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27/02/2010, la responsabilidad política y testimonios desde la sociedad civil


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21/02/2012


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Hechos trágicos, la muerte quizá evitable de 156 personas más 25 desaparecidas como consecuencia de la fallida alerta de tsunami  del 27 de febrero de 2010, han sido denunciados a la Justicia, para clarificar las responsabilidades políticas de las autoridades que asumieron el manejo de la crisis.

La fiscal a cargo de establecer las responsabilidades por la alerta fallida de maremoto el 27 de febrero de 2010, Solange Huerta, solicitó al Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago formalizar por cuasi delito de homicidio a ocho personas, entre los que se cuentan el ex subsecretario del Interior, Patricio Rosende, y a la ex directora de la Onemi, Carmen Fernández, además del ex director del SHOA comandante Mariano Rojas. 

En el blog de periodismo independiente, a pocas horas de la catástrofe, pedíamos a gritos que la Presidenta nombrara los Jefes de Plaza, ya que los saqueos eran un segundo tsunami que arrasaba las poblaciones y la gente se organizaba en piquetes para defender sus barrios. Esa falta de decisión ha quedado como una irresponsabilidad de las máximas autoridades constituidas en esos momentos en la ONEMI para tomar las riendas de la emergencia. Pienso que esas notas ciudadanas, en ese contexto cargado de emotividad, cobran hoy valor testimonial a la distancia y son elementos que ayudan a mantener una lectura relativamente certera y objetiva sobre lo que ocurrió esa madrugada del 27 de febrero y los días siguientes. 

La opinión pública conoció el video de Don Jorge Tapia, quien registró lo ocurrido esa madrugada en ese Gabinete de crisis que se constituyó en la ONEMI, presidido por la Jefa de Estado, Presidenta de la República Michelle Bachelet. Como la ex mandataria es la candidata de la oposición para las próximas elecciones,  la objetividad ha pasado  a ser la primera víctima del debate, pues el principio es que la responsabilidad no se delega aunque sí la autoridad y quien tenía el mando sobre los funcionarios de gobierno como sobre las fuerzas armadas era la Jefa de Estado. En aras de una verdad histórica es conveniente, por lo mismo, recrear esos momentos inmediatos a la catástrofe, cuando desde la ciudadanía, se reclamaba conducción efectiva de la crisis, que las autoridades tomaran las decisiones que aconsejaba el sentido común y la experiencia en situaciones similares.

Creo oportuno traer a la palestra para una lectura masiva, esas notas escritas en las horas siguientes a la tragedia, para que se perciba la impotencia que sentimos los ciudadanos ante la ineptitud demostrada por las autoridades. Hoy, dos años después, el proceso judicial comienza a aclarar los hechos. Quiero aprovechar esta tribuna para dejarles las notas y comentarios que escribimos y recibimos como tribuna independiente, en medio de la tragedia.

Responsabilidades por manejo de crisis, saqueos y lentitud en ayuda

Esta nota a 5 días del megaterremoto.





Trancas ideológicas del gobierno y su impericia en el manejo de la crisis, retardaron 36 horas la decisión de sacar a los militares a terreno y fijar el Estado de Catástrofe, todo lo cual debió firmarse a las pocas horas del terremoto y tsunami. No dar la alerta y peor que eso , descartar que ocurriría un tsunami, causó la muerte de decenas o cientos de personas y de eso habrá que exigir las responsabilidades políticas, penales y civiles que corresponda, lo cual no se tapa con la necesaria campaña de ayuda a la que todo Chile está abocado.



Desde el inicio de la crisis, como consta en este artículo, manifesté por los medios disponibles (twitter – Facebook) , que se debía actuar con mayor decisión. Observar los saqueos en primer plano embroncó el alma, ya que pasaban las horas y la actitud irresoluta hacía más terrible la tragedia. 



En Facebook abrimos un grupo “Catástrofe en Chile: mano dura con el pillaje y saqueos”, que ha canalizado la percepción de impotencia que se ha vivido, por las noticias que recibíamos de nuestros amigos y colegas de la zona devastada, donde se ha vivido la ley de la selva.



La gente esperaba que se trabajara en forma pareada con los futuros ministros y subsecretarios del próximo gobierno. Era una medida de Estado y de sentido común. Pero, nada. La soberbia en ristre hasta el último minuto. 



Ahora, en el  quinto día después del desastre, un gobierno que está por apagar la luz y cerrar la puerta, pretende una acción mediática de última hora “una Teletón” para juntar fondos para la emergencia, como si la caridad de los chilenos pudiera suplir lo que debió haber sido una rápida y eficaz respuesta del Estado. Pero hubo lentitud en disponer los recursos del Estado para cubrir las necesidades primarias, de sobrevivencia de la gente, porque no se puso fuerzas militares a organizar la red que hoy canaliza la demorada ayuda.

Pienso que la gente está cansada de shows y de acciones mediáticas sensibleras y quiere trabajar en serio, para lo cual organismos como la Cruz Roja, los Bomberos, jóvenes voluntarios de muchas universidades, variadas ONG están en terreno, con energías propias y sin esperar que la farándula y autoridades cuyo ciclo se cerró, quieran hacer de esto un evento mediático, cuando en lo que les correspondía hacer han sido tan incompetentes e irresolutos.

 _______________

Una mirada libre a nuestro entorno

Publicado por Periodismo Independiente, 4 de marzo de 2010 Tribuna ciudadana en 11:54

 



“7 de marzo de 2010

Un cambio moral a partir de la tragedia.

Hemos vivido el mayor cataclismo desde 1960. El manejo de la crisis en esta oportunidad no funcionó con la rapidez debida, hubo una actitud dubitativa cuando había que actuar de manera corajuda. Toda la institución de emergencia falló por haber sido mal organizada, por no respetar los protocolos, por intromisión política en momentos extremos, en que se jugaban las vidas contra el tiempo.

 36 horas para organizar la seguridad y la canalización de ayuda con apoyo de las fuerzas armadas es un hecho que no admite disculpas. La reacción posterior que ha puesto un sello de unidad hacia el futuro, no debe limitar las necesarias investigaciones que permitan exigir responsabilidades y enmendar errores de personas o instituciones. Cientos de muertos y desaparecidos son un costo que nadie puede minimizar.

 Ha sido loable que la PDI haya perseguido a los saqueadores, que la Justicia aplique la ley de la manera más enérgica, que los militares hayan permitido recuperar el orden y los bolsones de anarquía de las primeras 36 horas.

 Un cambio profundo en el alma del chileno que no se debe farandulizar. Porque una sociedad individualista no funciona en momentos extremos de sobrevivencia. Porque allí se necesita del vecino, del prójimo, esa persona  a la que quizás antes del sismo ni saludabas, ni conocías. Es un cambio moral que debe potenciarse para que entremos a correcciones frente a esta experiencia extrema.

 La solidaridad es una actitud mucho más de lo bueno que fue recolectar y donar haciendo uso de ventajas tributarias. Es mucho más que todo los que nos mostró la campaña de Anatel y Don Francisco, donde nuestra autoestima como país se potenció indudablemente. Pero, para avanzar hacia un país más fraterno es necesario un nuevo ánimo que capitalice los gestos de apoyo mutuo, de ayuda sin retribución, de heroísmo silencioso y anónimo.

 Además, exige reponer la credibilidad en el Estado, para recuperar un sentido de protección, un sentido de pertenencia, un sentido de nación que está empoderada como sociedad civil, con desconcentración del poder en los territorios interiores, con un término del centralismo inoperante que se observó en esta catástrofe.

 Los piquetes de autoayuda, vecinos que se organizaron ante la amenaza de pillaje, la ayuda mutua para sobrevivir en medio de la catástrofe, le cambiarán la mentalidad a mucha gente. Porque el remezón moral y ético muestra que hay que recuperar el tejido social.  Hay que desideologizar el futuro, en términos de características de fondo del ser nacional, donde Chile se integra de distintos, de civiles y militares, de funcionarios públicos y de historias y visiones diversas.

 El país mediático, donde los políticos viven con la obsesión de la imagen, donde son capaces de manipular comunicacionalmente para tapar aquellos hechos urticantes, ha cerrado un ciclo en este terremoto y maremoto. No quiere Chile un gobierno que venda una imagen país, Chile quiere dar contenido real a un proyecto país que sea inclusivo, diverso, humano, real, de carne y hueso, donde la verdad sea una bandera constante. Que las regiones crezcan, que manejen sus presupuestos de reconstrucción y que sea la gente organizada por barrios, manzanas, cuadras, esté construyendo una soberanía popular efectiva, con un estilo de redes sociales donde saludamos al vecino, mantenemos con ellos planes antidelincuencia, planes de contingencia frente a catástrofes.

 Si hemos aprendido o estamos aprendiendo, el repudio a la delincuencia que saqueaba y asaltaba a los damnificados, el no justificar su estilo depredador ni aceptar el garantismo que la ha protegido, el exigir por consenso mano dura, marca también un requerimiento de cambio ético en la sociedad.

Lo cual se extiende a los delincuentes de cuello y corbata que, corruptelas mediante, estafan criminalmente a las familias, con malas edificaciones, que ponen en riesgo la vida de personas y deben responder por ello, a la vez que debe reponerse la fiscalización obligatoria de la calidad de la construcción en Chile.

7 de marzo de 2010.

Una mirada libre a nuestro entorno”

“DOMINGO 7 DE MARZO DE 2010

Una  larga experiencia en terremotos.

Para el cataclismo de 1960, el 20 de mayo de 1960, yo tenía 10 años, en el barrio las mujeres lloraban, se juntaba víveres y ropa de abrigo para enviar al sur devastado por un gran maremoto. Recuerdo estar junto a mi abuela en la ventana que daba a la bahía y verla llorando desconsolada mientras escuchaba la radio. No teníamos parientes en la zona de catástrofe, pero el llanto de doña Blanca Laura era desgarrador.

 

  • El terremoto de 1965 fue casi a mediodía, estaban cocinando y era domingo. Lo viví adolescente en la casa quinta donde nos habíamos mudado  y que estaba llena de árboles, perales, olivos y eucaliptos. No nos pasó nada y recuerdo el gran tierral que oscureció a Valparaíso. Al lado de  la Catedral, en calle Pedro Montt, estaba la funeraria Forlivesi. Una cornisa se desplomó sobre las piernas de un hombre gordo y nadie pudo hacer nada por él y el Vea, periódico famoso por su sensacionalismo reporteó su agonía y su muerte, allí en plena calle Pedro Montt.
 

Era el gobierno de Frei Montalva y todos los jóvenes concurrimos a la recolección de ayuda para los damnificados. Apareció por vez primera la mediagua y muchos terrenos fueron tomados para instalar, a través de la Promoción Popular, campamentos precarios, que con el tiempo quedaron como definitivos. Los barrios iban cambiando tras cada terremoto, se alivianaban las murallas y surgían estas poblaciones nuevas, con casas de madera y media agua. Había casa prefabricadas de mayor precio que tenían dos aguas y eran como las casitas que uno ilustraba en las tareas de la primaria.

 

  • En julio de 1971 viví mi mayor experiencia en materia sísmica. Tenía 21 años. Era funcionario público y trabajaba en Santiago. Pasadas las 23 horas yo venía de Santiago en un auto amplio de la Dirección de Turismo y venía entrando a Valparaíso por calle Yungay. Estábamos frente al Banco del Estado, cuando se viene el terremoto, algo más de 7 grados. Recuerdo que iba a bajarme del auto que saltaba y el chofer me retuvo diciendo que era muy peligroso bajar en la oscuridad. Providencialmente, a instantes casi del sismo, pude llegar a casa de mis suegros y mis padres que estaban preocupados por mí que estaba en la capital. Un gran alivio y providencial llegada a la ciudad. Luego de saludar y tranquilizar, comprobando que no había daños ni desgracias que lamentar, a las 01 AM me había presentado a la Intendencia para ponerme a disposición de la emergencia como Administrador Público. Me asignaron a la cuestión logística, a  cargo del transporte para rescate de damnificados y transporte de ayuda. Trabajábamos en la antigua Intendencia, que desde Septiembre de 1973 pasó a la Armada.
 

La reacción fue inmediata. Llegaban los camiones a ponerse a disposición. Había muchos en el área portuaria que pasaban a trabajar en la emergencia y les entregábamos vales de combustible y a cada vehículo le asignábamos un grupo de voluntarios, que eran scouts, voluntarios de secundaria o de las federaciones universitarias.

 

A las 3 de la madrugada habíamos abierto cuatro albergues y comenzábamos a evacuar a pobladores de los cerros más dañados. 15 días duró la emergencia hasta reubicar a la gente en campamentos que se convertirían en zonas residenciales en las zonas altas de Viña y Valparaíso. No hubo indecisión alguna. El Gobierno de Salvador Allende ordenó la emergencia con la Armada de Chile en Valparaíso y Viña y con Carabineros y el Ejército en Aconcagua, La Ligua y Petorca. Los universitarios desde el primer minuto se sumaron como voluntarios a través de las Federaciones y en la Intendencia, esa unidad de transporte, dirigía y daba ruta a las brigadas de rescate, , para evacuar familias en peligro y llevar la ayuda a los pueblos del interior.

 

Al igual que ahora, ese sismo dio un respiro de unidad al gobierno y todos trabajábamos con gran mística. Todo el norte chico hasta Chincolco estaba por el suelo y allí los jóvenes se instalaron a levantar mediaguas con los pobladores, trabajando con ellos, haciéndolos protagonistas de la reconstrucción de viviendas y limpieza de escombros. Para septiembre de 1971 ya había un sistema ordenado con viviendas de madera reemplazando el viejo adobe de los pueblos del norte chico.

 

  • En marzo de 1985, gobierno militar,  vivimos el terremoto de San Antonio y Valparaíso. Teníamos nuestros tres hijos y yo trabajaba en la Universidad. A nuestra casa del cerro Polanco, construida en 1980 no le pasó nada y comprobó su calidad hasta el día de hoy. En esa época la organización de los vecinos en comités de deudores habitacionales permitió repactar y reprogramas los dividendos en el marco de los planes de reconstrucción.
 

En los barrios se potenció la vecindad, se compartía el agua que llegaba en camiones aljibes, se compartía, se cuidaba a los niños para que no corrieran peligro en las sucesivas réplicas, la gente se unía frente a la desgracia.

 

  • El terremoto de 2008 en Tocopilla me sorprendió en una reunión de Zicosur en Antofagasta. Recorrí Tocopilla y la destrucción fue mayúscula. Y en la campaña inmediata de emergencia y reconstrucción se apreció la existencia de problemas políticos, pues en vez de canalizar la ayuda por la Intendenta, se la sacó del cargo para que otros actores vinieran a la zona a organizar la recuperación de la ciudad de Tocopilla.
Una mirada libre a nuestro entorno

Publicado por Periodismo Independiente, Tribuna ciudadana en 23:08

3 comentarios:

1.    

AnónimoMar 8, 2010 06:46 AM

Hernán:

Este año para mi ha sido terrible, como te conté justo el día de la publicación de tu libro estábamos enterrando a mi viejito, falleció a los 91 años. En su vida pasaron muchos terremotos, el de Chillán, el de Valdivia, cuando le tocó ir para allá como marino a ayudar y sacar cadáveres, él nos contaba que tenía que sacar a las personas, y a mi justo me tocó el terremoto en Quirihue su pueblo natal que el tanto quería y todos los años en verano nos preparábamos para ir, ahora varias piezas desaparecieron, pero donde el dormía ni una teja se corrió.

Las tres casas de alrededor se cayeron. Yo estaba con las nietas, nuera e hijo, ya que el sábado regresábamos a Santiago, fin de nuestras vacaciones. 



En el mejor y profundo de nuestros sueños, llegó aquel inesperado terremoto grado 8,8, en el primer remezón, estuvimos rescatando a los 4 niños, cuando Alvaro mi hijo abre la puerta y grita salgaaaaaan¡¡¡¡ 



Pero había uno que es Daniel con su sueño profundo no salía, todos lo gritábamos hasta que salió y se empiezan a caer los adobes todos encima de las camas, gracias a Dios nos salvamos, estaba oscuro, el vecino más próximo estaba lejos, tú sabes como están las casas en los campos de Chile, pero con gritos nos comunicamos y un alivio tremendo que estaban a salvo, las niñas y niños durmieron en el auto y yo esperando que amaneciera para emprender el regreso, no sabíamos qué camino tomar si por Chillán o Quirihue, decidimos Chillán, llegamos al pueblo mas cercano Quirihue y estaba todo en el suelo, todas casas de adobe era penoso, la gente llorando, avanzamos hacia Santiago y era deplorable ver las carreteras y puentes destruidos, pero siempre está la ayuda solidaria, seguimos un chofer de camión que sabia otros caminos, pasamos por todos los pueblos, todos destruidos.



Llegamos a las 11 de la noche a Santiago y todos los hijos que estaban en Santiago preocupados, no había comunicación, estaban desesperados. Carlos, mi esposo, en Lima Perú, no sabia nada de nosotros y decían que el epicentro era en la 8º región, se imagino lo peor. Pero, llegue sana y salva, así que mi ayuda va a ser al pueblo de Quirihue donde nació mi papá.

Un abrazo 



Mónica Barrera Godoy

Profesora Matemáticas y Física.

Responder

2.    

Anónimo Mar 11, 2010 06:56 AM

Sandra Tamara Forno Sariego, Villa Alemana, V Región Valparaíso.



Con mis hijos pasé una historia terrible, la película Lost quedo chica. Fuí con mis hijos acampar a Puertecillo, es parte de Matanza, Pichilemu, fuimos a surfiar, por una semana, acampamos el lunes 21,ese día 27 fuimos a Topocalma, playa continua, la ola estaba genial, pero presentí muchas cosas, algo no me dejó serfiar, las jaibas estaban en la orilla, encontré machas grandes que son de fondo sueltas y dos rocas gigantes que están en la orilla, las sentí bramar, les comuniqué a mis hijos..bueno, era la última fogata de la noche, mientras estábamos en eso les dije a mis hijos ¿que pasa si viene un tsunami, no me gusta la luna está naranja...conclusión subir el cerro, mi ser estaba inquieto y deje preparada mi ropa, mi cartera..



Nos fuimos a dormir y empezó el terremoto, les grité a mis hijos que salieran ,que el pino que estaba allí podría caerse, salieron, me vestí con la ropa que deje preparada ,no nos sosteníamos, mi hijo Andro cuando miró el mar empezamos a ver que se formaba una gigante ola, tocó la bocina del jeep y comenzó a gritar la OLAAA Y UN MAMA CORREEE fue horrible correr por tu vida cerro arriba, el cual era de arena subías un metro y descendías y casi quedabas donde mismo, cubierto de matorrales y pinos ,no podías correr en línea recta y ese RUIDO del mar rompiendo todo a su paso pinos campamentos, era correr y correr. Fue horrible, gracias a DIOS que quedamos con vida, el mar se llevó todo carpas vehículos vi mi jeep como el mar se lo tragaba. Una pareja que partió en su jeep se murió la ola lo atrapó. otros dos quedaron mirando la ola uno falleció el otro joven aún no aparece...macabro amigos....



Eramos 30 surfistas en ese cerro una quebrada se desplomaba y al otro lado más surfistas ,promedio de edad 30 años, era la vieja del grupo, me preguntaban como logré subir..uchaaaaaa...aún duele. Perdimos todo pero la vida amigos vale lo demás es yapa.



El dueño de la hacienda continua fue nuestro ángel, después de sacar la gente del pueblo sus inquilinos ,fue a nuestro rescate, llegó un tractor con un coloso y subió a la mitad de las personas, subí en el último turno con mis hijos, en la mitad del camino cuesta arriba, había un camión de esos del ejército y nos llevó a su hacienda, de allí a un pueblo para dar aviso a nuestros familiares, después a la hacienda y al pueblo en dos turnos, en el cual no había luz ni agua, la gente del pueblo sabían que fuimos sobrevivientes y nos llevó té,café, sandwich de queso,se portaron un 7,mi viejo viajó 780 km y estábamos a 280km.todos lo puentes cortados. Llegó a la una y media de la mañana y a mi casa a las 7 horas. Sus palabras fueron están vivos hija y lo demás no es nada..Pero amigos....aún duele, aún siento ese ruido del mar.

el miércoles viajé al lugar a buscar mi jeep perdida total, pero el lugar era una obra de Dalí. Pinos parados con las raíces arriba y la copa enterrada ,ver las dunas llenas de jaibas jureles, pejerreyes etc..un olor horrible, el dueño de la hacienda me prestó un super tractor de 6 ruedas, llevé un camión grúa el cual trajo mi jeep, tengo seguro menos mal.

Cuando bajamos de ese cerro, empezamos a recolectar cosas y hacer un lugar común, mientras esperábamos si alguien venía a rescatarnos, mi hijo me encontró mi cartera ,sobre un pino, con todos mis documentos los de mis hijos, mi celular bajo la arena aún sigue funcionando. Mi linterna prendida,que nos sirvió para la noche en esa plaza, el agua pasó sobre nuestro lugar a dos metros 40  lo medimos por las docas y huiros que quedaron en el medio pino este se partió en dos, quedo todo plano, no quedaron dunas etc..etc...Que más puedo decir. agradecer a Dios que estamos juntos los tres .

Hay mucho que contar, pero amigos los quiero y la vida me dio otra oportunidad, cuídense mucho y no se cansen de decir a sus cercanos cuanto los quieren.



Familia, amigas, amigos, compañeras y compañeros de lucha, Programa DD.HH:







Todavía  no me repongo de la experiencia vivida, me encontraba en Pelluhue en casa de una amiga, ya casi de regreso de vacaciones cuando nos pilló el terremoto, por su magnitud de inmediato supe que el epicentro había sido en la costa y por lo tanto precedía al maremoto

Rápidamente nos vestimos y tomamos ropa de abrigo para partir y en eso escuchamos un ruido difícil de distinguir, era como una maquinaria pesada que estremecía la tierra acompañada de crujidos que no podía identificar, miro por la ventana y ante mis ojos veo un muro de agua en cuya cima iban ramas, troncos, tablas etc.

 

La luna llena  me permitió verlo claramente en cosas de segundos se empezó a inundar la casa ya con el agua mas arriba de las rodillas llamé a mi amiga para abrazarnos porque ya era tarde consciente que al abrazarnos sería más terrible nuestra muerte ya que empezaríamos a hundirnos en la desesperación una a la otra, pero en ese momento sentí la imperiosa necesidad de abrazar y ser abrazada. Mi amiga de repente se suelta y abre la puerta" para que salga el agua" y miro y efectivamente afuera el agua se retiraba, salimos patinando en lodo sacándole el quite a los palos y ramas y otros, corrimos a la calle principal sin saber por donde subir a los cerros se nos unieron otras personas algunas casi desnudas, sin zapatos, les estilaba el agua desde el pelo a los pies y empezamos a subir y subir resbalando en las piedras sueltas, en partes ayudándonos con las manos ya casi no se veía nada por la sombra de los árboles y arbustos, nadie hablaba y los pasábamos a dejar y no aflojé nunca, en trechos tirando a mi amiga(de 75 años) que sufría de asma y  cuidándola a ella y yo de no herirme o caerme ya que eso era el fin. Lo logramos y nos calentamos quemando palos. Al otro día nadie sabía nada, pasaban de la PDI, Bomberos, Carabineros ambulancia, pero nadie se detenía.

Como al mediodía decidimos bajar a buscar la comida de la casa  y ver si mi auto funcionaba ya que el último recuerdo fue verlo en el patio trasero navegando como un bote. Cuando llegamos al lugar  la casa no existía y mi auto había desaparecido. Nos volvimos sin agua y sin comida .Alguien nos contó que esa noche a los pocos minutos sobrevinieron dos olas gigantes que se llevó todo. Muy atemorizadas volvimos a subir. Esa tarde empecé a desmoronarme  dos de mis hijos estaban en nuestra cabaña en Costa Blanca cerca de Constitución con mi yerno y Raulito mi nieto de año y medio. Mis hijos sabían perfectamente que debían arrancar pero me angustiaba no saber si lo habían logrado. Los teléfonos nunca funcionaron. Finalmente llegaron a buscarnos la hija de mi amiga y me cuenta que mis hijos estaban bien y por falta de bencina no habían viajado.”

 



 



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