LA REENCARNACIÓN NO EVOLUTIVA.

Hoy es común conversar con personas que creen o que aceptan la existencia de la reencarnación o metempsicosis. Y que vivimos muchas vidas, simplemente cambiándonos de cuerpo para cada existencia, como si cada alma individual se cambiara de zapatos o de guantes para trabajar o caminar por este mundo. Y más del 90 % de esas personas tienen asociado el concepto de la reencarnación con el de la Evolución, y piensan que al ir reencarnando se va progresando necesariamente hasta llegar a unirse con la Divinidad, o bien se van liberando automaticamente o evolucionando obligatoriamente hasta llegar al Nirvana, y por lógica se saldrían del universo para no retornar más a él.

 

. Y que vivimos muchas vidas, simplemente cambiándonos de cuerpo para cada existencia, como si cada alma individual se cambiara de zapatos o de guantes para trabajar o caminar por este mundo. Y más del 90 % de esas personas tienen asociado el concepto de la reencarnación con el de la Evolución, y piensan que al ir reencarnando se va progresando necesariamente hasta llegar a unirse con la Divinidad, o bien se van liberando automaticamente o evolucionando obligatoriamente hasta llegar al Nirvana, y por lógica se saldrían del universo para no retornar más a él.
La culpa por pensar así viene del siglo XIX, del Darwinismo emergente de aquella época, de cuando la Sociedad Teoósfica, con Blavatiski, Junge y Olcott a la cabeza, quienes vinculan las doctrinas de la Evolución Biológica con la enseñanza religiosa de la reencarnación, muy propia del Hinduismo, del Budismo, y de la Cuenca del Mediterraneo Antiguo, influida por el pensamiento griego, marcado por el Orfismo y el Pitagorismo.

Es propio de la mentalidad cientificista y mecanicista, unida a una ingenua idea de progreso ilimitado de la humanidad, el pensar que si existe un positivo y permanente progreso en lo material, también en el reino de lo espiritual es igual. De allí surge la idea de aplicar los recientes descubrimentos de fósiles primitvos, y su corolario, la evocución de las especies, a la evolución de las especies de almas. Así resulta natural pensar, como hacen los teósofos actuales, que las almas de los animales superiores pasan a ser hombres y los las almas de los hombres pasan a ser ángeles, o dioses. (Devas). Y finalmente estas almas se transforman en Dios mismo.

Y así todo el mundo queda contento, los grandes misterios de la existencia quedan resueltos, y sin esfuerzo ni decisión volitiva alguna, nos iremos elevando, y seremos maestros ascendidos, iguales a Budha o a Jesucristo. Y también, ya dejamos de buscar la Verdad Universal, y dejamos de luchar por ser buenos y perfectos, pues la marea de la misma evolución nos llevará a la meta suprema. Linda conclusión para los adoradores de la famosa y nunca bien ponderada LEY DEL MENOR ESFUERZO, o ley de la Inercia. ( O de la flojera moral del Ser como soy, no me molesten, me salvaré igual ).

Y esos poderosos y oscuros anteojos mentales que la gente se pone delante de los ojos del entendimiento no les permiten ver que EN LOS TEXTOS SAGRADOS DE LA INDIA, EN LOS LIBROS DEL BUDISMO, COMO EN LOS TEXTOS DE DOCTRINAS RECONSTRUIDAS DEL PITAGORISMO O DEL ORFISMO, NO APARECE ESA IDEA DE LA EVOLUCIÓN OBLIGATORIA O AUTOMATICA DE LAS ALMAS.

Es más, no sólo esa promesa no aparece, sino que la reencarnación es presentada como un PROCESO SIN FIN, como una rueda de nacimientos y de muertes de la que NO se puede escapar, a no ser que se haga un esfuerzo extraordinario y heróico para liberarse de esa cárcel eterna. Y los textos pitagóricos e hindúes agregan que de no hacerse un intenso esfuerzo moral para vencer la animalidad de las tendencias instintivas y la ignorancia, el alma del hombre puede RETROCEDER O INVOLUCIONAR HACIA EL REINO ANIMAL, y nacer como un reptil, un cerdo, un perro, o un árbol. O como gusano o pájaro, o tal vez mosca.

Es decir, NO EXISTE LA PROMESA DE LOS SABIOS NI DE LOS DIOSES DE QUE LOS HOMBRES EVOLUCIONEN O PROGRESEN ILIMITADAMENTE EN EL REINO INVISIBLE, salvo que ingresen a una Escuela esotérica, y entreguen sus vidas a los pies de un verdadero maestro. Si obedecen a sus normas de perfección consciente, podrían salir de la condición humana, que es un decreto cósmico, y transformar sus naturalezas en un ser divino, es decir, viviendo una apoteosis, la que, desde luego, no se logra sin el permiso y la venia del Creador mismo. 

Hasta en las doctrinas kabalísticas, es decir, del esoterismo judio, se enseña que nadie puede salir de la reencarnación, pues es parte del castigo de Adam, excepto SI OBEDECE A LA VOZ DIVINA Y A LOS MANDAMIENTOS DEL SEÑOR, y vence la tendencia al pecado por un poderoso TIKUM o un acto perseverante de conversión y purificación personal.

Y eso es así porque la reencarnación ES EL MEDIO PERMANENTE DE VIVIFICACIÓN DEL UNIVERSO MATERIAL CON PARCELAS DE CONCIENCIA DIVINA. La consciencia o el espíritu infinito fecunda la materia de billones de cuerpos con puntos de luz de su propio ser para dar vida al universo y dirigirlo hacia sus fines. Por ese motivo no se permite ese escape de la existencia de un modo fácil, como se imaginan los ingenuos.

Y si, como afirman algunos, que la reencarnación y el mundo fuese una escuela, querer salir de ella antes de tiempo es una falta, es ser negligente, es hacer la cimarra, Y nos olvidamos que cimarrones son los cerdos jóvenes y rebeldes a la disciplina de sus padres.Y la ingenuidad es mayor, pues los que quieren salir del sistema cósmico creen que el más allá es un reino para flojear, y no lo ven como un reino de responsabilidad, sabiduría y de compasión, y por lo tanto al que llega se le da un breve descanso, PERO LUEGO, A TRABAJAR EN LA OBRA UNIVERSAL, pues los Dioses no quieren irresponsables en su reino.

UNETE



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