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Filosofía y Religión Ateo o Agnostico


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14/02/2012

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¿FILOSOFIA O RELIGION?


¿ATEO O AGNÓSTICO?

 

INTRODUCCION

En el lenguaje común un ateo y un agnóstico, tienden a ser asimilados como si fueran una misma cosa, sin embargo el tema es bastante más complejo y requiere de un mayor conocimiento que defina conceptualmente ambas posiciones filosóficas.

 

En el pensamiento colectivo de las personas se han arraigado las dos ideas principales y antagónicas del ser humano: Religión y Filosofía. De un lado la religión que basa su especulación en la Fe, aceptando el dogma como respuesta a todas las preguntas en razón del carácter de evidente e indiscutible de la presencia de una entidad última o divinidad. Y por otro lado, la filosofía que utiliza la Razón, para comprender el significado de los fenómenos o hechos de la realidad, sin suponer, para comprenderlos, ninguna consideración previa, que no se funde en razones, manteniendo una actitud crítica permanente, lo que constituye las preocupaciones del conocimiento humano para explicar el principio u origen de todo lo que es.

 

Si bien la filosofía define al Ateísmo[1], como una postura teórica que niega la existencia de Dios, lo que le confiere a dicho término un significado preciso, sin embargo en razón de la diversidad de concepciones existentes sobre Dios, le otorgan a dicha negación, una cierta imprecisión necesaria de aclarar.

 

Las disputas entre la Filosofía y Religión, características de las diversas etapas de la historia humana, señalan que en algunos momentos la primera ha sido absorbida por la Religión, tal como sucedió en la Edad Media. Pero en otros momentos, como en la actualidad, la Filosofía sostiene una posición más libre, en razón al enfoque conservador de la Religión. Y Si bien Filosofía y Religión se enfrentan, la una con la razón y la otra con el dogma, el hombre común siente una fuerte tendencia a aceptar ambas posiciones como validas, y parte de una verdad relativa, es el “Agnosticismo”, cuyo conocimiento filosófico, se encuentra a medio camino entre la verdad del dogma y la verdad de la razón, a ello se le llamara la tercera verdad, una que acepta todo, pero que a la vez duda de todo.

 

DESARROLLO

 

LA FILOSOFÍA Y SUS INTERROGANTES

La filosofía, constituye la expresión máxima del pensamiento del hombre como ser cerebral e intelectual, y su perspectiva es dar respuestas coherentes  a las diversas interrogantes del hombre, sobretodo cuando se ha preguntado acerca del origen del mundo, de la materia, del hombre, de la naturaleza del alma, de la vida, y de la muerte. Y por tanto se define a la filosofía como la ciencia que se ocupa de responder las grandes interrogantes que desvelan al hombre.

 

Sin embargo la duda persiste y ante los problemas para aceptar que el universo existió desde siempre; la tendencia se orienta, a sostener que en cierto momento antes del llamado Big Bang, no existía nada. De ahí que para el creyente sea más fácil acatar lo que propone la religión: "El espíritu planeaba encima de las tinieblas y luego se hizo la materia". Del mismo modo, si alguien se pregunta: ¿"dónde" residen los pensamientos?, en verdad se está planteando la relación entre pensamiento y cerebro, es decir, entre materia y espíritu. Asimismo, cuando se plantean las relaciones entre la voluntad y el poder, siendo que el poder es lo material, y la voluntad lo inmaterial o lo espiritual; y así cuando se plantean las relaciones entre la "conciencia social", y las condiciones materiales de la "existencia social".

 

El fundamento de la filosofía, es el hombre y ello conduce siempre a preguntas; que suelen presentarse bajo diversas formas y criterios. Sin embargo, lo que en verdad cuenta aquí es el modo de plantear dichas relaciones, y aunque abunde la diversidad de doctrinas y puntos de vista; sólo hay dos respuestas posibles a esas interrogantes: Una respuesta de naturaleza científica o Una respuesta de naturaleza no-científica.

 

IDEALISMO Y MATERIALISMO

Sin duda el hombre busca incansablemente respuestas a su origen y destino, sobre lo cual los filósofos se han visto forzados a tomar partido por una u otra de las respuestas. El hombre primitivo carecía de los medios intelectuales necesarios para formularse tales preguntas y desconocía por completo el mundo que lo rodeaba, y la prueba de ello es que atribuían a seres sobrenaturales la responsabilidad de los sucesos que observaban.

 

Mas tarde, surge la idea de la inmortalidad del alma y de una vida espiritual separada del cuerpo por fuera de la materia. En verdad, ya desde la filosofía griega, y particularmente desde Platón, se comienza oponer materia y pensamiento.

 

Idealismo y Materialismo constituyen dos respuestas antagónicas a la cuestión fundamental de la filosofía, evolución o creación. De modo que se puede decir que el idealismo corresponde a la concepción no-científica del mundo, y que el materialismo constituye pues la concepción estrictamente científica. Las pruebas son aportadas por cada una de estas concepciones. Al decir que en la experiencia se verifica la existencia de cuerpos o materia sin pensamiento, tales como las piedras, madera, metales; pero hasta el momento, no ha sido posible comprobar la existencia de un pensamiento o espíritu sin un cuerpo.

 

MATERIA, Y ESPÍRITU

Cada vez que se piensa en el mundo, se puede concluir que este puede ser agrupado bajo diversas formas, sin embargo dos categorías le representan de mejor forma: "materia" y "espíritu". En este sentido se puede señalar que la contradicción se vale de las palabras más diversas. Así, para referirse al espíritu se emplea los términos de "pensamiento", "alma", "ideas", "conciencia", lo mismo que al referirse a la materia, se hace bajo términos tales como "naturaleza", "tierra", "mundo", "ser", etc. Federico Engels, refiriéndose a estas diferencias en su escrito sobre Ludwig Feuerbach, las establece con precisión al llamar al "Ser", materia, y al pensamiento "Espíritu.

 

ATEÍSMO Y OTRAS POSTURAS FILOSÓFICAS Y RELIGIOSAS

Es preciso distinguir el ateísmo de otras dos doctrinas que a menudo se disfrazan con él: agnosticismo y escepticismo. Algunos pensadores no niegan ni afirman la existencia de Dios, pero consideran que no es posible llegar a ninguna conclusión acerca de ello. Estos pensadores son denominados agnósticos, y entre ellos se puede contar a los positivistas, que sólo afirman lo que es objeto de la experiencia. Otros niegan la posibilidad de conocer cualquier verdad –son los escépticos– y por consiguiente niegan la posibilidad de conocer la existencia de Dios. Así pues, el ateo se diferencia del agnóstico en que no admite siquiera la mera posibilidad de la existencia de Dios, y del escéptico en que, aunque niegue a Dios, sí admite la posibilidad de conocimiento.

 

LA OTRA EXPRESION FILOSOFICA “EL AGNOSTICISMO”

El pensamiento filosófico del hombre ha transitado desde la necesidad de dar respuesta a fenómenos inexplicables hasta el desarrollo de las ciencias y la filosofía pero siempre enfrentada a la necesidad de encontrar respuestas divinas, a fin de intentar respuestas en busca de una verdad siempre esquiva, en este sentido el hombre ha encontrado distintas vertientes a considerar una de las cuales es el agnosticismo.

 

La filosofía considera a Dios y particularmente a la religión como un problema, sin embargo no puede probar la contradicción entre si Dios existe, o no. Particularmente la filosofía se apoya para sus deducciones en la razón, pues constituye la búsqueda del saber, es decir todo lo problematiza, lo cuestiona, y establece la duda. Se define entonces la creencia de que la existencia o no de Dios es un asunto superfluo en tanto que no forma parte esencial de la condición humana, aunque sí lo sea de la cultura y de la historia humana.

 

Muchos no creyentes se definen como agnósticos antes que ateos. No creen que dios exista, pero no están seguros de ello y entonces son renuentes a ser llamados ateos. Una actitud común es decir: “Tal vez hay algo allí afuera. A fin de cuentas, no lo conocemos todo”.

 

Quienes profesan el agnosticismo no son necesariamente antirreligiosos, siendo respetuosos de todas las creencias que proceden de una reflexión individual y honesta, y no de un interés egoísta, de la desesperación o de la presión del entorno. AGNÓSTICO, es una palabra que proviene del griego (no) y gnosis (conocimiento), entiende la fe sólo como una opción personal de cada individuo que él no comparte.

 

ATEO O AGNOSTICO

La tercera Verdad filosófica conocida como Agnosticismo, sostiene no es posible de conocer la verdadera naturaleza de las cosas y de la materia, y que sólo se accede a sus apariencias. De ahí su nombre: Agnosticismo[2]. Según los filósofos agnósticos, nunca se sabrá con absoluta certeza si el espíritu o la materia existen por sí mismas, porque sólo se conoce de ellas solo sus apariencias. Un ejemplo es que los hombres primitivos creían que el Sol era un disco rojo y aplanado, ya que así se les aparecía a sus sentidos.

 

En tanto los idealistas disputan con los materialistas la existencia objetiva o subjetiva de la materia, los agnósticos sostienen que nada de esto puede conocerse con certeza, pues sólo podremos conocer las apariencias. Los sentidos; según sostienen los agnósticos, permiten conocer las cosas, sus aspectos externos, sus apariencias, y esas apariencias existen y que en términos filosóficos se denomina: "la cosa”.

 

La posición del Agnóstico, señala que su posición se expresa en que "los argumentos que se presentan en favor de la existencia de Dios, no permiten afirmar que existe". Por otra parte la posición del ateo es más terminante al señalar que: "los argumentos que se exhiben en contra de la existencia de Dios permiten afirmar que no existe".

 

EL agnóstico pone el acento en la naturaleza, según él, no-conclusiva de la argumentación del creyente. Propone, por principio, desconocer el referente teísta y suspender cautelarmente el juicio definitivo sobre la posibilidad de saber si Dios existe o no.

 

El punto del agnóstico frente al creyente es tan formalista y tan teoricista en su actitud de espera -dice que necesita pruebas concluyentes para decidir- que, de hecho, su posición nominal no se corresponde con los esquemas de comportamiento vital a los que cada uno de nosotros tiene que atenerse en el mundo de la praxis, entendiendo por esta categoría no sólo lo que se hace, sino también la estructura teórica y motivacional de lo que se hace.

 

La actitud agnóstica, en su estricta formulación teórica, no pasa de aparecer como más bien académica o vagamente verbal es lo que quiso decir Bertrand Russell al declararse agnóstico teórico y ateo práctico. Cabe que quien se tome a sí mismo por agnóstico sólo sea un creyente dudoso, en cuyo caso es relativamente frecuente que se deba cambiar su autodefinición.

 

CONSECUENCIAS DE ESTA TEORÍA FILOSÓFICA

El agnosticismo, sin duda constituye una hipótesis muy seductora, y a la vez, ampliamente difundida en estos días. Esta creencia ejerce su influjo en muchos escritos, y su impacto se ha hecho sentir fuertemente en aquellas filosofías que han decidido permanecer neutrales sin compromiso respecto del problema fundamental “buscar la verdad”, y por ello mantener, una cierta reserva respecto de la ciencia, ante la imposibilidad de conocer la verdadera naturaleza de las cosas, tal como lo afirman los agnósticos, y si los conocimientos quedan restringidos a la experiencia de las cosas; entonces no será posible allí su existencia objetiva, y aún menos, saber si las cosas existen por sí mismas.

 

Y si acaso existen otros medios para acceder al conocimiento de la "cosa en sí", como por ejemplo, la fe religiosa, el agnóstico no desea saberlo, ni considera que pueda ejercerse algún derecho a ello. Así, en lo que concierne a la ciencia y a la vida práctica, el agnóstico es un materialista; pero se trata de un materialista que no acepta asumir la filosofía, y al mismo tiempo no desea polemizar con los idealistas, ni tampoco enfrentarse a las religiones, y por ello, se trata de un “materialista avergonzado” de su condición.

 

Ahora bien, las consecuencias que pueden extraerse de esta filosofía, es que poniendo en duda el alcance de las proposiciones científicas, y no viendo en ella sino a unas meras apariencias; el agnosticismo propone no tomar en cuenta el contenido de verdad de las ciencias, y que por lo mismo, toda tarea de conocimiento es inútil, y en consecuencia, debe renunciar a toda forma de progreso.

 

CONCLUSIONES

En los diversos momentos de la historia humana, los hombre buscaron explicaciones plausibles a los fenómenos que observaba, y la aceptación de esas distintas corrientes del pensamiento, permitieron a la religión apropiarse del espacio, luego a partir del progreso de las ciencias “la razón” logra un terreno trascendente en la vida del hombre, logrando ocupar las capacidades de pensar y filosofar sobre todo a partir de la duda metódica heredada de Descartes.

 

El estudio de las religiones, tiene el propósito de entender que los hombres tiene el deseo irrefrenable de salvarse de un posible castigo divino y que sólo en las religiones y particularmente en el cristianismo se encuentra su salvación, mientras que para quienes han crecido en la fuente del pensamiento humano, al estilo de Feuerbach, el hombre ha realizado su camino: primero creó a Dios y más tarde entendió que ello solo era un peldaño en el conocimiento humano, al considerar a Dios como una creación humana y por lo tanto como Feuerbach niegan su existencia así como la de cualquier otro dios.

 

De la misma manera, a la gente no le gusta la ciencia, pues ella desafía creencias arraigadas, lo que contraría su sentido común, le desbarata sus doctrinas, le desmonta la perfección de los humanos como creación divina; y, ante todo les daña el negocio a los que se lucran con la ignorancia de las mayorías. En conclusión Filosofías y Religión se hayan estrechamente vinculadas en tanto contenido de la religión como tema principal de la reflexión filosófica; y la filosofía como fundamentación religiosa.

 

A partir de las discrepancias entre las dos tendencias, filosofía y religión, surge como una forma propicia el Agnosticismo, pues frente a la duda de lo que no se puede explicar no considera que pueda ejercerse el derecho a ser dueño de la verdad. Y por lo que concierne a la ciencia y a la vida práctica, el agnóstico es un materialista; pero se trata de un materialista que se muestra renuente a asumir su filosofía, y al mismo tiempo no quiere polemizar con los idealistas, ni tampoco enfrentarse a las religiones, y por ello, se trata de un “materialista avergonzado de serlo” o de un “religioso avergonzado de serlo”.















Etiquetas:   Religión   ·   Filosofía   ·   Ateísmo

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1 comentario  Deja tu comentario


, es que acaso aun no definen su personalidad? filosofia iracional que solo se ocupa de decir tonterias....





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