Es muy común escuchar a los empresarios quejarse repetidamente de la fuerte carga fiscal que incluye la legislación aplicable en nuestro país a éste respecto, y es que podemos estar seguros que a nadie le encanta pagar, ningún empresario es afecto a sacrificar una porción de sus utilidades para cumplir con estas obligaciones, pero pagar impuestos más que un problema es un deber.




