Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Escritores   ·   Lectores   ·   Libros   ·   Poesía   ·   Periodismo   ·   Lectura   ·   España   ·   Italia    ·   Mundo   ·   Cambio Climático



¿Fue masón el joven sacerdote que luego fue Papa?


Inicio > Historia
10/02/2012


4072 Visitas



La historiografía masónica de alcance público, en América Latina, es más bien precaria. Hay muy pocos textos de acceso masivo que traten procesos, personajes, hechos, etc. de importancia historiográfica, en que la mirada de lo masónico tenga un impacto importante en los estudios y reconstrucciones de la historia de los países latinoamericanos. Es más, la historiografía de los centros de estudios, academias y universidades, muchas veces han mostrado una flagrante ignorancia o una grosera equidistancia sobre la importancia de las logias masónicas en los procesos históricos de nuestro continente, incluyendo todas las Américas.


Sin embargo, la historia de nuestro continente está íntimamente ligada a muchas influencias o protagonismo de los hombres de logias, a partir y en conclusión de su condición masónica. Más de algún pretendido historiador de prestigio en Chile, por ejemplo, se ha disculpado por su ignorancia sobre esa influencia, señalando que ello obedece a la falta de fuentes, por culpa del secreto masónico. Los he escuchado en forma directa. Sin embargo, quienes han desarrollado investigación seria y meticulosa al respecto lo han hecho en fuentes públicas, en su gran mayoría.

Algunos, desde su ignorancia, han tratado de formular tesis, estableciendo determinadas afirmaciones, que se han transformado en reiteraciones históricas, a pesar de su infundio. En Chile es memorable el rol de Vicuña Mackenna y todo lo que no supo hacer con el archivo de O´Higgins. Para que decir de lo que no supo ver.

Europa, empero, cada día se preocupa más del rol de las logias, no solo en determinados procesos, sino también en la implicancia espiritual que ella generó en muchos de los cambios de la civilización occidental hacia la secularización, hacia el desarrollo del pensamiento científico, hacia el laicismo e incluso hacia el liberalismo como corriente emancipadora en lo político y espiritual. Todos los años hay simposios o seminarios al que concurren historiadores consagrados y noveles investigadores en torno a la historia e influencia de la masonería.

Las Américas, en tanto,  – la latina y la anglosajona – han sido avasalladas por visiones religiosas exclusivistas, el catolicismo y los integrismos protestantes, respectivamente, que han logrado establecer lugares comunes históricos con mucho éxito, prescindiendo de ciertos sujetos históricos, dando una lectura distorsionada y unilateral de los eventos, e incluso construyendo relatos antojadizos, sin ningún asidero real. No en vano, San Martín está sepultado en una catedral y a O´Higgins se le adjudica el voto a la Virgen del Carmen que, en realidad, fue realizado por el Cabildo de Santiago. 

En la construcción de una historiografía que recupera la presencia masónica en la historia, se han ido produciendo una serie de sucesos interesantes, de historiadores masones y no masones, que buscan abordar determinados procesos o hechos, agregando nuevas luces a la visión de la historia general de América Latina. Son investigadores puntillosos, que siguen líneas de investigación nuevas sobre viejas fuentes, armando algunos rompecabezas que no fueron resueltos, y encontrando evidencias latentes en fuentes en que la ignorancia de otros pasó desapercibidamente.

Como un aporte a la historiografía chilena con efecto universal, teniendo como referencia el antecedente de lo masónico, se inscribe la publicación hace algunos meses del libro “¿Fue masón el Papa Pío IX?” del historiador chileno Manuel Romo Sánchez, un riguroso y dedicado autor de varias indagaciones en la historia masónica chilena, que aborda los detalles de la visita a Chile del Vicario Apostólico Arzobispo Muzzi, en cuya comitiva  estuvo el joven sacerdote Juan María Mastai Ferretti, quien pasaría a la historia como el Papa Pío IX, y, en esa condición, por haber agregado nuevas condenas a los masones y al pensamiento científico, al primero a través de más de 100 documento, y al segundo en piezas como la encíclica Quanta Cura y su tristemente célebre “Syllabus”.

Sin embargo, la presencia en el Río de la Plata y en Chile, históricamente ha alimentado la sospecha de que el joven Mastai Ferretti participó en actividades masónicas, a pesar del encono que tuvo hacia las logias, posteriormente, en su calidad de pontífice.

Como nos lo recuerda Manuel Romo, nada más oprobioso para el papado y la jerarquía católica llegó a ser el proceso de independencia de los países americano. El año 1816, el Papado emitía una bula condenando la revolución independentista que forjó a las naciones americanas. El poco afecto de los líderes y protagonistas de la Independencia  respecto de los representantes de una Iglesia que simbolizaba el estado de cosas que trataban de superar, hizo que los obispados y los conventos quedaran a la deriva, sin los deberes del Estado y los beneficios religiosos del concordato, y las parroquias al arbitrio de los curas que persistían en desarrollar su labor pastoral aunque fuera por razones de subsistencia personal.

Los miembros de las logias que influyeron en el proceso emancipador, sin embargo, tipos tolerantes y partidarios de la libertad de cultos, no eran hombres anti-iglesia o anti-religión, y reconocieron que había una parte importante de la población que tenía una necesidad espiritual, que requería de asistencia religiosa. Ello será determinante para buscar fórmulas para aproximarse a una solución con el papado, que normalizara las actividades religiosas de la Iglesia Católica en Chile. Así se produce el viaje plenipotenciario del cura patriota José Ignacio Cienfuegos, junto a una comitiva, que no fue recibida como representación diplomática por el Papa, ya que ello significaba reconocer el “gobierno disidente del Reino de Chile”.

Cazurramente, como lo es la diplomacia papal, Pío VII nombró un vicario que mandó a Chile sin calidad diplomática, acompañado de una delegación donde iba el joven cura noble Mastai Ferretti, quien comenzaba a hacer carrera dentro de las estructuras del poder pontificio. La comitiva arribó a Buenos Aires, en enero de 1824, siendo recibida con recelos por parte de las autoridades argentinas, encabezadas por Rivadavia. A inicios de marzo llegaron a Santiago de Chile, donde tampoco hubo la mejor recepción. Sin embargo, lo situación fue superada y se transformaron en huéspedes del liberal y masón Director Supremo, Ramón Freire.

¿Participó en actividades logiales el sacerdote Mastai Ferretti, en su breve paso por Argentina o en Chile? ¿Fue iniciado el futuro Papa Pío IX en Europa, en alguna logia militar, antes que decidiera ser sacerdote a los 22 años?  Esas son las dudas que aborda el trabajo de Romo, que no pretende ser concluyente, aunque busca confirmar algunas de las afirmaciones que han circulado al respecto.

En ese sentido, aporta información importante que ayuda a despejar determinados mitos o afirmaciones que se dan como ciertas, al mismo tiempo que genera cierta duda histórica en otros aspectos. 

Buen aporte es este trabajo realizado por Manuel Romo, que fue presentado en noviembre pasado en la Sociedad de Historia y Geografía, y que se suma a otros trabajos interesantes que ha publicado anteriormente: “Diccionario de la Brujería en Chiloé” (que ha tenido dos ediciones),  “Folklore Médico de Chiloé” (2001) y “Prisión de los patriotas chilenos en las Islas Juan Fernández” (2004). Se suma también a su producción disponible en Internet, que da cuenta de sus investigaciones sobre la masonería, a través de la revista digital “Archivo Masónico”, que lleva ya 25 números.





Etiquetas:   Historia de Edad Moderna   ·   Religión   ·   Independencia   ·   Masonería

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

6 comentarios  Deja tu comentario


Jose Miguel Carrasco Silva, Ingeniero El libro de Manuel Romo es un tremendo aporte, quien mediante un exhaustivo trabajo de investigación permite establecer que hechos son ciertos y cuales son mitos. Lo clave es que el dato más significativo proviene de una afirmación de un chileno (Ramón Errazuriz), quien en años posteriores lo comenta a su nieto Isidoro Errazuriz. Al no tener más testimonios fiables, no permite acreditar la visita de Mastai Ferreti a una logia chilena, que tampoco se conocen mayores datos (Aurora) y que presidia el Fraile Camilo Henríquez.


Carlos Cárdenas Olivares, Medicina Se agradece su columna.
Es innegable el rol de la Institución Masónica en la consecución de un mundo más humano, más digno y más civilizado. La libertad del pensamiento no tiene precio. La práctica de la Ciencia, tampoco.
La historia de la iglesia católica (con minúsculas) es la historia de lo más sórdido y bajo de la conciencia humana. Múltiples libros demuestran sus atrocidades. Y sin embargo, en el seno de este lodo inmundo habita un Centro y un Eje que pocos entienden: y es la misma leyenda del héroe del Mito Solar que aún hoy podría seguir llamándose Prometeo. Es que Materia y Espíritu son las dos columanas que limitan nuestro quehacer y entendimiento. DISCERNIR ese Centro y ese Eje y vivir en Él es nuestra más noble misión.
PD: nunca me han gustado los comentarios dogmáticos. La Verdad no es dogmática, es como el fotón: partícula y onda. ¡Vaya cuestión!


César Pinos Espinoza, Periodismo Lo dogmático no entra en el asunto que tratamos. Los calificativos de "mal informados", suenan a eso. Conozco el asunto desde dentro y me constan casos de ateos, que al margen de las "prohibiciones", respetadas sus convicciones, son en realidad librepensadores. Es de desear que algunos hermanos desconectados de una auténtica filosofía, se acerquen un poco más, no a lo que dicen las "celebridades" sino a lo que es un argumento real y de sentido común.


Fernando Edmundo del Cármen Laredo Cárter, Escritor Es importante que el público sepa que el Landmark número 19 de la nómina de Albert Mackey y las Constituciones de Anderson Prohiben la participación de Ateos en logias masónicas, el francmasón ha de ser obligatoriamente un creyente o un librepensador creyente. De lo contrario nunca entenderá los misterios espirituales escondidos en la gran tradición y en el simbolismo de la masonería. Es conveniente que algunos hermanos mal informados lean el libro FUNDAMENTOS MASONICOS, del Ilustre y Poderoso Hermano Benjamin Oviedo, de la gran logia de Chile, y la declaración de la Gran Logia Española al respecto. S:. F:. U:.


César Pinos Espinoza, Periodismo En realidad para ser masón no se tiene que ser ateo, sí ateo o creyente, no hay exigencia alguna en ese sentido.Lo importante es el manejar una filosofía de vida, no un puro vegetar, siempre en busca de la ayuda a los demás, de la felicidad y armonía social. Así sucedió con Sucre, Bolívar, Miranda, La Mar. Alfaro y otros, cuyo empeño en su existencia fue la justicia y el equilibrio para beneficiar a todos y procurar el auténtico progreso humano.




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
19285 publicaciones
4838 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora