El pasado domingo acompañé a mi madre al centro de la ciudad de México para que ella pudiera escuchar sus oficios religiosos. Mientras que la esperaba decidí ir al Samborn’s de Madero para leer alguna revista. Como se sabe, en ese mismo caminador se encuentra también un Burger King. Al pasar por éste decidí detenerme a comprar algunas hamburguesas para llevar a casa. Así que entré, pedí mis hamburguesas, me las entregaron y acudí a la salida tranquilamente. Cuando me encontraba justamente en la salida, ante lo dramática de la situación, pude ver como el policía de seguridad de dicho establecimiento llevaba empujando violentamente a un muchacho que por sus características se podía asumir que es una persona que está obligada socialmente a vivir permanentemente en la calle. Mientras que el policía echaba al joven a empujones del establecimiento, sin que éste opusiera resistencia alguna, lo humillaba verbalmente diciéndole cosas tales como “no quiero ver gente como tú en mi establecimiento”.



