El balance de la ruptura PRI-PANAL/ Mancera candidato

Confesiones.

 

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Tanto Pedro Joaquín Coldwell como Luis Castro, presidentes de los comités ejecutivos nacionales del partido revolucionario institucional y el PANAL respectivamente, trataron de minimizar el asunto de la ruptura en el anuncio de la cancelación de la coalición que ambos partidos sostenían para la elección presidencial, de cualquier forma eso era desde el principio muy difícil de creer, resulta innegable que existe un altercado, que este es mayúsculo y proviene del profundo desacuerdo y de la insalvable desavenencia, producidas por los jaloneos correspondientes a la asignación de las postulaciones al senado y la cámara de diputados y el pleito tendrá por supuesto un gran efecto para las dos fuerzas.

La noticia del rompimiento de esta alianza representa sin duda, el aspecto más relevante de lo que va del proceso electoral, incluso de mayor trascendencia que el anuncio en su momento de su conformación.

No puede ser de otra forma, cuando se considera el carácter impositivo y beligerante por naturaleza de Elba Esther Gordillo, quien necesariamente por su característica actitud no se quedara de brazos cruzados y buscara de la forma en que le sea posible encontrar venganza de esta afrenta.

Cuando se signo dicha coalición el presidente del PRI era Humberto Moreira, cercanísimo a Gordillo, de tal forma que este oriento deliberadamente el acuerdo para que resultara muy generoso para las huestes de la maestra, cuatro senadurías y veinticuatro diputaciones federales.

El análisis posterior de esa repartición, ya sin la presencia de Moreira para defenderlo, sobre todo por la tensión que esas nominaciones estaban causando en la militancia priista, obligo a buscar una restructuración que fuera más coherente, sin embargo Elba Esther no solo se negó a ello, incluso exigía todavía más espacios, mediante un comportamiento abiertamente retador, fue ella quien planteo por primera vez romper el acuerdo para aumentar su amenaza  y garantizar sus demandas, claro seguramente sin imaginar que le tomarían la palabra.

A Elba Esther Gordillo poco le importaba el peligro latente de rebelión priista en las entidades en donde se imponían a los candidatos de su partido, el eventual voto de castigo y hasta la posibilidad de la derrota, acostumbrada a sacar ventaja de su posición a través del chantaje y la presión, encontró en esta alianza un mecanismo para acrecentar su presencia e influencia.

Con esos aspectos en la balanza, y la negativa tajante de la maestra de conciliar intereses se llego finalmente a la decisión de la ruptura, que por obligación se convierte en disputa y habrá que ver lo que eso provocara en el transcurso del proceso electoral.

Primero porque el PANAL queda impedido virtualmente en términos prácticos de establecer otro tipo de convenios de esta naturaleza con las otras fuerzas políticas, en la izquierda no quieren saber nada de ella y su traición a Calderón, tanto como la enemistad que la confronta con la virtual candidata presidencial panista Josefina Vázquez Mota, hacen imposible pensar en un arreglo por ese lado, por tanto tendrán que ir solos en la elección.

Considerando que por su militancia, básicamente proveniente como apuntábamos del sindicato de maestros, es muy probable que el PANAL logre mantener su registro, sin embargo al no coaligarse con ninguna de las fuerzas que eventualmente lograran alcanzar la presidencia de la república, ella y su partido pierden la posibilidad de acceder a posiciones de gobierno e influir en la siguiente administración, sobre todo en el sector educativo, lo que era su objetivo principal.

Esto nos remite al hecho de tener que tomar en cuenta, que aun sin una alianza formal, Elba Esther Gordillo, en venganza operara en contra del PRI y su candidato, al menos en la búsqueda de otro tipo de arreglos posteriores que favorezcan sus ambiciones políticas en el gobierno.

Mientras tanto al interior del PRI, el análisis de la determinación de la ruptura implica reconocer tener que enfrentar a un enemigo poderoso y que puede causar mucho daño, aun y cuando según sus propias mediciones será menor al que representaba continuar con la coalición.

Como se quiera ver, el rompimiento es el antecedente de lo que será un grave conflicto, independientemente de a quien perjudique mas.

Elba Esther Gordillo es una mercenaria de la política, cuenta con una estructura muy importante como señalábamos orientada mucho más a la operación electoral que en materia de candidaturas y esa fuerza finalmente será puesta en subasta, al mejor postor.

 

En lo que termino por ser un proceso en general terso y sobre todo ejemplar, aun y con la inconformidad de Alejandra Barrales, el ex procurador capitalino Miguel Ángel Mancera fue elegido a través del método de medición a través de encuestas, candidato de la coalición de las izquierdas al gobierno de la ciudad de México. Situación que fortalece la imagen de modernidad y acuerdo que existe actualmente en esta tendencia política nacional, que como habíamos comentado anteriormente le hace mucho bien a la izquierda, que ha dejado atrás definitivamente en ritual tradicional de enfrentamientos entre las tribus que la conforman, para dar paso a una imagen renovada y madura, inteligente y moderada, donde se privilegia el interés general sobre el particular.

En lo que pareció una repetición del exitoso formato para elegir a su candidato a la presidencia de la república, Andrés Manuel López Obrador, la postulación de Mancera, estuvo acompañada por el respaldo contundente de quienes participaron como contendientes en el proceso, salvo en el caso de Alejandra Barrales, quien seguramente en breve y después de las negociaciones respectivas para garantizar su participación, también terminara por sumarse al contingente.

guillermovazquez991@msn.com

Twitter@vazquezhandall

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