Las guerras, su motivación y la influencia de la sociedad.

Por: Gonzalo Andrés Muñoz.  

 

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Ninguna guerra es justa, ninguna es limpia, ninguna guerra es humanitaria. Todas son injustas, sucias e inhumanas.

Que cese el fuego…muchos dicen que cese el fuego. Y sus palabras se han ahogado en medio del fuego. ¿Quién tiene la razón? Para qué hacer esta pregunta estúpida, si en la guerra no se debe averiguar quién tiene la razón sino quién tiene las balas, los aviones y las bombas inteligentes. 

¿Por qué tanta sangre?, ¿por qué tanta crueldad?, ¿por qué tanta miseria en el alma de los guerreros? Porque ninguna guerra es justa, ninguna limpia, ninguna guerra es humanitaria. Todas son injustas, sucias e inhumanas. Con los cadáveres todavía tibios y los rostros de sus seres queridos inundados de llanto, los comandantes de los ejércitos en guerra se gritan y se amenazan.

¿Qué espera cada uno? Más cadáveres. Mostrar el último de sus enemigos a los medios de comunicación, con el rostro hecho pedazos, irreconocible. ¿Por qué? Porque así son la lógica y la ética de la guerra. Porque al enemigo hay que acorralarlo, reducirlo y obligarlo a que se rinda.

De manera simultánea con las conversaciones de paz en el mundo, debe iniciarse un tratamiento de psiquiatría colectiva, para extirpar de la sociedad esa patología de guerra que se ha incubado durante siglos y que ahora ha llegado a su clímax.

 

El tratamiento de psiquiatría social debe comenzar por el uso del lenguaje, dándole al contendiente la denominación de ser humano y arrancando del alma colectiva todas aquellas pasiones que genera la guerra: odio, venganza, humillación, vendetta, exclusión, adicción, hipocresía, perfidia y falsedad.

 

                                                                                                                            

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