Más sobre el "Crimen y el Castigo"

 

.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n2384749.htmMás sobre el "Crimen y el Castigo"Federico Ling Sanz Cerrada* La semana pasada escribí mi colaboración sobre un tema fundamental (el crimen y el castigo) y ponía algunos ejemplos de cómo se respeta la ley y la norma en diversas partes y por diferentes personas. El tema generó mucho interés y despertó la curiosidad de algunos, por lo que en esta semana que termina recibí varios correos que versaban sobre la materia. Y quiero traer a este espacio tres aportaciones importantes. Primera.- Mi amigo Diego de la Mora, quien también es politólogo me escribió, y cito textual su correo porque me pareció brillante: "Este artículo me resonó especialmente con un tema: el sistema penitenciario mexicano y los límites del comportamiento social. Creo que unas de las preguntas que más te pueden ayudar a entender a una sociedad son por qué están sus presos en la cárcel; cuáles son sus delitos; cómo fueron juzgados; qué posibilidades tuvieron de defenderse; cuál es la proporcionalidad entre el crimen y el castigo; cómo tratan a los castigados; etc. Y el tema empieza desde los ámbitos familiares: cómo castigo a mis hijos; o mejor dicho, cómo les marco límites y les enseño que sus actos tienen consecuencias. Sé que un golpe de uno a otro no puede pasarse por alto, pero no puedo pegarle yo al que pega"... y terminó su correo diciéndome lo siguiente: "Una última cosa: el programa del alcoholímetro. ¿Por qué ese sí funciona? Una de las razones más importantes es porque quienes lo implementan son incorruptibles. Otra, porque los castigos son proporcionales al delito. Y tres, porque tiene todo el sentido del mundo dejar de manejar borrachos". Segunda.- Otro buen amigo, Arturo Estrada, me dice lo siguiente: "Si Alemania sorprende, Japón es impresionante: la limpieza, el respeto por sí mismos y lo ajeno es fabuloso. Por ejemplo: para cruzar la calle, la gente además de esperar a la señal indicada, se forma. La limpieza en las calles y del agua de cualquier río dentro de la ciudad o de los templos es cristalinamente pura. Y tienen un profundo respeto por lo ajeno; por decir algo, las bicicletas las dejan para tomar el tren e ir a la escuela o trabajar y no usan candado alguno en ningún lado y a ninguna hora del día o de la noche".Tercera.- Por último, quiero comentar lo que me dijo mi amigo Reyes Rodríguez sobre el ejemplo que escribí de cruzar la calle ordenadamente y obedeciendo a la señal del semáforo peatonal: sostiene que diversos estudios sobre el derecho utilizan este caso para comparar a los diversos países y a los diferentes pueblos en términos de cómo cruzan las calles. Con ello, posteriormente, hacen una proyección de su respeto a las reglas, de su comportamiento frente a las normas, sobre las sanciones que reciben en diversos casos y cómo son éstas aplicadas.En resumidas cuentas, la discusión no es nueva. Constantemente escuchamos a los políticos hablar del Estado de Derecho y la necesidad de respetarlo hasta sus últimas consecuencias (y estoy de acuerdo). Pero es inevitable volver al dilema de si esto es un asunto cultural (seguimos o no las leyes porque estamos convencidos de ello), o bien, es un asunto meramente de algo que en Estados Unidos llamarían "Law Enforcement" (que la autoridad obligue a que las leyes se cumplan y se castigue a quienes no lo hacen). ¿Funciona la una sin la otra?, ¿se pueden cumplir las leyes solamente porque está en nuestra cultura hacerlo?, o dicho de otra forma, independientemente de nuestra forma de pensar y actuar, ¿es suficiente que el Estado nos obligue, con la espada en la mano, a cumplir la ley y que nos castigue si no lo hacemos? Creo que hemos hablado bastante de este tópico y siempre volvemos a un punto de equilibrio: las dos son profundamente necesarias para que la sociedad funcione. Nuestra cultura tiene que ser la del Estado de Derecho (por convicción)... y mientras eso sucede, que el Estado cumpla su deber y la impunidad desaparezca. www.federicoling.com y @fedeling*Maestro en Análisis Político y Medios de Información

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales