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¡Ser o no ser eurozona…esa es la cuestión!


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14/01/2012


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La globalización no es un fenómeno solamente económico y tecnológico, como consecuencia de los cambios que las NT’s introdujeron en los mercados y los procedimientos y nuevas formas de hacer negocios. El político, es también un factor importantísimo, del cual nunca se hace referencia como uno de los elementos fundamentales que marca el paso al que los países se van integrando en aquella internacionalización de los mercados.


Las decisiones políticas de los líderes que tienen las responsabilidades de gestionar la economía mundial, porque los países que gobiernan representan el mayor volumen de actividad comercial del mundo –caso del G-20-, no se toman en solitario. Se observa y analiza con sumo cuidado qué es lo que hace el BCE desde la Reserva Federal de los Estados Unidos, y a contrario sensu, se siguen los pasos que el responsable de política monetaria norteamericana hace y qué consecuencias tiene para la UE y el resto del mundo.

Por ello, no debe llamar la atención, cuando un candidato republicano como Mitt Romney, que está jugando un gran papel en las internas de su partido, porque pretende arrebatarle el puesto en la Casa Blanca al presidente Obama, utiliza a Europa en sus discursos como un ejemplo de lo que no se debe hacer, del camino equivocado por el que no se debe transitar, definiéndose como más americano que ninguno.

Basa su campaña en criticarle a Obama que ha querido copiar el modelo europeo para aplicarlo en los EEUU, intentando garantizar a sus ciudadanos un Estado de Bienestar imposible de sustentar económicamente. Dice además, que en caso de que funcionara, sus resultados serían negativos para el conjunto de la sociedad americana, ya que los estadounidenses están acostumbrados a los retos y desafíos y no a esperar al “papá” Estado.

Sostiene Romney que el Estado del Bienestar impone una cultura de la dependencia que destruye el espíritu del riesgo de los ciudadanos, que de llevarse a adelante, ocurriría lo que ocurre actualmente en Europa: “la ambición sería sustituida por la envidia”, lo que a nuestro parecer, entendemos que se refiere a los enfrentamientos entre sectores que quieren repartirse la gran tarta pública cuando la filosofía imperante es la del subsidio.

¿Es que la globalización política dentro de un bloque como la UE no tiene fisuras?

Claro que sí. Se ha verificado en la última Cumbre con el comportamiento de Cameron en nombre del Reino Unido. Pero más aún, existen otras fisuras que pasan por la desconfianza en la propia soberanía que debe representar pertenecer a la eurozona, como el caso de Polonia y Hungría. Veamos cuál es la situación de estos dos casos que son estados miembros de la UE, pero tienen dudas sobre su definitiva pertenencia al club del euro.





Hungría versus Polonia: muchas más diferencias que similitudes

Si otras fueran las circunstancias, probablemente no nos detendríamos a analizarlas. Pero la delicada situación del presente europeo, requiere observar los fenómenos que se suceden a diario dentro del proceso convulso que está siendo la búsqueda de una salida a la crisis.

Hay 17 naciones que han adoptado el Euro como su signo monetario de curso legal y otras 10 Naciones que aún dilatan su incorporación. En realidad, ya no se sabe si algunas de ellas desistirán definitivamente de ingresar en el euro.

¿Sería una solución para alguna de las 17 Naciones de la Eurozona salirse del Euro o para el caso de los restantes 10 Estados, con moneda propia, no adherir al Euro?

Veamos el caso de Polonia:

Cuando la crisis financiera internacional azotó al mundo hace tres años, el zloty -la moneda polaca- cayó frente a las monedas consideradas más fuertes, como el euro. Eso abarató las exportaciones polacas y ayudó a mantener la economía a flote.

Polonia ha sido el único estado miembro de la Unión Europea cuya economía no ha entrado en recesión.

¿Ingresará al selecto club del Euro? El ministro de Finanzas, Jan Vincent-Rostowski, ha asegurado que debido a los "problemas estructurales muy arraigados" en la Unión Monetaria, "van a pasar varios años antes de que sepamos si la zona euro tiene sólidos cimientos y es seguro integrarse a ella".

Tanto Polonia como la República Checa, son la clase de economías que la zona euro precisamente quiere incorporar: competitivas, con bajos niveles de endeudamiento y sólidas perspectivas de crecimiento.

Polonia se puede financiar a una tasa de 5,89% para sus bonos soberanos a 10 años, por debajo de lo que actualmente tienen que pagar Portugal e Irlanda.

Polonia se beneficia por estar en la Unión Europea, pero no en la eurozona, pudiendo contabilizarse entre estos beneficios: la capacidad de devaluar la moneda; no contribuir a los rescates; el acceso sin aranceles a los mercados europeos y fondos de la UE para iniciativas de desarrollo.

¿Cómo es el caso de HUNGRÍA?

Como el caso polaco, es un país que forma parte de la UE y tiene moneda propia, el florín húngaro, pero a diferencia de Polonia, la devaluación de su moneda respecto del dólar y del euro, no le han reportado beneficios.

Esto es concluyente: la idea de tener soberanía en materia de política monetaria, puede servir transitoriamente para que un estado (en nuestro análisis, el estado Húngaro), gane “cierta” competitividad a expensas de debilitar la paridad cambiaria de su signo monetario. Pero no hay que engañarse: este procedimiento no corrige las falencias estructurales de su sistema productivo y de sus anquilosados programas de desarrollo y expansión.

Téngase en cuenta que su mercado exportador apunta casi con exclusividad a la eurozona -muy castigada por la crisis de deudas soberanas- y a ello se le debe adicionar las condiciones de financiación interna del país que son cada vez más duras.

Esta circunstancia ha hecho que el Ministro de Economía de Hungría Gyorgy Matolcsy haya expresado "Si uno es fuerte, es positivo ser parte de la eurozona. Si uno es débil, su vida corre peligro".

La agencia de calificación Fitch rebajó el 6 de enero de 2012 la calificación de solvencia de Hungría al nivel BB+ para su deuda a largo plazo en moneda extranjera. Esa nota queda por debajo de los niveles de inversión más seguros y se sitúa en el terreno de los considerados bonos basura. Además, la perspectiva para su futuro es negativa.

La rebaja refleja el deterioro adicional en la posición fiscal del país, en sus condiciones de financiación externa y en sus perspectivas de crecimiento, "provocadas en parte por políticas económicas poco ortodoxas que están minando la confianza de los inversores y complicando un nuevo acuerdo con la UE y el FMI.

El país llega a esta instancia, luego de que en abril de 2010 se hiciera cargo del gobierno una fuerza política nacionalista, populista de corte neofascista, cuyo partido político lleva por nombre Fidesz, acrónimo de Alianza de Jóvenes Demócratas, quien prometió enderezar el rumbo de Hungría y hacerla menos dependiente del crédito internacional.

Aprovechando su mayoría parlamentaria, 263 escaños de los 386 posibles, y podríamos decir que abusando de su poder circunstancial, el nuevo premier Viktor Orban modificó la Constitución y aprobó leyes que avanzaron sobre las instituciones, y sobre los derechos y garantías de los ciudadanos.

Muchas de las promesas de campaña no han podido cumplirse y por ende esta Nación tiene un futuro incierto, depende de otro salvataje del FMI y/o de la Unión Europea, si calificara para un nuevo tramo de ayuda.

Ahora bien, Viktor Orban, en sus discursos de corte nacionalista, rompió con el FMI, como hacen todos los gobiernos populistas (echándole la culpa de todos sus males) y lanzó un programa que recortó la autonomía del Banco Central, degradó la Corte Suprema a un estatus inferior, sometió a la prensa independiente y nacionalizó el sistema de jubilaciones privadas en busca de una “caja” para pagar parte de la deuda del país; ¿cómo harán ahora para pedir auxilio financiero a la entidad que demonizó y que hizo responsable del sufrimiento de su pueblo?

Observando este tipo actuaciones en un estado miembro de la UE, puede entenderse la razón de las prisas del Reino Unido en asegurar su posición, garantizando sus intereses nacionales –según el criterio seguido por Cameron-, dejando la puerta bastante abierta como para una salida anunciada a medias.

Es que muchas de estos países, como Hungría, deberían ser auxiliadas con recursos de los 27 socios, mientras no se está vislumbrando en el horizonte un punto de inflexión que haga presagiar un futuro mejor, ya sea en el corto o mediano plazo. El socio Reino Unido no quiere arriesgar y entonces “patea el tablero del armado jurídico”, con planteos diríamos que lógicos, pero fuera de toda oportunidad.

El 14 de julio de 2008 con 144 florines  húngaros se podía comprar 1 dólar. El 2 de marzo de 2009 se necesitaban 247 florines para adquirir el mismo dólar.

Hoy, en enero de 2012 se requieren nuevamente 247 florines para comprar un dólar USA. La moneda se depreció 71 % por ahora; cuando llegue a 288 se habrá depreciado un 100 % (le falta poco).





Nos venimos anticipando a los hechos

En nuestros artículos anteriores en los que venimos analizando la situación de la crisis económica de la UE, decíamos que los recortes del sector público que se sucederán a partir de ahora, no solucionan el tema del crecimiento económico y el desempleo, por lo que si no se atiende este flanco, la austeridad impuesta acabará por aniquilar lo poco que queda aún de credibilidad en el sistema.

El 1 de enero de 2012 la canciller alemana Angela Merkel afirmaba que Europa “deberá cooperar más de lo que ha hecho si quiere salvar el euro”, mientras que el presidente Sarkozy prometía que su país llevará a cabo reformas estructurales para salir de la crisis, asegurando que no habrá más recortes en el gasto público.

Si bien la austeridad es el primer paso para combatir la crisis de deuda soberana, ya que sin ese esfuerzo sería imposible financiar a futuro los déficit públicos, hasta alcanzar niveles tolerables en los desequilibrios presupuestarios del orden de 0,5 %, aún no le encuentran solución al tema central que es el crecimiento económico y la recuperación del empleo, que expusimos como punto 2 del artículo “Unión Europea en 2011: el año que vivimos peligrosamente”.

Sarkozy instó a la población a ser ahorradora, y aunque esa solicitud es entendible porque vienen tiempos peores, sólo consumiendo más se moverá la maquinaria productiva y comercial. Veremos quién da el primer paso para alejarse de la recesión que se avecina.

También dijimos refiriéndonos a la deuda soberana de países con más de 120% de deuda, con relación a su PIB que: si estas opciones no pudieran concretarse (nos referíamos a reestructuración, financiamiento y/o crecimiento), no quedaba otro remedio que producir un recorte de gastos del presupuesto público que para el ejemplo estaba en el entorno del 8,4 % para poder enfrentar los pagos de intereses con recursos propios, objetivo harto difícil de concretar, porque los países que han llegado a esa instancia, arrastran déficits estructurales y no están en condiciones de hacer un ajuste tan severo hacia adentro.

El meollo de la cuestión  de fondo son los déficits estructurales que cada país deberá resolver por su cuenta y a eso se refería SARKOZY.





UE en 2012: siguen las incertidumbres

La peor región del mundo para pronosticar su desenvolvimiento económico en 2012, es sin lugar a dudas, la Unión Europea. Hay indicios de recesión y primas de riesgo de deudas soberanas en un nivel peligroso para algunos estados miembros, que comprometen seriamente su financiamiento a futuro.

Países como Italia, Portugal, España, Irlanda y Grecia, están asumiendo altas partidas de gasto en concepto de intereses por la renovación de sus préstamos, a pesar de que son conscientes de que tal proceder es lesivo para sus intereses nacionales. Pero es un hecho irreversible que a mayor nivel de riesgo de impago, se solicite mayor retorno, incluso por el encarecimiento de los pólizas de seguros de impagos o CDS (Credit Default Swaps).

Dichos estados hoy no tienen ingresos fiscales para neutralizar los mayores gastos corrientes como consecuencia de esos nuevos endeudamientos, así que mientras el tiempo transcurre, es imperativo encontrar una salida antes que el problema se agrave y no tenga retorno.

Ocurre también que las economías con problemas, arrastran situaciones estructurales que la hacen poco eficientes, con lo cual asumir mayor coste de financiación para mantener un aparato productivo ineficaz, es una salida sin solución de continuidad.

Los líderes políticos europeos deben introducir cambios profundos en sus economías para hacerlas nuevamente creíbles, sostenibles y capaces de solventarse por si mismas, sin comprometer apoyos o recursos fiscales, a tasas subsidiadas, o beneficios de ningún tipo, que no estén gozando el resto de los agentes económicos.

De nada serviría impulsar actividades, inyectando recursos por los cuales se abonan sobretasas muy importantes, si el aparato productivo no es capaz de generar bienes y servicios que compensen ese gasto; proceder así implicaría incentivar actividades con retornos negativos macro-económicamente hablando, lo que profundizaría la situación de insolvencia.

Los ataques especulativos y los que no lo son tanto, que ha venido sufriendo el euro, sumados a la crisis de las deudas soberanas de los países más endeudados, tampoco permiten activar los préstamos internos y atraer flujos internacionales de capital; en contraposición, observamos que la UE está apoyando a su sistema bancario para que tenga liquidez, así como recapitalizar las instituciones financieras y abordar con decisión el problema de los activos afectados, pero aún falta mucho por hacer.

El 14 de octubre de 2011 se conocía la información de que Bruselas podía emitir eurobonos para financiar grandes obras de infraestructura. Esta iniciativa ya tiene el visto bueno de la UE y pretende promover inversiones por valor de 700.000 millones en transporte y energía y 330.000 millones en tecnología, en plena sequía del crédito a las empresas.

La Comisión Europea tiene todo encaminado para lanzar un proyecto piloto de creación de “eurobonos” para la financiación de infraestructuras de telecomunicaciones, transportes y energía, a desarrollar en dos años, 2012 y 2013. La iniciativa “proyecto eurobonos Europa 2020”, serviría para facilitar la financiación de las redes transeuropeas, a la vez que daría un nuevo impulso a la economía europea en plena crisis, la falta de afluencia del crédito a las empresas y la precariedad financiera de los países, que impide destinar grandes recursos a nuevas inversiones.

Según sus estimaciones más recientes, el desarrollo de la agenda digital de banda ancha y ultrarrápida requiere inversiones entre 180.000 y 273.000 millones de euros, y las inversiones en infraestructuras de transporte y energía que se estiman en unos 700.000 millones de euros.

Estos proyectos tienen una perspectiva de rentabilidad a largo plazo y por ello requieren una fuente de financiamiento de la UE, pero constituirán una operación de endeudamiento privado, a través de un mecanismo entre la Comisión Europea y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), Connecting Europe Facility, para la emisión de bonos, Europe 2020 Project Bond.

La Comisión Europea tiene hoy la potestad de encarar estos mega-emprendimientos para mejorar las redes transeuropeas de telecomunicaciones, energía y transporte, lanzando eurobonos para su financiamiento y la oportunidad actual de dar inicio a los mismos, es inmejorable, habida cuenta de la necesidad de impulsar actividades movilizadoras de mano de obra y de consumo de innumerables insumos que tienen una acción multiplicadora en la cadena de agregación de valor.

Es una salida de urgencia para tratar de reanimar a la maltrecha economía europea, que por otro lado no agravaría el endeudamiento masivo que padece. Además, sería una alternativa que estaría en sintonía con las recomendaciones del departamento de Estado de los EEUU y del Banco Mundial, que sostienen que de no procederse así, solamente con la austeridad presupuestaria se acabarán malogrando los tenues resultados obtenidos hasta ahora, en detrimento de la economía europea en su conjunto.





Cuando el mercado es el que corrige al BCE

Siendo que el BCE recordó que sus Estatutos no le permiten prestar dinero a los países; que Merkel aclaró que no es partidaria de los Eurobonos hasta que no se firme el Pacto Fiscal Unificado, nos queda un único camino despejado para equilibrar las dudas con las certezas, que pasa por abaratar el euro (depreciarlo) y eso es lo que está ocurriendo. El único camino libre sin complicaciones es la flotación de la divisa europea y por ello el BCE no actúa cuando se deprecia.

Este año 2012 los países de la UE pagarán 1 billón de euros de intereses de su deuda de más de 10 billones de euros. Así como el BCE compra bonos en el mercado secundario de países con dificultades en cuanto a su solvencia, absorbiendo a continuación sumas equivalentes de masa monetaria remunerándolos con una tasa bajísima, pero remunerándolo al fin, podríamos concluir que un buen negocio para el año 2012 sería, a la vez que pagar el billón de euros, lanzar eurobonos por una suma equivalente y destinarlos al programa de infraestructura 2012/2013, de la iniciativa “proyecto eurobonos Europa 2020”.

En el caso de que el billón de euros por concepto de intereses fueran a parar a manos de acreedores extra-zona (es decir saliesen de la U.E.), captar un billón de euros por la venta de Eurobonos para la iniciativa “proyecto eurobonos Europa 2020” sería una medida acertada porque el balance sería neutro y si los acreedores fueran intra-zona, se sumaría su efecto multiplicador y se dinamizaría aún más la economía.  Por ambos lados el resultado seria apropiado y movilizador de recursos (bienes, servicios y mano de obra).





Un ex consejero del BCE critica  las crecientes actuaciones de este organismo

Nout Wellink está en desacuerdo con que el BCE haya prestado dinero a los bancos a tres años, porque según él, además de ser un plazo demasiado largo, se trata de una medida de apoyo a la solvencia, y no sólo a la liquidez.

Si un enfermo está sufriendo dolores intensos, y el médico antes de conocer el mal que lo aqueja y proceder a una terapia de cura, le da calmantes, podría ser que viniera otro colega y le dijera, por qué le calmamos los dolores que son la fuente del problema; corremos el riesgo luego de errar el tiro (medicina apropiada) si por dicha causa no podemos alcanzar el diagnóstico correcto.

El médico (BCE) seda de todas maneras al enfermo por razones humanitarias y prácticas, porque de nada vale hacerlo sufrir inhumanamente mientras dure todo el proceso de pruebas; (de nada vale que sufra todo el andamiaje comercial e industrial que se apoya en el sistema bancario, mientras buscan extirpar el déficit estructural que aqueja a la enferma UE)





El dinero no encuentra un lugar seguro donde producir una renta

También dijimos en un artículo anterior, que el dinero no encuentra un lugar seguro donde producir una renta y se queda “atrapado” en las letras alemanas, que aunque tienen tasa negativa, son seguras; el dinero estará bien cuidado durante 6 meses (tiempo en el cual el panorama de la crisis Europea, a tenor de los inversionistas desembocará en algo, aunque a ciencia cierta no se sabe qué: ruptura, nuevo pacto, etc.).

¿Dinero sin intereses?

Otra de las peculiaridades de la crisis financiera: Alemania recaudó hace pocos días 3.900 millones de euros en letras a seis meses que pagaron una rentabilidad negativa en la subasta por primera vez desde que se recogen los datos –lo que implica que los inversores pagaron al gobierno por el privilegio de prestarle dinero.

Esto pone de relieve lo inciertas que son las perspectivas a corto plazo para muchos inversores. A diferencia de la mayoría de los bonos a más largo plazo, las letras no pagan cupón, pero generalmente se emiten con un descuento y luego se pagan al valor nominal. A través de la subasta, los inversores pagaron 100,00616 euros ahora para recibir 100 euros dentro de seis meses, lo que arroja una rentabilidad negativa de 0,0122%. Esto sigue la línea del mercado secundario, donde la deuda del Gobierno alemán con un vencimiento de hasta un año opera con rendimientos negativos. La demanda fue de 1,8 veces el papel vendido, menor que las 3,8 veces de diciembre, donde rentó un espléndido 0,0005%.

Por lo general, existe una demanda constante de letras por parte de los bancos por motivos de balance, ya que estas son instrumentos muy líquidos. Pero para algunos inversores, el retorno de su capital sigue siendo claramente mucho más importante.

Alemania seguramente salga beneficiado, dado que la oferta de deuda de mejor calidad a corto plazo se ha reducido drásticamente a medida que la crisis de la eurozona iba agravándose y se producían rebajas en las calificaciones. Eso a pesar de que las letras deberían ser excluidas de la re-estructuraciones: de cometerse impago sobre ellas, se produciría la quiebra de los sistemas bancarios, lo que equivaldría a incumplir el pago de la deuda bancaria. Sin embargo, se vuelve a poner de manifiesto que países como Alemania registran una buena evolución.





Etiquetas:   Finanzas   ·   Crisis Económica

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