Casi el despedir el año 2011 los chilenos nos congratulamos por la puesta en órbita, a mediados del mes de diciembre del año recién pasado, del FASat Charlie, en lo que viene a ser nuestro tercer intento de poner en órbita un satélite chileno, luego de dos fallidos intentos previos de FASat, Alfa y Bravo, el primero de 1995, que no logró separarse de un satélite madre del cual hasta hoy continuaría adosado; y el segundo, en un esfuerzo de 1998 que si bien alcanzó a orbitar de manera independiente, pronto quedó inoperante al fallar su sistema de potencia, por lo cual hoy sería basura espacial. En esta ocasión parece que las cosas evolucionan de manera diferente y Charlie, el tercer esfuerzo de nuestro país en el tema, se desenvuelve exitosamente, lo que por cierto es motivo de legítimo orgullo para nuestro país.



