. Cargado de
esperanza y de toma de tierra y baño de realidad.
Ahora que se acaba de celebrar el
sorteo de la lotería nacional, me viene a la cabeza la imagen de un gran bombo
giratorio donde estuvieran incluidas todas las posibilidades cuánticas de un
esperado sorteo en el que cada bola tuviera un mensaje para la humanidad: paz,
guerra, abundancia, pobreza, salud, enfermedad, alegría, tristeza y un infinito
abanico de probabilidades. ¿Cómo vamos a decidir continuar la historia del
mundo? ¿En positivo o en negativo?...
Sería importante tomar conciencia
de que todos y cada uno tenemos un papel protagonista en esta evolución de
nuestro querido y maltratado planeta tierra. Tendemos a delegar la
responsabilidad en los políticos y en los grandes empresarios, en definitiva en
los “elegidos” para gobernar el mundo. Esta postura es la más cómoda y menos
comprometida, pero todos tenemos la oportunidad de poner nuestro granito de
arena en el renacer de una vida más armónica para todos, cada cual en su
entorno más inmediato.
En estos días festivos las
diferencias sociales se hacen aún más patentes en los rincones del mundo. La
Navidad es un reclamo para el consumo, a cualquier nivel económico. Se ofrecen
productos abarcando un amplio margen de precios para que “no se escape” ni un
consumidor, ¡poco importa su credo!, el nacimiento de Cristo no se suele
recordar en la tiendas, donde un gordo Papá Noel parece no poder saciar la
insatisfacción del hombre.
¿Dónde acude el ser humano para
llenar su corazón? Hay tantos destinos como personas. De nuevo topamos con nuestra dualidad. Hay tendencias
constructivas y saludables como mirar hacia dentro, aprendiendo a autoabastecernos de armonía natural y otras
autodestructivas que nos hacen perdernos en el espejismo de nuestras
adicciones.
Es curioso reconocer que la
sociedad acepta e incluso potencia hábitos como “correctos y aceptados” a pesar
de que fomenten el escapismo y el aislamiento, como por ejemplo vivir
conectados al ciberespacio en lugar de relacionarse con las personas.
¿De qué manera induce la crisis a
desarrollar adicciones aceptadas socialmente o condenadas?... ¿Nos tomamos el
tiempo para reconocerlas y reconducirlas o ya nos han fagocitado?
Como cada comienzo del año, no
sabemos si por costumbre, verdadera intención o por la culpabilidad soterrada
que genera el empacho navideño, se suele hacer una lista de propósitos para
mejorar en el año nuevo. El enfoque de dichos objetivos engloba desde lo
puramente físico, pasando por el cirujano o el gimnasio, a los fines más elevados. Ante un año tan proclamado como
2012, ¿Qué proyectos y deseos escribiremos en esta ocasión?...
Según las diferentes explicaciones
de los augurios mayas, provenientes de
distintos canalizadores queda la duda de si habrá un cambio planetario lo
queramos o no, o si el hombre tendrá la clave de este salto evolutivo. De nuevo
aquí el bombo giratorio de posibilidades cuánticas gira y gira sin parar
dejándonos con la intriga. ¿Nos viven o tomamos las riendas y responsabilidad
de nuestra vida?
2012, ¿Y ahora qué?... ¡Parece ser que habrá que esperar para
descubrirlo! La actitud, disposición e intención con la que lo hagamos es
opcional para cada ser. Como cantaba John Lennon, “Todo lo que pedimos es darle
una oportunidad a la Paz” (All we are saying is give peace a chance).
MARÍA CICUÉNDEZ
www.mariacicuendezluna.com