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La música; verdades no tan universales: Porque la música no interesa al 99’7% de la población aunque crean que es así


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22/12/2011


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Artículo original aquí








Parafraseando a Seto de la comunidad musical RYM, comienzo mi primer artículo ever.





¿Por donde empezar? Quizás sería algo extremo irnos a cuando los primeros hombres nacidos golpeaban e improvisaban con sus huesos y palos. Así que como estos no tenían culpa de aún no entender la definición de “música” pues nos iremos a los tiempos modernos, donde estos SÍ tienen culpa de, para empezar, no entender (o al menos pararse a pensar) que la palabra música representa a la primera de las artes. Por algo será ¿no?

Hoy en día escuchar música es algo más que se consume, que algo que se disfruta o se analiza artísticamente. Vamos a ver, podemos ser consumidores de música y disfrutarla como un enano, con lo que entender o saber analizar no es obligatorio, si no al final seríamos todos un poco pedantes con tanto tecnicismo. Lo que me refiero es más que hay propósitos monetarios de por medio, algo que no debería afectar al producto final musical pero que sin embargo lo modifica de tal manera que te entra a la primera. Ese es el objetivo, cuanto antes forme parte de nuestras vidas, más rápido pagaremos por ello. ¿Pero qué conseguimos con esto artísticamente? Una obra más sencilla y adornada con la magia de la producción para así dejarla más bonita por fuera pero hueca por dentro. Entonces es cuando viene el mal con forma de jinete del apocalípsis; si existiera un producto o dos de estas características, sería algo más, hasta tolerable. Pero cuando la mayoría, lo que manda, es de estas características… un arte muere, se convierte en regla general y parece que ya no hay otra manera de hacerlo por que se nos nublan las otras posibilidades.

Lo peor fue cuando esta nueva manera de hacer las cosas se contagió a otros estilos musicales (hoy en día, prácticamente todos) y aunque a primera escucha no pareciera, a la larga se encontraban los mismos elementos. La estratagema de discográficas que prefieren el dinero al arte había funcionado, no todo el objetivo venía a sus productos, por lo que iremos nosotros con lo que les gusta. Delicioso cebo de otro color.





Creo que uno de los problemas bases es la educación musical que recibimos. Vale que hoy en día es una asignatura obligatoria en muchos centros educativos, pero el simple hecho de enseñarte solfeo y flauta no es suficiente, necesitamos una educación que nos diga como identificar una obra mejor que la otra. Claro que entran los gustos personales de cada uno, pero si sabemos entrenar al oído podemos identificar más rápidamente esas piezas musicales más ricas en su contexto y armonía. No es tan difícil como puede parecer, todos somos capaces, y con el tiempo, en teoría, lo logramos si escuchamos la suficiente música. Y con escuchar música no me refiero encerrarse en un estilo o dos durante muchos meses, por mucho que te guste no ayuda. Para entrenarlo cualquier estilo vale (sí, cualquier estilo, hasta “esos”) pero siempre y cuando sean varios, cuantos más mejor y escuchados poco a poco. También cuantas más diferencias de un estilo a otro mucho mejor. ¿Qué conseguimos con esto? Pues que a la hora de escuchar cualquier canción conseguimos darnos cuenta de detalles que siempre estuvieron ahí pero que se nos escapaban, logrando analizarlos mejor y conociéndonos mejor a nosotros mismos en cuanto a gustos y necesidades musicales.

Todo esto abre la mente en cierto modo, o al menos expande un poco más nuestro plano artístico y creativo, así como el analítico para que no nos tomen más el pelo. Exactamente me refiero que no hace falta ser un erudito para entender de música, simplemente que no recibimos una educación musical adecuada por ninguna parte, se nos dejan sueltos a la aventura y obviamente acabamos topandonos con las radios comerciales por todos lados logrando así que pensemos que no hay nada más allá de eso. Nos limitan el mundo por conocer, nos lo meten tantas veces y de tantas maneras que no caemos en la cuenta de que hay algo más.





Si cogemos por ejemplo, no sentiros por ahora identificados, a un heavy, te digo y pongo la mano en el fuego que la mayoría escuchan esa música por sentirse parte de un grupo o moda. Solo el 0,3% (por poner el porcentaje del título, realmente a saber cual es, obviamente será más) ama de verdad esa música y la siente hasta la última nota.

Si recibiéramos una educación en el sentido de que en la televisión y similares viéramos tooodo tipo de música, entonces creceríamos con gustos mejor definidos y sin tener tan poca personalidad de gustarte lo que le gusta a la mayoría. Se podría convivir con ello por muy diferentes que fuéramos cada uno.



Me mosquea de la música hoy en día esa visión pobre a la hora de analizar un tema. Normalmente nos fijamos más en la melodía y la voz ¡en incluso en la letra por encima de la música! Ignorando así a la base rítmica, a los arreglos, detalles o armonía que también costaron su trabajo. Irónicamente muchos temas que triunfan es por el ritmo y ni nos damos cuenta de ello. Hoy un tema triunfa si te mueve, si te hace bailar como loco, y ni siquiera recordarás que rayos estaba haciendo la batería o percusión similar. Entonces, a partir de esa poca educación musical que digo, atribuimos que lo que nos mueve es la voz, lo primero que se percibe como humanos que somos e identificamos como un igual. La melodía se queda por que es muy bonita (la clave son hacerlas sencillas, el oído se hipnotiza enseguida) y entonces las cantamos convenciéndonos a nosotros mismos que nos gusta por el simple de cantarlas a la segunda escucha, o la primera, que son las más peligrosas.

Otro de los meollos de todo esto es lo injusto de ver como músicos de composiciones complejas que han dedicado su tiempo a ello son escuchados por cuatro gatos y eclipsados por esos otros que con gusto u obligación fabrican 4 notas bien combinadas y se llevan méritos colosales. El premio por según que méritos está mal repartido en muchos campos, y en la música no iba a ser menos.



Si os digo la verdad, si triunfara con un grupo de canciones de cuatro notas me sentiría sucio, no me sentiría que lo merezco o me lo he trabajado tanto como para ganármelo. Actualmente estoy con uno de solo versiones y no me llena como debería el ganar dinero por ello, no hay mucho merito  real ahí. No me refiero que un grupo que compone de manera sencilla pierda todo su merito, no, hay grupos que con poco dicen mucho y expresan emociones sin complicarse. Y eso es admirable. Solo pongo de ejemplo una opinión mía, que me gusta complicarme la existencia a la hora de interpretar.





Hoy en día culturalmente la música es muy diferente a como se interpretaba hace solo tres o cuatro décadas. En los 60 hubo una revolución musical, la cual se utilizó para pedir derechos y para abrir el alma y la mente. ¿Os imagináis hoy en día a los oyentes en general de la radio liando una revolución en nombre de sus ídolos musicales? Difícil pero por el simple hecho de que no me veo a ninguno de esos productos de buen ver y “voz mágica digitalmente” siendo un líder con ideas o al menos una buena filosofía. En parte no es así por que a ellos, los del billete antes que la expresión, no les interesa. Eso no da money, solo da quebraderos de cabeza.

En antaño gente como Hendrix, Lennon, Joplin o Morrison movían masas enteras con una filosofía en común, con un pedir de derechos. Una unión que se lograba gracias a la música que expresaban, a esa revolución de nuevo sonido.

Otro ejemplo de poder musical en las masas y en la onda de los anteriores son los Sex Pistols, músicos pésimos como pocos (bueno, más bien solo el amigo Sid Vicious) que lograron un primer disco revolucionario donde inventaban de todo: sonido, tendencia, expresión agresiva nunca antes vista y hasta manera de vestir. Lo bonito es que ningún magnate del dinero les dijo como tenían que hacer todo eso, simplemente lograron promover una palabra, una idea y una lucha por ellos mismos. ¿Cómo logró “aquel de arriba que no le interesaba” deshacerse de ello? Fácil: convirtiéndolo en moda. Una estrategia que siempre ha funcionado y que hasta hoy en día sigue funcionando con los propios punkys, los heavys y los indies. Una vez descubierta la formula de contraataque para acabar con las masas, pues ya solo quedaba lucrarse con lo mismo pero fabricado de manera más rápida y de escucha más digerible y bonita, sumándole así buenos productos como ropa y accesorios para sacar más beneficio.





Reconozco que fui Heavy en mi juventud quinceañera, ahora me arrepiento un poco. El ver a gente ya treintañera que siguen con la misma actitud me hace darme cuenta de como de lleno cayeron en la trampa del consumismo. Seguir en esa etapa lo veo un signo de inmadurez y no haber sabido crecer. A esas edades se puede seguir siendo Heavy, pero más de corazón y no de manera artificial. Si te gusta el Heavy Metal de verdad, siempre lo tendrás ahí, pero por favor, no seas el resultado de un producto.





En resumen, la música solo gusta al 0.3% por el simple hecho de que a veces no saben ni lo que están escuchando realmente, porque consumen música como si fuera comida en lata, porque intentan aparentar algo a partir de escuchar tal o pascual o porque sencillamente no se han parado a pensar y analizar si les gusta de verdad o no y si hay todo un mundo allá fuera.

Una de las frases que más odio con todas mis fuerzas es esa que dicen “En la música está todo inventado” ¡JA! Cada década aporta nuevos estilos y de ejemplo cercano en la propia RYM existen más de mil géneros… para tener derecho a decir esa frase hace falta escucharse tooodos esos géneros. Pero aún así cuando quisiéramos terminar bastante tiempo después descubriríamos que han nacido nuevos conceptos y enfoques aparte de combinaciones de estilos.





La manera de entender todo esto es fácil, de manera técnica la música es matemática, y esta es infinita, y de manera artística la imaginación no tiene límites… así que…





¿A ti realmente te gusta o no la música?





¡Gracias por la paciencia y el leerme!



Etiquetas:   Música

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