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La nueva caída de la Biblioteca de Alejandría, esta vez por los propios sabios


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16/12/2011

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En el pasado muchos de los saberes de la humanidad se concentraban en aquella mítica biblioteca, por aquel entonces era el no va más de la cultura y el saber humano. Pobres de esos hombres, y sus de repente colapsadas mentes, si pudieran estar ahora y ver lo pequeña que se queda esa magnificencia ante algo tan "sencillo" y al alcance de la mano como lo es esa magia sin forma física que tenemos diariamente: Internet.










Hoy en día todos los secretos han sido contados (bueno, casi todos) y cada vez nos cuesta más sorprendernos por algo que de bien jóvenes, seguro que os pasaba, nos fascinaba por muy tonto que fuera. Parte de ese encanto se debía al esfuerzo y la espera de conseguirlo o verlo; poco a poco eso ha muerto, me temo.

Ahora es posible acceder a esta biblioteca con conocimientos infinitos, no literalmente, pero si aplicable debido a que una vida humana le es imposible leer todos los escritos que albergan esta mole de datos. Aún encima posee un buen servicio de actualización y las novedades llegan con prisas y bien completas. En resumen, el sueño hecho realidad de cualquier sabio clásico.





Bien, ya tenemos otro objetivo cumplido, ¿ahora qué? Pues está claro, a convertirnos todos en sabios... de plantar mazorcas en granjas del Facebook.









Si comparamos esta biblioteca definitiva con las nuestras cotidianas de toda la vida, veremos que la diferencia no es mucha, pero no refiriéndome a lo obvio, si no más bien al comportamiento de sus visitantes.

Si echáis memoria recordaréis que el 90% de las veces que íbamos a una biblioteca era solo para estudiar o buscar el típico libro que nos obligaba el profesor. Ibas con los compañeros y realizabas el trabajo, te marchabas e incluso puede que cogieras un libro curioso. En ese lugar reinaba el silencio, pero a veces era perpetrado por gente bobalicona que no captaba el mensaje del lugar y formulaban incógnitas mudas de que pintaban allí realmente. Estaban ahí por la juerga, por aburrimiento, por obligación... espera, salvo por esto último, el asunto me suena...





Según mi punto de vista, la giga biblioteca por la que todos navegamos se ha terminado por convertir en esto, en un montón de gente gritando (pero de manera escrita) entre estanterías y mesas de trabajo. Esa falta de respeto forma parte ahora de la cultura del saber universal y punza en cada esquina de la biblioteca perfecta.

Esos chavales gritones que molestaban a los "empollones" son ahora, quizás en gran parte, los Troll de foro que intentan llamar la atención y hacerse notar para que sepamos que existen. Los moderadores ahora sustituyen al bibliotecario frustrado que se metió ahí porque amaba el leer y encontró lo contrario a lo esperado. Los libros de autores maestros se mezclan con esos libros simples de biografías de chavales de quince años que van de cantantes (no hace falta que diga que es más cogido para leer este segundo), siendo en la red esto similar pero con páginas bien informadas contra la misma página de turno del chaval guapete que te educa 0%





Otra cosa similar es el coger prestado libros, siendo una enorme ventaja en este caso el que te dejen llevarlos indefinidamente. Pero cuando las cuentas salen a miles de miles de libros prestados, pues como que la biblioteca y sus dueños no les parece bien y comienzan a buscarte para que pagues una multa por un derecho cultural...









En resumen, la nueva Biblioteca de Alejandría está siendo de nuevo quemada pero de una manera un tanto metafórica, siendo relegados todos los saberes imaginables por datos basura y libros de contenido más bien poco cultural. Esto se aplica a cualquier campo, ya que en Internet todo tiene cabida, pero todo.

Me parece triste que teniendo al alcance el saber que tanto soñaron aquellos hombres del pasado sea desaprovechado y obviado por los buenos cultivos que nos da la granja del Facebook (o introducir aquí cualquier asunto similar Internentil). Es como cuando luchamos por algo y al obtenerlo, cual niño muy pequeño, lo dejamos de lado olvidando el merito de todo ello, como si realmente no importara tenerlo ya.









La muerte del saber siempre ha ocurrido, y parece ser que es proporcional al tamaño de la cultura que se posea mundialmente.



Etiquetas:   Contexto Digital   ·   Educación   ·   Historia de Edad Moderna   ·   Libros   ·   Redes Sociales   ·   Internet

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