Gita Gopinath habló de Argentina,Milei, Trump y el Peronismo.

Gita Gopinath habló de la estabilización de Milei, de la dolarización, de Trump, el peronismo y de dólares del FMI que no van a venir. En una entrevista publicada por el diario La Nación por Sofía Diamante y Francisco Jueguen , la economista Gita Gopinath —ex economista jefa y subdirectora gerente del FMI hasta agosto de 2025, hoy investigadora de la Universidad de Harvard— dijo contar con "27 minutos" de tiempo y respondió sobre la realidad argentina .

 

. En una entrevista publicada por el diario La Nación por Sofía Diamante y Francisco Jueguen , la economista Gita Gopinath —ex economista jefa y subdirectora gerente del FMI hasta agosto de 2025, hoy investigadora de la Universidad de Harvard— dijo contar con "27 minutos" de tiempo y respondió sobre la realidad argentina .
 

Por supuesto, lo hizo desde la mirada del FMI, que siempre afirma que sus acciones son "por la gente", aunque sea la gente quien más termina perjudicada por sus medidas. Y con su doble perspectiva —la del organismo y la académica— planteó que se está construyendo un "modelo internacional de crecimiento para la gente… en este nuevo escenario comercial, de trabajo y con la IA…". Quizá desde la academia, si se equivoca o no ve la realidad de la gente, perjudique menos que desde el FMI imponiendo programas a países endeudados.

 

Recorriendo sus respuestas, más allá de las preguntas —muy interesantes, recomiendo leer la nota completa —, el eje central fue uno: poder pagar la deuda, conseguir colocar más deuda y acumular reservas para responder a corridas y demostrar capacidad de pago. En suma, para la ex funcionaria, el problema central de Argentina es la deuda y la posibilidad de endeudarse más o juntar dólares para pagarla.

 

Siendo economista académica, Gopinath olvidó o dejó de lado palabras como crecimiento, desarrollo, actividad económica, producción, recuperación de ingresos, poder adquisitivo o consumo —conceptos detrás de los cuales, en Argentina y en cualquier país, se sostiene justamente el bienestar de la gente. Bienestar que, se supone, es el objeto de los programas de estudio económico.

 

Sobre la estabilización de Milei, que depende del cristal con que se mire, coincidió en calificarla de "impresionante" refiriéndose al déficit y al superávit fiscal . También valoró "bajar la inflación del 150 % a algo más del 30 %". En realidad, el gobierno anterior dejó una inflación interanual que superaba el 180 %, y con la devaluación del tipo de cambio oficial a $880 —una suba del 118 %—, diciembre de 2023 registró una inflación mensual del 25,5 %, cerrando el año en 211,4 % según INDEC . La reducción es real; el problema es cómo se logró.

 

Y cómo se logró sigue siendo el mismo camino: pisando el tipo de cambio como ancla y frenando los aumentos de salarios —públicos y privados— para derribar el consumo. Esa fue y es la base de la desaceleración inflacionaria, que se sostiene pese a medidas parciales (créditos acotados, aumentos salariales estatales limitados, algunas paritarias), pero que son insuficientes para consolidar un escenario de crecimiento.

 

Por otra parte, está el "orden fiscal" que el gobierno exhibe como superávit, que de cumplirse las leyes vigentes no sería tal. Los números del Estado nacional estarían en rojo si se cumplieran las transferencias automáticas a las provincias —que a su vez se endeudan para funcionar—, si se contabilizaran correctamente las deudas en pesos por letras y otros instrumentos del Tesoro, si se transfirieran los fondos del Impuesto a los Combustibles destinados a obras viales (con rutas en estado de abandono), y si se pagaran salarios al menos por encima de la línea de pobreza que marca el INDEC a empleados públicos, fuerzas de seguridad, docentes, personal de salud y ciencia. Sin contar el resto de la Administración Pública y la estructura política.

 

A Gopinath le parece "impresionante" la estabilización . Y tiene razón: para cualquier argentino es impresionante, aunque no con la misma connotación positiva. Para la mayoría fue impresionante —en el sentido más duro de la palabra— ver que el Estado dejara de garantizar medicamentos oncológicos y de alto costo a personas mayores y con discapacidad. Y fue aún más: inimaginable, pensar que quienes protestaran por esto recibirían la respuesta de la represión policial. Sin duda, impresionante. Para mal.

 

Volviendo al eje de sus respuestas: la deuda. Cuando le preguntaron por la decisión de Kristalina Georgieva de que "no habría más dinero para Argentina", Gopinath respondió: "Me alegra que haya dicho eso. ¿Cuánto es ahora? ¿U$S 57.000 millones que la Argentina le debe al FMI? Creo que incluso la Argentina debería creer que eso es suficiente. Es lo que dije específicamente: que no planeen acumular reservas con más préstamos oficiales de multilaterales, sino haciéndolo ustedes mismos" .

 

Cifras oficiales del FMI indican que la deuda vigente de Argentina con el organismo asciende a unos DEG 41.789 millones, equivalentes aproximadamente a U$S 56.000–58.000 millones, siendo el país el mayor deudor del Fondo a nivel mundial .

 

En realidad, una amplia mayoría de argentinos cree que nunca se debió volver a pedir tanto al FMI. Si Macri, al no poder estabilizar la salida del cepo, hubiera sincerado el tipo de cambio y los precios sin recurrir a un crédito que excedía los propios estatutos del organismo, el camino habría sido infinitamente menos costoso. El recibido por Milei partió de un escenario más complejo: déficit, inflación, reservas negativas y alto endeudamiento —en dólares, herencia del macrismo; en pesos, acumulado por ambos gobiernos—. Quizá el apoyo externo debió servir para que el ajuste fuera menos doloroso para la gente, no más. Y hoy el país está más endeudado.

 

Es la historia sin fin de Argentina: los gobiernos de derecha toman deuda, concentran la economía, los dólares se fugan con los grupos económicos, y los gobiernos populares terminan pagando o les explota la economía.

 

Sobre el peronismo, Gopinath expresó: "Trump está haciendo tantas políticas peronistas en este momento en los Estados Unidos que no son buenas para el país" . Lo dijo usando el término "peronista" como adjetivo peyorativo. Como radical auténtico, no defiendo al peronismo —deberían hacerlo sus propios referentes—, pero defiendo políticas de inclusión, crecimiento y desarrollo. Y le respondo: si Trump aplicara verdaderas políticas con justicia social, recibiría a los migrantes, construiría cientos de miles de viviendas accesibles, fortalecería la salud pública universal, extendería educación pública gratuita y de calidad, impulsaría la industria y las pymes, y buscaría una distribución más equitativa del ingreso —como hicieron gobiernos populares y también gobiernos radicales del siglo pasado, tantas veces interrumpidos por dictaduras militares al servicio de la concentración económica que hoy, con Milei, lograron su objetivo.

 

Por eso es lógico que a Gopinath no le guste el peronismo.

El peronismo es popular, no "populista" como lo etiqueta despectiva la ex FMI; y Trump si es populista, no peronista. Dos conceptos distintos, que el FMI confunde, cuando le conviene.

 

UNETE



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