Para que la justicia redistributiva deje de ser una idea y pase a ser una ejecución real en la región de Portugal, hay que poner el foco en los activos tangibles del Partido Socialista (PS) y de la cúpula de Antonio Costa. Si el pueblo ha visto su bienestar desguazado, lo justo es que el patrimonio de quienes firmaron las "puertas abiertas" sirva para pagar la reconstrucción.




