Inusitado y digno de análisis el impacto mayúsculo en medios de comunicación y redes sociales, a manera de reacción al desliz del precandidato a la presidencia de la república, por el partido revolucionario institucional, Enrique Peña Nieto, en el marco de su reciente asistencia a la feria internacional del libro en la ciudad de Guadalajara Jalisco, en relación a la pregunta, de cuáles fueron los libros que le habían marcado o influenciado y que este no atino a contestar correctamente, mostrándose confundido y falto de seguridad en la respuesta.
La trascendencia de la por demás amplia cobertura periodística del hecho, provoco una rica avalancha de expresiones en las redes sociales, que evidentemente han transitado de la crítica aguda, hasta la burla impregnada por el vasto ingenio del mexicano, porque hay que reconocer que muchas, una gran cantidad de esas menciones, gracias al patrimonio del ingenio nacional para hacer de este acontecimiento, un suceso por sí mismo, son realmente hilarantes y llenas de picardía, comentarios que han inundado la carretera de la información para convertirse en el tópico principal de la agenda pública, que por un momento al menos distraen la atención de los verdaderos problemas.
Ahora bien, hay elementos que propiciaron esta reacción en cadena, primero porque queda en evidencia que el equipo de colaboradores del precandidato, no anticipo que tratándose el evento de lo que se trataba, era materialmente seguro que ante su presentación en los medios, le se preguntara al aspirante presidencial en relación a sus lecturas predilectas, de tal suerte que previamente este estuviera preparado para responder sin vacilaciones, una omisión que le resulto sin duda muy costosa, porque a ese nivel los errores por mínimos que parezcan no se perdonan.
También porque independientemente de que esta asignatura no es su especialidad, cuando un candidato está virtualmente en campaña, debe cuidar todos los aspectos relacionados con su imagen y hasta ahora el ex gobernador mexiquense lo había hecho con sumo detalle.
Muchas de las críticas que Peña Nieto enfrenta por este momento anecdótico, se orientan principalmente a la poca destreza para improvisar que mostro y a la dificultad para salir al paso de las interrogantes que se le plantearon, sobre todo porque estas realmente no se antojaban complicadas y tal vez sea ese el cuestionamiento más severo, no por su conocimiento de autores y títulos, sino por la habilidad que se supone debe tener para resolver situaciones de este tipo.
De cualquier manera, por tratarse precisamente de una de las figuras públicas más relevante del momento, todo en su entorno se vuelve noticia de interés colectiva, opacando incluso el mensaje del presidente Calderón, en el que presento un resumen de sus cinco años de administración y que resulto mucho más criticable y proclive a la reflexión que el error de Peña Nieto.
Ahora bien independientemente del efecto que esta coyuntura pueda tener en su imagen y como se refleje esta en las preferencias electorales, vale la pena profundizar en un aspecto que a nuestra consideración se hace relevante, las causas que motivan el cumulo incuantificable de expresiones, sobre todo las que se vinculan a la sorna, que son las que se han impuesto a lo que podría llamarse una crítica seria, respecto de un asunto menor y que realmente en términos del aspecto eminentemente político, no tendrían al menos en apariencia porque sugerir mayor importancia.
Sin embargo dadas las características de las redes sociales, que democratizan la participación plural de sus usuarios, la tendencia normal ante este tipo de hechos se orienta precisamente a permitirle al individuo la sensación de que con sus comentarios, se vuelve parte del tema en discusión y su aportación por consiguiente habrá de generar mayores reacciones, como sin duda ha sucedido, un efecto domino imparable.
Es decir, el impacto de la noticia en las redes sociales, no depende en mayor medida de su propio origen, en este caso en el error de una figura pública de tanta relevancia, sino en la oportunidad que otorga a las a personas para opinar libremente al respecto y hacer suya la información, incluso para reorientarla, crear tendencias y llevarla a otros escenarios, esa es una sensación de triunfo para el usuario, que siente individualmente cierta capacidad de influencia, de llegar al grado de establecer una cierta comunicación con el personaje al que se hace mención y que hace tan atractivas a las redes sociales.
Porque cuando los medios masivos llamados formales, reseñan la fuerza y magnitud de algún comentario en las redes sociales como en esta oportunidad, todo aquel que participo, en la medida en que haya sido, se siente reflejado en el éxito del impacto de los mismos.
Para tal efecto consultamos a la doctora en psicología Laura Álvarez Alvarado, colaboradora de esta casa editorial, para contar con una explicación al respecto de este comportamiento.
Para Laura Álvarez Alvarado “en la psicología del mexicano, es común utilizar la burla y hacer virtualmente leña del árbol caído, de los errores de las personalidades más connotadas, aprovechar sus desaciertos para tener una herramienta para aterrizarlos en la realidad común, porque normalmente estos personajes parecen inalcanzables”
Para nuestra especialista esta actitud conlleva un profundo sentimiento de liberación de las propias frustraciones, que se aminoran parcial y temporalmente mediante las bromas que provocan las faltas, sin importar de qué tipo sean, de los poderosos y famosos, es característica muy tradicional del mexicano hacer mofa de todo, de señalar a los demás para tratar con ello de ocultar los errores propios.
Sobre todo si se considera que las redes sociales adicionalmente permiten cuando así se desea individualmente, una suerte de anonimato, que otorga una sensación de cierta protección que favorece la expresión más acida, toda vez que eso limita eventuales represalias del afectado y en contraste a otros les facilita acceder a un nivel de notoriedad, que es precisamente la intención de algunos, que mas que mofarse de alguien, lo que anhelan es un poco de celebridad.
La doctora Álvarez Alvarado apunta que, siendo como lo es Enrique Peña Nieto, un político y además aspirante presidencial, el marco referencial para juzgarlo debe atenerse a su comportamiento político precisamente y a sus habilidades gubernamentales, sin embargo inexcusablemente por ser quien en este momento representa un caso de éxito, y eso hace sumamente atractivo criticarlo y burlarse de él, aun y para muchos de quienes se asuman como sus seguidores, en esos casos en ello no hay necesariamente una tendencia de animadversión, no es pues una regla general.
Lo que nos remite a la multicitada fabula de la cubeta de cangrejos, en la cual los mexicanos no permiten que ninguno salga de ella y se boicotean entre ellos a pesar de que eso signifique su propia ruina.
Finalmente es muy probable como apuntábamos al inicio, que todo este asunto no pase de ser anecdótico, los efectos tendrán que medirse posteriormente, ahora es muy pronto para hacerlo, sin embargo es innegable que la atención social esta puesta en grado superlativo de cada movimiento de los aspirantes presidenciales y sucesivamente toda proporción guardada, de la clase política en general, con herramientas como son las redes sociales, que además de ser vinculantes, abren la posibilidad de dar rienda suelta a cuanta expresión sea posible y eso sin duda a pesar de que esta comunicación tenga por supuesto sus deficiencias, abona al proceso democrático, porque de alguna manera la sociedad cuenta con la posibilidad, en principio de opinar por estos medios, descartando el estado de pasividad e indiferencia que los mismos políticos le confieren y que en otras latitudes ha confirmado ser un elemento muy poderoso.
guillermovazquez991@msn.com
twitter@vazquezhandall