. Enfrenta desafíos estructurales: inequidad en el reparto del agua, desconfianza de los usuarios, baja participación y falta de transparencia. En ese contexto, un Plan Estratégico Institucional (PEI) no es un lujo, sino una necesidad urgente.
El PEI debe ser una hoja de ruta clara, construida con la participación real de los agricultores, las comisiones y el equipo técnico. No se trata solo de obras e inversiones, sino de definir hacia dónde va la Junta en los próximos años, con qué prioridades, con qué recursos y con qué compromisos frente a sus usuarios.
Un PEI bien diseñado debe enfocarse en:- Mejorar la distribución y control del agua.
- Promover la participación y representación equitativa.
- Fortalecer la transparencia institucional.
- Adaptarse al cambio climático y prevenir conflictos.
- Capacitar al personal y a los usuarios.
Planificar es anticiparse. Y hoy, en el valle del Chira, no hacerlo significa seguir repitiendo los mismos errores. Un PEI puede marcar la diferencia entre una Junta estancada y una institución moderna, eficiente y legítima.