El agua como principio de orden: planificar el territorio desde la cuenca

Durante décadas, se ha planificado el desarrollo del territorio sin tomar en cuenta la capacidad hídrica de las regiones. Se han instalado cultivos intensivos donde no hay suficiente agua, urbanizaciones sobre humedales, y actividades extractivas en zonas sensibles. Esta desconexión entre planificación y realidad hídrica ha generado escasez, contaminación y múltiples conflictos entre usuarios.

 

. Se han instalado cultivos intensivos donde no hay suficiente agua, urbanizaciones sobre humedales, y actividades extractivas en zonas sensibles. Esta desconexión entre planificación y realidad hídrica ha generado escasez, contaminación y múltiples conflictos entre usuarios.

Por eso, urge reordenar el territorio desde la perspectiva del agua. La cuenca hidrográfica debe convertirse en la unidad básica de planificación territorial, permitiendo identificar zonas de uso sostenible, áreas de conservación y sectores en riesgo. Asimismo, la descentralización es clave: los gobiernos regionales y locales deben asumir un rol más activo en la gestión del agua, no como un recurso aislado, sino como parte del desarrollo integral del territorio. Planificar desde la cuenca no solo es más eficiente, sino también más justo.

UNETE



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