La situación carcelaria en Colombia vestigios del pasado en el presente

El sistema carcelario en Colombia está dividido en 6 regionales, central, occidente, norte, oriente, noroeste y Viejo Caldas, siendo el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC)[1] el encargado de su administración, tiene en 28 de los 32 departamentos 132 establecimientos penitenciarios, algunos de ellos tan antiguos como la penitenciaria de Villeta Cundinamarca que según datos del INPEC fue construida durante la fundación y reconocimiento del caserío de la Nueva Villa “Villeta”, el día 29 de septiembre de 1551 o la de Cucuy Boyacá en el año 1869, continúan en funcionamiento desde hace dos siglos las penitenciarías de Fresno Tolima, que funciona en una edificación construida en el año de 1870, Gachetá Cundinamarca del año 1882, Garagoa Boyacá de 1884 Yarumal Antioquia de 1889, por nombrar solo algunas.

 

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Quien fuera ministra de Justicia, Gloria María Borrero, en entrevista a caracol radio el día 02/03/2019 “aseguró que al menos el 53 por ciento de los detenidos están en cárceles que fueron construidas entre 1911 y 1990, muchas consideras patrimonio arquitectónico de la Nación, lo que hace muy difícil y demasiado costoso hacerles modificaciones”. Del mismo modo, planteó que: “esas cárceles son tan antiguas que conservan incluso las mazmorras usadas para ejercer castigos severos a detenidos en el siglo pasado”.

Aproximadamente 90 de las cárceles fueron construidas en este período de tiempo y un poco más de 20 han sido remodeladas o han sido construido nuevos pabellones, sin ser esta una solución a la problemática carcelaria.

Cifras de junio 28 de 2022 nos dice que los cupos carcelarios son de: 81.175 y el  número de internos a la fecha era de: 97.425 (73.779 condenados y 23.037 sindicados) con un hacinamiento del 20.2%[2].

A raíz del escándalo ocurrido en La Catedral[3] (envigado Antioquia) durante la presidencia de Cesar Gaviria, se ordenó la construcción de pabellones de máxima seguridad. Se instalaron inicialmente en cuatro cárceles, pero el INPEC reconoce que las únicas dos cárceles de máxima seguridad son la del Barne[4] ubicada de Cómbita en Boyacá y la de Tramacua[5] que inicio a operar en el año 2000 en Valledupar.

En cárceles como la Picota, en lugar de alojar a los “criminales” más peligrosos del país, se convirtieron en pabellones de lujo para los ricos y los poderosos.[6] Ejemplo de esto, en 1996 en la penitenciaria la picota de Bogotá se adecuaron las casas fiscales para recluir ex servidores públicos, para finales de 2006 y debido a la vinculación de políticos con grupos paramilitares fue necesaria la adecuación dentro del pabellón de mínima seguridad de alojamientos para la reclusión de los funcionarios vinculados a este proceso que en su mayoría eran  congresistas.

La pregunta hoy es ¿cuál es la función de la cárcel, hacer mejor a la sociedad mediante la rehabilitación de seres humanos o un sitio de tortura y venganza?

Bien canta la banda de punk española la polla récord “Dime, dime para quien hicieron la cárcel, si los ricos nunca entran y los pobres nunca salen”

Recordamos ese 21 de marzo del 2020, cuando fueron asesinados 24 internos y más de 80 fueron heridos por la fuerza del INPEC. Según el informe reciente de Human Rights Watch (HRW), se determinó que la muerte de los internos fue premeditada y en estado de indefensión.

En las cárceles colombianas hay algunos políticos presos, presos sociales y otros presos políticos, pero la venganza carcelaria en realidad es para los pobres. Que en su gran mayoría son los que ocupan el segundo grupo.

Siempre que los internos en cualquier cárcel de Colombia reclaman sus derechos, son reprimidos violentamente y como castigo son trasladados a diferentes sitios del país alejándolos de su familia.

El hacinamiento sigue siendo el principal problema de las cárceles nacionales, por ejemplo, en 2017 la penitenciaria de Cali albergaba a 5.995 personas privadas de la libertad. La capacidad real era de dos mil cuarenta y seis (2.046) y en el EPMSC[7] El Banco Magdalena el cupo era de 68 internos, pero llego a albergar a 211 internos.

La historia reciente nos muestra la crisis carcelaria nacional  y nos presenta una cruda radiografía de lo que se vive en estos centros de reclusión.

La cárcel de Tuluá, donde se avizoran varios problemas no solo  de orden local, sino nacional como son: el hacinamiento, las graves deficiencias en materia de servicios públicos y asistenciales, el imperio de la violencia, la extorsión y la corrupción. Personas detenidas en los vetustos edificios donde el pasado junio de 2022 fueron quemados 56 internos, en un pabellón que data de 1972, año de su construcción y el cual no contaba con las más mínimas normas de seguridad[8] de un establecimiento carcelario.

Hoy, tal vez no tenemos los calabozos del siglo XVII, pero la forma como son mantenidos los reclusos, en condiciones de hacinamiento, insalubridad, maltratos, corrupción, sigue siendo inhumana.

Importante recordar a un teórico del anarquismo Piotr Kropotkin cuando nos plantea de los “refinamientos de la crueldad”[9] y las problemáticas en las cárceles, entre las que podemos ver que: “Las prisiones eran escuela de delito, no reeducaban ni reformaban a los presos; los explotaba económicamente y los devolvía estigmatizados a la sociedad” hoy cuatro siglos después se viven las mismas condiciones. A pesar de que el objetivo principal e inicial de las cárceles fue el velar por los derechos de los detenidos, basándose en el cumplimiento de tres funciones de la pena; Represiva: Como medida de seguridad, Resocializadora: Considerada la más importante, Retributiva: Devolver a la ciudad y la región un individuo que una vez fue rechazado.

Podemos observar como casi nada ha cambiado con un INPEC[10] y un USPEC[11] que en varias ocasiones están implicados en las violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Relatos de un interno en Villavicencio cuenta que: “no es una exageración: las celdas del Establecimiento Penitenciario y Carcelario, en el este del país, están hechas para cuatro personas, pero en ellas duermen tres o cuatro veces más reclusos”.[12] Viven y duermen como animales.

 En la cárcel de Tramacúa en Valledupar solo llegaba el agua durante dos períodos de 30 minutos al día. El hacinamiento es del 402%.

Podemos observar como una de las grandes problemáticas en materia carcelaria radica en el hacinamiento. En la mayoría de los casos, el número de reclusos excede casi el 300% de su capacidad. Por esa razón, los reclusos ven vulnerados sus derechos. Tal forma de hacinamiento es vista como una tortura y tratos crueles e inhumanos. La dignidad humana se ve menoscabada por las inadecuadas condiciones de reclusión; aunque se trate del peor criminal, debe recibir trato digno, sin distingo de estratificación social.

El incremento de la población carcelaria se puede explicar a partir de diversos factores. En primer lugar, el aumento de penas, que no permite descongestionar las cárceles; en segundo lugar, el aumento de delitos que antes eran considerados contravención; luego las protestas, seguidas por hurtos menores o detenidos por no pagar cuotas alimentarias, los sindicados y las detenciones preventivas, en muchos casos masivas, como las ocurridas en el gobierno de Uribe Vélez (2002-2010).  O durante el estallido social, los judicializados o sindicados deben esperar su condena o absolución en una cárcel, en el mismo lugar y las mismas condiciones de los condenados.

Por último, la no excarcelación de los presos políticos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se acerca a 4000 después del proceso de negociación y acuerdo de paz.

Según datos de la página Colombia Joven, durante el estallido social,  282 jóvenes fueron capturados en el marco del Estallido Social; de acuerdo a la depuración y verificación de bases de datos de los y las jóvenes en compañía de familias, organizaciones sociales e INPEC. 158 contaban con las siguientes características:

83 se encuentran en cárceles nacionales, 35 se encuentran en detención domiciliaria y 40 en libertad.

En este momento  continúa trabajando y apoyando la caracterización y seguimiento a los 123 procesos restantes.

Aquí una muestra del trabajo ideológico que realiza la prisión: nos exime de la responsabilidad de comprometernos seriamente con los problemas de nuestra sociedad como la visibilizada por estos jóvenes durante el estallido.

En Colombia la cifra de personas detenidas por motivos políticos ha sido calculada históricamente con base en una aproximación, teniendo como referente el número total de internos a nivel nacional, pues en términos reales es imposible tener un cálculo exacto por las condiciones de aislamiento, la invisibilización y la tortura a la que son sometidos los Presos Políticos y Prisioneros de Guerra. Su condición política es desdibujada y en muchas ocasiones son mezclados con presos comunes y paramilitares como forma adicional de castigo, lo cual dificulta aún más tener una cifra real. Datos oficiales no existen, pues según el gobierno en Colombia no existen Prisioneros políticos y mucho menos Prisioneros de Guerra.

Del 2010 al 2015, se crearon 10.000 plazas, pero durante el mismo tiempo la población carcelaria se incrementó en 36.843 reclusos. Hace unos meses en la cárcel de Riohacha había 547 detenidos cuando el cupo máximo era de cien. Un metro cuadrado por prisionero.

La geógrafa Ruth Gilmore describe la expansión de las prisiones como “una solución geográfica a problemas socioeconómicos”. “La prisión, por lo tanto funciona ideológicamente como un sitio abstracto en el cual se depositan los indeseables, aliviándonos de la responsabilidad de pensar en los verdaderos problemas que afligen a aquellas comunidades de las que se extraen prisioneros en números tan desproporcionados. Este es el trabajo ideológico que realiza la prisión: nos exime de la responsabilidad de comprometernos seriamente con los problemas de nuestra sociedad”

“Debido al persistente poder del racismo, los “criminales” y “malhechores” son fantaseados, en la imaginación colectiva, como personas de color. La prisión por lo tanto funciona ideológicamente como un sitio abstracto en el cual se depositan los indeseables, aliviándonos de la responsabilidad de pensar en los verdaderos problemas que afligen a aquellas comunidades de las que se extraen prisioneros en números tan desproporcionados. Éste es el trabajo ideológico que realiza la prisión: nos exime de la responsabilidad de comprometernos seriamente con los problemas de nuestra sociedad, especialmente aquellos producidos por el racismo y, cada vez más, por el capitalismo global”.[13]

A modo de conclusión me atrevo a decir que una de las causas del hacinamiento es la lentitud de la justicia penal. El número de sindicados (no condenados) es aproximadamente el 35% del total. Para el Estado colombiano, la única forma de castigar cualquier delito es la cárcel. Esto hace que no exista la posibilidad de penas alternativas u otras formas que impidan que toda persona que haya cometido una infracción al orden o la ley sea llevada a una cárcel, naturalmente es necesario reemplazar las penas de prisión por penas alternativas, por ejemplo, servicio social, libertad condicional o en últimas retornar a las colonias penitenciarias agrícolas de los años 50- 70s

[1] En el año 1992 y con la expedición del Decreto 2160 que fusiona la Dirección General de Prisiones con el Fondo Rotatorio del Ministerio de Justicia y la Imprenta Nacional, creándose así el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario INPEC.

[2]https://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/06-28-2022-49-muertos-y-varios-heridos-en-incendio-en-carcel-del-tulua

[3] Lujosa Cárcel construida por el narcotraficante jefe del cartel de Medellín Pablo escobar en el año 1990 para evitar ser extraditado a los EEUU.

[4] construida durante la presidencia del Dr. ANDRÉS PASTRANA ARANGO, creado mediante Resolución No.2817 de Septiembre 4 de 2002

[5] En su diseño participó el Buró Federal de Prisiones (BOP) de los Estados Unidos; fue inaugurada en abril del año 2000 siendo presidente Andrés Pastrana.

[6] https://es.insightcrime.org/investigaciones/reflejo-colombia-guerra-narcotrafico-sistema-penitenciario/

[7]  Establecimiento Penitenciario de Medina Seguridad Carcelario

[8] https://www.semana.com/nacion/articulo/el-incendio-en-la-carcel-de-tulua-era-una-tragedia-anunciada-estos-son-los-documentos-que-lo-prueban/202210/

[9] Discurso pronunciado por Piotr Kropotkin en Paris el 20 de diciembre de 1877

[10] Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario

[11] La Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios – USPEC

[12] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-52538256

[13] Davis, A. (2017). ¿Son obsoletas las prisiones? España: Bocavulvari ediciones.

UNETE



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