Relato breve "Humana" de Artea Ulloa

https://www.ellibrodurmiente.org/humana-artea-ulloa/

 

.ellibrodurmiente.org/humana-artea-ulloa/

Ojalá poder decir que soy fiel. Que siempre sigo mi instinto. Que nunca me arrepiento de las decisiones que tomo. Ojalá poder decir que soy fiel. Que siempre lo soy. Pero, entonces, sería fiel, pero no sería humana.

Si hiciéramos constantemente lo que pensamos, lo que sentimos, lo que somos, no habría esa paz que tanto decimos buscar. Si por cada persona que habita la Tierra encontramos un alma totalmente distinta que baila a su propio ritmo, ¿cómo hemos de suponer que nos pondríamos todos de acuerdo para hacer lo que queremos –es decir, para ser fieles a nuestro ser– y, a su vez, vivir en armonía?

Con todo, súbitamente un día te topas con otra alma que, por azares del destino, también se mueve siguiendo tu mismo compás. Os miráis, os sonreís, os enlazáis por ese denominado “hilo rojo” que une los corazones. A partir de ese momento, dejas de bailar en solitario y comienzas a hacerlo para la otra persona. No con la otra persona, sino para ella. No porque te esfuerces en hacerlo así, sino porque así te va a nacer de forma inconsciente.

Por desgracia, a menudo descubrimos que el rojo de esos hilos no representa el amor, sino la sangre de un corazón herido que con cada gota que derrama se muere lentamente. Es irónico que el mismo color simbolice ambos sentimientos tan polarmente opuestos como el amor y el dolor. Es cierto que los polos opuestos se atraen, pero, igualmente, es bastante sarcástico –por no decir malicioso– por parte de a quienquiera que se le haya ocurrido eso de la psicología de los colores.

Entonces, si finalmente me percato de que el rojo de nuestro hilo no es amor, sino lágrimas teñidas de sangre, ¿qué debo hacer? ¿He de ser fiel a la otra persona que sigue bailando conmigo aun no bailando yo con ella? ¿He de serme fiel a mí misma? La respuesta es simple: las dos. No obstante, ¿es eso realmente posible? ¿Qué es la fidelidad? ¿Darles alas a mis sentimientos y licencia para volar siempre que ansíe? ¿O, mejor dicho, lo moralmente adecuado es recatarme y guardar luto por alguien a quien no amo pero a quien sigo enlazada?

Sin embargo, no es tan sencillo romper ese hilo entre dos almas. A pesar de que una de ellas empiece a descompasarse, la otra siempre le cogerá de la mano para tratar de recuperar el ritmo, por lo que hay que hacer el doble de esfuerzo por soltarse: intentar dejar de bailar una canción que ya te sabes de memoria, que te sale de forma natural, y, a su vez, desenganchar cada uno de esos dedos ajenos que agarran con ternura los tuyos.

Lo complicado es cuando ambas situaciones se dan al mismo tiempo. Cuando quieres seguir tu instinto y ser libre, pero sigues atada y no quieres soltarte. El hilo empieza a cernirse sobre ti. Aprieta. No te deja respirar. Finges una sonrisa. En verdad, te ahogas. ¿Qué es ser fiel? Eres tú quien no te deja volar. “Vamos, ¡corta el hilo rojo! ¡Vuela! ¡Sé libre!”. No puedo. Me retiene. Se aferra fuerte a mi mano y no me suelta. No quiero que me suelte. Pero quiero ser libre. ¡Quiero ser fiel!

 

Artea Ulloa

Mail: arteaulloa02@gmail.com

Istagram: @arteeeaaa_

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales