Cuando cumplí 5 años, en la casa de mis abuelos maternos, solíamos celebrar las mejores Navidades que recuerdo. Fue entonces cuando recibí mi primer gran regalo: una bicicleta todoterreno que, a esa edad, parecía un enorme vehículo casi espacial. Recuerdo perfectamente esos momentos y el rostro orgulloso de mi padre por tan especial regalo.




