El "cocinero chino" y otros cochineros en Mexicali

El pasado 18 de diciembre se llevó a cabo un foro de reflexión y discusión en la Facultad de Ciencias Humanas de la UABC, denominado “Monumento al cocinero chino: cultura mexicalense, patrimonio y espacio público”. Este evento tenía la intención de ofrecer precisamente un espacio para el análisis de las posturas en pro y en contra de la iniciativa del Ayuntamiento —no fue de la comunidad china— de levantar el ya conocido monumento ubicado en el Centro Histórico de la capital bajacaliforniana. El académico Hugo Méndez Fierros, organizador del foro, comunicó que próximamente se hará público un documento que contendrá los abordajes e implicaciones expuestas por las personas participantes de este foro.

 

. Este evento tenía la intención de ofrecer precisamente un espacio para el análisis de las posturas en pro y en contra de la iniciativa del Ayuntamiento —no fue de la comunidad china— de levantar el ya conocido monumento ubicado en el Centro Histórico de la capital bajacaliforniana. El académico Hugo Méndez Fierros, organizador del foro, comunicó que próximamente se hará público un documento que contendrá los abordajes e implicaciones expuestas por las personas participantes de este foro.

De buenas a primeras, uno podría decir, y con total razón: “¿ya para qué?”. La estatua ya tiene un considerable avance y además ha generado varios problemas… inclusive hasta con el creador de la obra, el tijuanense Óscar Ortega, debido a retrasos en la elaboración de la figura que podrían devenir en una multa para el artista por incumplimiento del contrato —de adjudicación directa, por cierto—. No hay nada más que hacer al respecto ni nada que consultar, pues ya están transcurriendo los trabajos. De todos modos fui, porque más allá de la decisión unilateral de la alcaldesa Norma Bustamante y la venia de la gobernadora Marina del Pilar para levantarlo, quería saber qué pensaban algunos profesionales de la historia, el arte, la planeación urbana y la misma comunidad china sobre este enorme ornato. Yo ya tenía algo de información que esperaba tuvieran conocimiento quienes yo creía sabían del tópico. Particularmente no tenía una posición neutral: siempre estuve en contra de ese despropósito con cargo al erario y sin consulta a la población, ni a los descendientes chinos ni al resto. ¿Pues no que la 4T “manda obedeciendo”?

Pero me encontré con argumentos sosos, por no decir que estúpidos, para defender la construcción de este enorme monumento de 20 metros. Una participante aseveró algo que yo ya preveía: el rechazo hacia esta obra no era otra cosa mas que una muestra de xenofobia hacia la comunidad china y negarles poder apropiarse de la ciudad que les acoge. Prueba de ello era la forma supuestamente despectiva con que rebautizaron en redes sociales al proyecto, llamándolo “cochinero”, con una doble acepción… en primera, por tratarse de una obra improvisada y descuidada; en segunda, haciendo referencia a los chineros de finales del siglo XIX donde los esclavos chinos eran hacinados, tanto en Estados Unidos como en nuestro país, siendo Torreón donde tuvieron el peor escenario. Pero argumentar esto es una falacia de hombre de paja. La verdadera animadversión al monumento no tiene nada que ver con el hecho de que sea dedicado a la comunidad china, sino el creciente despilfarro de recursos públicos para supuestamente recuperar el Centro Histórico —por cierto, abandonando a su suerte a los longevos comerciantes locales—, utilizando como instrumento la memoria histórica sobre la presencia de chinos en nuestra ciudad, además de replicar la errónea narrativa de que ellos son los verdaderos fundadores de Mexicali. Hasta la misma gobernadora lo ha dicho públicamente, siendo refutada por la misma cronista del Valle de Mexicali, Yolanda Sánchez. Todos los respetos hacia la población china. Cualquier expresión burlesca es inaceptable. Pero no tiene sustento como reproche a quienes estamos en contra de la estatua.

Otra persona se fue por el lado de la novedad, diciendo que en Mexicali no teníamos obras como esta, donde se hace un homenaje a los pioneros chinos y a su trabajo con el que forjaron el incipiente poblado a inicios de 1900, acentuando que “era una demanda de la comunidad china que deseaba sentirse parte de la ciudad”. Sin embargo, las autoridades jamás habían hecho eco de esa supuesta exigencia. Nuevamente, esa no es la realidad. Perfectamente se puede llevar a cabo un proyecto de esa naturaleza si la misma comunidad china tuviera esa intención y se acercaran con las autoridades para los permisos consecuentes. Pero pasa y resulta que sucedió lo opuesto. El gobierno municipal fue quien le presentó el proyecto a los empresarios de la Asociación China de Mexicali, básicamente para pasarles la charola —pues de los 6.5 millones de pesos del costo de la obra, el Ayuntamiento sólo contaba con millón y medio—; y esto mismo lo expuso el consejero de la asociación, Antonio Woo, deslindándose de la iniciativa, pero aceptando que aportó recursos para su construcción. Es decir, fue el gobierno y no los chinos quienes querían con ahínco construir el monumento.

Una joven de la comunidad china tomó la palabra y cimbró la mesa. Pidió que le dijeran “algo positivo” de ese monumento por el que los gobiernos municipal y estatal decidieran ir adelante con el proyecto. Pero su queja no era por las críticas. Es que nunca se supo en el discurso oficial el verdadero propósito de este enorme cocinero chino. Lo único que ha dicho la gobernadora es que la gente podrá “tomarse selfies” cuando recorra la Avenida Juárez. Eso es todo. Es decir, ni siquiera la población a la que se pretende dirigir este gigantesco adorno se siente representada y tampoco sabe realmente el porqué de su levantamiento.

En realidad el cocinero chino es parte de una serie de esfuerzos por parte del gobierno morenista (protopanista) para dar inicio con la especulación inmobiliaria —no se nos olvide que en mayo pasado se quemaron ocho locales por la deplorable condición de los transformadores de CFE; el Ayuntamiento guardó silencio—y la gentrificación del Centro Histórico, la cual ya tiene sus antecedentes, como el desplazamiento forzado de personas en situación de calle para llevarlas a centros de rehabilitación sin consentimiento (Recomendación No. 5/2022 de la CEDHBC). Todo esto disfrazado de mejoramiento de la imagen urbana. Acuérdense de que el Museo Wok fue inaugurado aunque el edificio que lo alberga es y sigue siendo inseguro. Para acabar pronto: el supuesto rescate del Centro Histórico es un gran proyecto de beneficio privado a costa del erario. Al finalizar el foro, se me acercaron para reconocerme que dije lo que no querían

escuchar.

UNETE



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