Tener un pelo suave, sedoso y abundante no es nada fácil. Algunas personas lo consiguen de forma natural, pura biología y genes; otras, tienen que trabajar un poco más, sobre todo si tienen un cabello con tendencia a secarse o, por el contrario, acumular grasa. Pero lo cierto es que, con o sin genes amigables de por medio, todos tenemos que aprender a cuidarnos bien el pelo, y lo cierto es que la mayoría de personas fracasan estrepitosamente en ese objetivo básico sin ni siquiera saberlo. En realidad, esto es culpa de una industria que nos ha enseñado que la espuma de sulfato de un champú equivale a limpieza, cuando, en realidad, equivale a agregados químicos abrasivos con nuestro cuero cabelludo y, para más inri, contaminantes.




