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Reflexión sobre la investigación de oro, década a década.


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03/12/2011


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Han pasado más de diez años y aún seguimos igual que antes en Europa (salvo excepciones, dentro de las cuales no está España) en lo que a minería se refiere. Se suponía por aquel entonces que las empresas mineras iban a aprovechar un recurso geológico probado, como es el oro en ciertas zonas peninsulares, donde ya en época romana se extrajo tan preciado metal. Incluso es vergonzoso ver cómo los actuales trabajos de investigación minera se fundamentan en los de investigadores que los precedieron. ¡Ya no hay pudor intelectual!


Decía que nos mantenemos igual porque actualmente las empresas multinacionales siguen investigando sin obtener supuestamente resultados palpables, lo cual resulta extraño cuando se conoce con certeza la existencia del recurso y un buen precio de mercado, que haría perfectamente viable su explotación.

Sin entrar a debatir el asunto con la profundidad que merece, es cierto que las exploraciones e investigaciones mineras suelen repuntar en periodos álgidos de precios de los metales. Ocurre con la práctica totalidad de los metales (oro, cobre, níquel, plata, estaño…), aunque también otros están sufriendo estos efectos perniciosos del mercado libre.

¿Por qué considero perniciosos sus efectos? Como todos sabemos, la explotación de recursos geológico-mineros estratégicos a nivel mundial, y por lo tanto, su mercado regulador, en definitiva, están en manos de multinacionales del sector minero, que controlan con mayor facilidad los precios y el reparto del pastel, que es muy enriquecedor, como a nadie se le escapa. Los Estados solo ponen en la mesa sus legislaciones respectivas. Dicho esto, si Ud. fuera el General Manager (díase “Director General”) de una de estas empresas o un simple accionista, querría que su entidad mercantil tuviera control del recurso, lo que le daría posibilidad de mejorar sus ganacias. ¿Y qué mejor control que tener bastas regiones del planeta acotadas para sus investigaciones? Pues claro, se trata nada más y nada menos que del control (la especulación del suelo) y del conocimiento (los datos probados) del recurso minero en periodos de repunte del precio del metal, momento en que es más sencillo impedir cualquier bajada de precios, pues no resultaría interesante sacar al mercado más mineral que el que pueda estar extrayéndose en las minas ya existentes o el de las reservas estatales, por ejemplo. Otro caso sería que la empresa en cuestión no tuviera minas en producción, lo que supondría intentar abrir una a toda costa. En este sentido, recomiendo abrir una mina en cualquier continente que no sea Europa, por las ventajas de toda índole que eso puede suponer, desde sociales a ambientales. Y una vez abierta una mina donde sea, ya no sería necesario abrir otras en ningún lugar, incluyendo Europa. ¿Razón? La empresa ya ha entrado en el círculo del negocio especulativo VIP.

Resumiendo, seguiremos viendo en nuestra prensa noticias de este tipo cada vez que los precios repunten, porque a las empresas les interesa especular con el control de los yacimientos, además de que siempre viene bien una propaganda gratuita, muy útil para sus intereses económicos y mercantiles. ¡Quién sabe si algún despistado pudiera interesarse y pagar una millonada por algo en lo que ni siquiera se han invertido previamente unos pocos, poquísmos, miles de euros!

Esto (la picaresca) ya existía antes de la globalización, no obstante, si a alguno se le ha ocurrido culpar a alguien o algo de este tipo de hechos. Quizá el problema esté en el sentido ético de quienes participan en este entramado económico, desde empresarios hasta políticos, pasando por accionistas.

Quiero acabar diciendo, como colofón, que la puesta a disposición de un recurso natural en el mercado libre tiene como objetivo su mejor utilización posible, generando a su vez recursos de otro tipo, no sólo los economicistas directos, sino también sociales y culturales, por decir alguno. Pero no es aceptable que los estados soberanos para con sus recursos hagan ese sacrificio mientras las empresas no cumplan su parte y se dediquen sólo a controlar el (más bien “su”) mercado. ¿En qué lugar quedan esos Estados y sus ciudadanos? En convidados de piedra, meros observadores de la escena, aburrida, por otro lado, porque es la misma de siempre...cada década.



Etiquetas:   Economía   ·   Minería

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