El Vivir Conspicuo se ha Transformado en una Efusión de Masas Gracias de la Felicidad Paradójica

 

. Actualmente, nos movemos en una comunidad donde la sociedad se sumerge en el supermercado, el autoservicio y de la publicidad, redes sociales, de un carro, noticias y de la televisión, entre otros. Pero en los dos actuales decenios un nuevo fenómeno que ha dado por terminado a la vieja sociedad de consumo, tanto en la distribución de la oferta como en las experiencias cotidianas del consumismo moderno, respondiendo a los nuevos lineamientos institucional, pero además al trabajo integral de nuestras economías.

Ha nacido de acuerdo al sociólogo de profesión como para el neófito en las ciencias humanas “La felicidad paradójica” del filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky produjera una honda y atractiva admiración, los críticos le han llamado un autor necesario, esto por su visión presente y su notable conducción de la información, sus gamas de estudios, la variedad de exámenes y de temas tratados. De esta manera, se considera que la felicidad paradójica se centra sobre la sociedad de hiperconsumo, donde de describen los fenómenos que abarcan el período actual del capitalismo, siendo una obra donde el autor esboza, que ya hemos superado la etapa de consumidores pasivos sometidos a la seducción del mercado. En el siglo XXI por medio de la apropiación de la información por el individuo, gradualmente despliega nuevas prácticas de consumo.

El hiperconsumista ha personificado y usando la psicología hacia su consumo, recapacita activa frente al producto, opta con conocimiento ecológico, social, económico, político, entre otras. Este consumismo profesional es creado por las situaciones económicas de las sociedades democráticas adelantadas, como lo es educación, manejo libre de información, nuevas tecnologías, entre otras. Sin embargo, como lienzo de fondo a este aspecto amigable de hiperconsumismo, concurren una serie de argumentaciones insuperable, hechos sociales que topan con el supuesto de sociedades colmadas y oportunas. La singularidad surge en las nuevas conveniencias de supresión, en las desgracias inducidas por la publicidad, en la merma de la identidad central de individuos y sociedades, en el abuso de drogas aprobado por la exploración del placer, entre otras, aquí la incongruencia del hiperconsumo que, como fenómeno social y afanoso, se ha convertido soberano del puro mercado y ha penetrado todos los contextos del hacer y ser humano.

De allí que, el consumismo se transfiguró en la filosofía oficial de nuestra sociedad, la vida de gasto exige ser alguien más más novedoso y por tanto codiciado en cuanto a producto, debido a que, en este modo de vida todos somos productos en un tiempo que enclaustra la provocadora propensión a transformarse en pasado, considerando que entre diversas resolución del problema, el autor esboza que, incitar la imaginación puede redimir a las sociedades futuras del mundo de las adquisiciones de productos.

Cabe destacar que, esta nueva actualidad ha desordenado los estilos de vida y las costumbres, ya que ha puesto en camino un acontecimiento de rango de imparciales y una nueva representación de relacionarse con las cosas y con el tiempo, con uno mismo y con los demás, la vida en moderno ha desplazado a las expectaciones del futuro auténtico y el goce a las militancias políticas; la fiebre de la comodidad ha suplido a los entusiasmos nacionalistas y los esparcimientos a la revolución. Por lo tanto, ha comenzado a funcionar, una nueva fase del capitalismo de consumo, la sociedad de hiperconsumo, donde su función y su marca en la vida son el argumento del autor del tema. De esta manera, la civilización consumista se diferencia por el lugar céntrico que invaden las aspiraciones de bienestar y la exploración de una vida mejor para uno mismo y los suyos, ya que las personas, se expone mayormente feliz pero las intranquilidades, las desilusiones, las incertidumbres sociales y personales acrecientan, siendo estos aspectos los que transforman a la sociedad de hiperconsumo en la evolución de la felicidad paradójica.

Considerando que, se ingresa en la construcción de La felicidad paradójica por medio de una deliberación auténtica en la que el autor marca tres etapas en el progreso de la sociedad moderna, se caracteriza, en opinión de Lipovetsky, (2007), considera que en la primera fase, por una sociedad que se sumerge en el consumo de muchedumbres en torno a 1880 y finaliza con la Segunda Guerra Mundial.  Vienen a ser los años de la expansión de la producción a gran escala y de la puesta a punto de las máquinas de fabricación continua que producen bienes destinados a que duren mucho tiempo. Es así como en la segunda fase, en terminología de Lipovetsky, la capacidad de producción aumenta tanto que se genera una mutación social que da lugar a la aparición de la sociedad de consumo de masas por último la fase tres, que representa  la vida de las sociedades desarrolladas no hace sino acumular signos de placer y felicidad.

De acuerdo a todo lo anteriormente señalado, las culturas de clase se desgastan, se hacen menos comprensibles y la riqueza a un grupo social no fija las maneras de consumir. No obstante, y ahí surge la extravagancia informada del autor del libro donde indica que el hiperconsumista se convierte en receloso y desleal, ya que no continua sólo a una marca, actualmente ingresa en Internet y coteja, examina, recapacita y sitúa sus ambiciones hacia lo que más le compensa. En esta etapa de vicisitudes, la civilización consumista promete felicidad y evaden los inconvenientes, la obtención de fortunas se centraliza en las personas, como es el caso del teléfono celular, de allí que, el espíritu de consumo ha logrado sugestionar hasta las relaciones con la religión, la familia, con la cultura y el tiempo favorable.

Por infortunio, el hiperconsumista se descansa tanto en sus sentimientos que éstas no terminan nunca de ser compensadas y la práctica de la desilusión aparece, de esta manera, sujeta a diferentes mantos de la sociedad, que convierten a Jóvenes impulsivos, agresivos ancianos descobijados o inmigrantes son agrupados. Desde los estudios y los excesos del goce del capitalismo de consumo, se emprende una transformación cultural que inspeccione la categoría de los deleites contiguos y sujete el ímpetu consumista.

2. Referencias Bibliográficas

Lipovetsky, G. (2007). La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo. Anagrama, Barcelona. Recuperado de https://latam.casadellibro.com/libro-la-felicidad-paradojica/9788433962669/1163518

Sánchez, S. (s.f). Reseña sobre Gilles Lipovetsky. II1 La felicidad hipermoderna Comentarios a La felicidad paradójica (Anagrama, 2007) y a Los tiempos hipermodernos (Anagrama, 2006) Recuperado de https://www.revistadefilosofia.org/16-19.pdf

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