Revolución industrial características y criticas.

Revolución industrial características y criticas.

 

.
Redactado por: Jobito Díaz.

La historia del crecimiento económico puede dividirse en tres épocas distintas, separadas por las revoluciones agrícola e industrial. La revolución agrícola empezó en el Medio Oriente hacia el octavo milenio antes de Cristo; los comienzos de la revolución industrial se sitúan precisamente en la Inglaterra del siglo XVIII. La revolución agrícola consistió, esencialmente, en el paso de la caza, la pesca y la recolección de alimentos al estadio del cultivo de la tierra con asentamientos poblacionales permanentes, y condujo al desarrollo de la civilización urbana.

La revolución industrial se produce en Gran Bretaña su economía deja de basarse en la agricultura y la artesanía para depender de la industria, y se extiende luego al resto de Europa la economía existente antes de la revolución industrial estaba basada en el mundo agrario y artesanal, la población subsistían con trabajos agropecuarios.

El término revolución industrial se describe al complejo de innovaciones tecnológicas que, al sustituir la habilidad humana por la maquinaria y la fuerza humana y animal por energía mecánica, provoca el paso desde la producción artesana a la fabril, dando así lugar al nacimiento de la economía moderna.

Los avances tecnológicos y empresariales continuaron una dirección convergente, de forma que un cambio generaba otro cambio, en ese sentido cabe establecer las características de la Revolución Industrial, basada en el principio de que una vez iniciado el proceso, éste se prolonga indefinidamente. El despegue conduce al desarrollo que se sostiene a sí mismo y es que un producto nuevo crea la demanda de otros una invención da origen a la siguiente y la misma invención se convierte en un hábito.

La revolución industrial posibilitó cambios tecnológicos que supusieron una ruptura con el pasado, comenzó un proceso acumulativo de avances tecnológicos auto alimentado que tuvo repercusiones en todos los sectores económicos surgieron nuevas máquinas, y entre ellas una que tuvo un papel decisivo en el desarrollo de la explotación de la energía térmica: la máquina de vapor creada por James Watt en 1765, se inspiró en el invento de Newcomen, pero con una diferencia en lugar de condensar el vapor dentro de un cilindro puso éste en comunicación con un depósito donde se lograba su condensación base del desarrollo de la tecnología del vapor y de la ciencia termodinámica, tenia otras ventajas, su bajo consumo de energía en comparación a la máquina atmosférica, y eso se plasmó en su comercialización.

La máquina de vapor se debe relacionar con el desarrollo del capitalismo, tan unido al despliegue de los sistemas políticos liberales en los países europeos, se debe destacar la alianza alcanzada, en 1774, entre Watt y el empresario Matthew Boulton, era una de las firmas industriales inglesas más importantes del momento, ambos explotaron la patente, de forma que la empresa Boulton se convirtió en la productora de casi todas las máquinas de vapor utilizadas en Europa y América.

Es preciso decir a ese respecto, que Watt no se circunscribió, exclusivamente, a la máquina de 1765, al disponer de financiación y más medios técnicos siguió con sus innovaciones y nuevas patentes de esa máquina. Pero independientemente de esas aportaciones y su importancia en el desarrollo de la termodinámica, es necesario resaltar lo oportuno de su invención para el desarrollo de la Revolución Industrial, pues para entonces la energía proporcionada por la rueda hidráulica comenzaba a ser insuficiente en el funcionamiento industrial y con la máquina de vapor se dio solución a ese problema energético, lo que posibilitó una mayor producción.

La revolución industrial cambió o modificó obviamente los valores sociales, así como introdujo cambios en el medio reemplazó el status social y la costumbre por el contrato en buena parte de las relaciones humanas, como en la fijación de los salarios; creó un nuevo medio urbano que en muchos sentidos era menos atractivo que el apacible verdor de la aldea.

La arraigada idea de interpretar equivocadamente la revolución industrial inglesa como una catástrofe para las clases trabajadoras, uno de los períodos más desastrosos y terribles que debió soportar una nación, desastroso y terrible porque junto a un gran incremento de la riqueza hubo un enorme aumento de la pobreza y la producción en gran escala, como resultado de la libre competencia, condujo a una rápida alienación de las clases y a la degradación de un vasto sector de productores provenía principalmente, por un lado, de la creciente y perturbadora conciencia de la persistencia de la pobreza y otros males sociales y, por el otro, de las doctrinas marxistas sobre el cambio histórico.

Gran parte de la crítica al industrialismo respondía a un sentimiento ético y humano de indignación; pero era impulsada también por ciertas teorías doctrinarias acerca de la inevitabilidad del cambio económico. Marx se equivocó al considerar que la pobreza y el clima de intranquilidad social eran signos inequívocos del desequilibrio existente en la economía capitalista, que anunciaba la pobreza de la clase obrera y el derrumbe de la sociedad. Como escribió Engels en 1844, profética pero incorrectamente, La revolución es inevitable: ya es demasiado tarde para buscar una solución pacífica.

A pesar de las críticas, sin embargo, la revolución industrial fue recibida en general con simpatía, sobre todo porque la mayoría de la gente, y la clase trabajadora en particular, comprendió que le ofrecía mayores oportunidades individuales de acceder a la riqueza y al progreso social. La revolución industrial fue un período de creciente movilidad social.

En la historia inglesa no existe probablemente ningún otro período en el cual un número mayor de hombres pobres haya alcanzado un rango tan alto en la escala social, los hombres que eran los principales instrumentos de la industrialización se habían elevado por su propio esfuerzo y no debían nada al gobierno, ni a las universidades, que pasaban por ser los órganos representativos de la cultura nacional.

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales