Desde el día en que Hugo Rafael Chávez Frías, el más grande traidor a la patria que ha existido en Venezuela desde julio de 1811 cuando fue fundada como república, hasta la fecha, apareció ante la opinión pública nacional e internacional; su verbo traidor, mentiroso y manipulador, dirigido desde La Habana, lanzo a los cuatro vientos la frase “Cuarta República”, en la que metió, como si se tratase de una bolsa de basura, todas las maldades, vicios y perversiones ocurridas durante el ensayo de estado democrático que se inicio a partir de enero de 1958 hasta su aparición en la escena pública. Todo lo bueno que ocurrió durante ese periodo de tiempo, que fueron muchas cosas, fue desechado, seleccionándose cuidadosamente solo lo malo. También comenzó a usar la frase “Quinta República” en la que metió todos nuestros ideales nacionalistas, todas nuestras aspiraciones como ciudadanos de una república joven y todos nuestros sueños de libertad, democracia, justicia y prosperidad económica. Se autoproclamó como “El único” capaz de construir esa republica soñada y de inmediato su lengua miserable, prejuiciada y venenosa comenzó a bombardear al país metiendo toda la peste que podía en la “bolsa” de la “Cuarta República” y todo lo bueno, sublime y maravilloso en la de la inexistente y etérea “Quinta República”.




