Reseña Reseña "La Bestia" de Carmen Mola Premio Planeta 2021

La Bestia cumple su función de entretenimiento con una trama atractiva y de buen ritmoMadrid, 1834, una ciudad sumida en el caos: devastada por el cólera, la Iglesia enfrentada al pueblo mientras suenan los tambores de la primera guerra carlista. Por si fuera poco, están apareciendo cadáveres despedazados de niñas y a nadie parece importarle.

 

Madrid, 1834, una ciudad sumida en el caos: devastada por el cólera, la Iglesia enfrentada al pueblo mientras suenan los tambores de la primera guerra carlista. Por si fuera poco, están apareciendo cadáveres despedazados de niñas y a nadie parece importarle.
Buena ambientación del escenario de podredumbre e insalubridad que cierra las murallas a los arrabales donde Lucía trata de superar cada día como si fuera el último. Es necesario buscarse la vida cada minuto mientras la enfermedad se ha extendido como una plaga al igual que los continuos capítulos de violencia. Es el fondo y contexto de la aparición de un peculiar anillo que llevará a la joven por la calle de la amargura, sin saber cuál es su significado.

Es un libro del que no se pueden ofrecer más detalles porque destrozaríamos la intriga del que lo estrena, pero –lo desvela la sinopsis– sí se puede adelantar que la desaparición de la hermana de Lucía la llevará al límite de su desesperación.

Lo que está ocurriendo, esas niñas que terminan apareciendo descuartizadas representan un enigma demasiado grande para ella. Un periodista, Diego, empeñado en descubrir quién es el autor, esa bestia de la que todo el mundo habla y nadie sabe nada, se situará en primer plano de la novela junto a Donoso, un policía amigo, aunque este no desee involucrarse en lo macabro y peligroso del asunto.

Los hilos que mueven las terribles matanzas son invisibles y de dimensión inabarcable para aficionados a una investigación de estas características. Pero las circunstancias, la curiosidad, el azar, la tenacidad de unos y otros les reunirá en este huracán donde la bestia, casi es una anécdota.

El ritmo de la novela es trepidante. A ratos, acelerado y excitante. La aventura junto a la suma, revuelo y cruce de otras, provoca esas ganas que tanto gustan de llegar a casa para entregarte a la lectura. Es la sensación final que mejor define lo que me ha ocurrido con La bestia aunque no me convenzan otros aspectos de la novela.

Hay un buen ramillete de secundarios –duquesa, señora de prostíbulo, frailes, etc.– y algunos están construidos con demasiados tópicos, resultan un tanto folletinescos para mi gusto aunque a primera vista encajen en el desarrollo de la obra, como la subtrama amorosa que se interna en el grueso principal. Por cierto, que aunque la bestia “mate”, vaya mano ligera para quitarse del medio a alguno por parte de la triada de escritores (ya saben, quienes resultaron ser Carmen Mola).

En la frenesí de la historia se convierte en exaltación del espíritu de heroína de la protagonista. Que es y debe ser valiente para enfrentarse a lo imposible queda claro y meridiano, pero no hay que perder de vista que es solo una niña. Hasta para una superestrella con metafórica capa de película –en lo físico y en lo psicológico– resultaría desproporcionado.

Aun así, insisto, La bestia ha supuesto pasar un rato de entretenimiento, que no es poco. De todas formas, con diferencia la primera de la “autora”, La novia gitana fue para mí la mejor, por delante de La red púrpura.

Reseña realizada por Begoña Curiel.

UNETE



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