Esa política indeseable y destructiva

Pablo Casado lleva escondido desde el 13-F y le está lloviendo porquería por todas partes. Nadie mejor que él hace honor a la «derechita cobarde».

 

. Nadie mejor que él hace honor a la «derechita cobarde».
Isabel Díaz Ayuso ha destrozado al cavernario Partido Popular de «Génova» por mentiroso, mafioso y trapacero. Hacía tiempo que en el PP habían encargado una investigación sobre ella, pero siempre lo negaron. La sombra de la presidenta madrileña era excesivamente alargada y eso un líder, sobre todo un líder torpe, no es capaz de asumirlo.

Hasta en el entorno de Isabel surgieron los traidores, listos para ver qué hacía, en qué metía la pata y cómo se podía poner trampas para, llegado el momento, pulsar el botón de su destitución o destrucción política. Estamos ante una mentalidad tarada, lastrada escondida tras una venganza retroactiva. Estamos ante una guerra de guerrillas donde ya no puede haber paz. Necesariamente, y llegado a este punto, tiene que haber vencedores y vencidos.

La trama estaba urdida por el «esputagüitos» murciano, Teodoro García Egea, el mismo que compraba intenciones entre traidores de Ciudadanos, acosaba y trampeaba a Cayetana Álvarez de Toledo, incluso bramaba cuando las encuestas encumbraban a Isabel. Ya nadie duda de que García Egea es el burro de Troya, consentido y amparado por el presidente Casado. Decenas de tramas y traiciones, como la que nos ocupa, las describe la marquesa de Casa Fuerte en su interesante y actual obra: «Políticamente indeseable».

Ha sido acabar las elecciones en Castilla y León y le ha faltado tiempo a Díaz Ayuso para reclamar el congreso regional de Madrid donde esperaba ser nombrada presidenta regional de ese partido. También, y ante la envidia suscitada o la sombra proyectada, Casado ha entrado en pánico. Sus últimos episodios ridículos están siendo el origen de la espantada de afiliados y simpatizantes en sus filas. Abascal está siendo el gran beneficiario, así como alguna formación de esas que crecen como hongos con carácter provincial y provincialista.

Pablo Casado lleva escondido desde el 13-F y le está lloviendo porquería por todas partes. Nadie mejor que él hace honor a la «derechita cobarde». Quien da la cara, aunque sea mintiendo es el  «esputagüitos», don Teo, secretario general con mano de hierro, lengua viperina y experto en traiciones varias. Pregunten, pregunten a la mencionada marquesa de Casa Fuerte que salió de Teodorín hasta el pico de la boina y algo más arriba.

Desde diciembre sabíamos que se buscaban trapos sucios contra Ayuso. «Sois una puta mafia, sé que buscáis cosas contra mi hermano», acaba de decir Isabel Díaz Ayuso a la omertá de Génova. Lo hemos contado en varios artículos en su momento; nada es nuevo, ni invento de última hora. La envidia hacia Ayuso es un arma peligrosa que carga el diablo, García Egea, y que puede destrozar al propio Partido Popular. Doy fe de tal mafia. También pueden acreditarlo decenas de periodistas, políticos, parlamentarios, afiliados y barones regionales empezando por Feijoó.

Hoy, sin ir más lejos, cualquier analista puede garantizar que Pablo Casado no llegará a Moncloa, al igual que estoy convencido de que don Teo tiene menos futuro que las alcachofas en una tienda de Caracas. La traición «genovesa» no es de ahora. Ya hace unos meses presentó una encuesta «El Correo de España» donde Casado salía muy mal parado e Isabel aparecía como indiscutible ganadora si era ella quien encabezaba la lista del PP en las elecciones generales.

Ahora, desde la sede central pepera de Génova, acusan a Díaz Ayuso de tropelías que no ha cometido. Y la elegancia de la todavía presidenta madrileña le ha llevado a presentar la documentación necesaria para desmontar las brutalidades de Casado y Teo contra ella. El ladrón se cree que todos son de su condición. ¿Qué piensa hacer ahora el trío calavera?

Teo y Casado están con el culo al aire porque Julio Gútiez, propietario del grupo de detectives MIRA, ha dicho que «vinieron a contratarme algunas personas vinculadas a una empresa del PP o en las que gobierna el PP». También ha declarado que era ilegal lo que le pedían y no aceptó el encargo. De momento ya hay una dimisión: hablamos de Ángel Carromero, asesor y director general de la Alcaldía de Madrid y vicesecretario electoral del PP de Madrid, además de presidente del PP de Madrid. 

Mientras tanto, miles de seguidores de Ayuso han convocado una manifestación, que se extenderá a toda España. Se llevará a cabo ante las puertas de Génova pedir la dimisión inmediata de Pablo Casado, la «defenestración» de Teodoro, las disculpas de Cuca Gamarra y la convocatoria inmediata de una fecha de celebración del congreso regional madrileño, la cual no deberá ir más allá del mes de abril o mayo. La dimisión de Casado debe ser inmediata y se impone el nombramiento de una Gestora hasta la celebración del Congreso Nacional.

Es éste el momento de ver cómo responden los madrileños, sobre todo los empresarios y la ciudadanía en general por quienes esta mujer valiente se ha desvelado en los momentos más difíciles de la pandemia, incluso ha plantado cara al mentiroso, Pedro Sánchez, capaz de encerrar y arruinar Madrid con tal de salir victorioso frente a la hacendosa presidenta. Aquella barrida de votos del 4-M debe traducirse en apoyos, frente al maquiavelismo de «Génova» y al estrabismo político.

Isabel Natividad es la esperanza. Casado, Gamarra y Teodoro son la estupidez montada en unas siglas. ¿Pruebas? Mañueco se desgañitó pidiendo a Ayuso que acudiera a la campaña de elecciones en Castilla y León. Todas esas ridículas imágenes del mediocre líder populista, que no popular, me recordaban a Pedro Sánchez en plenas inundaciones de Baleares, también con zapatos relucientes e indumentaria urbanita, mientras la población y el propio Rafael Nadal estaban trabajando con botas de goma hasta la rodilla.

Todos esos personajes fraudulentos de la política, que nunca han pisado barro, precisan con urgencia una lección de todo: de política, de didáctica, de ética, de mundo rural, medioambiental y de equilibrado saber estar.

En fin, la política de partido también tiene mucho de indeseable.

UNETE



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