"Notas de lluvia" Yesterday por Aysha Singing In The Rain.

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“Notas de Lluvia” por Aysha Singing In The Rain.

Y a los buenos días, gentecilla de las redes. Hoy os traigo un poquito de ayer, del ayer de los Beatles, su famosísimo <<Yesterday>>. Imagino que sabréis que es la canción más versionada de la historia. Normal, es súper fácil de aprender, tiene ocho versos mal contados.

Si os digo que vengo en mi línea habitual de pensamiento, esa en la que me niego a renegar del presente en favor del pasado y su olorcillo a naftalina, os imaginaréis por dónde voy a salir más o menos. Por supuesto y antes de nada, juro sobre el evangelio que no pretendo poner en tela de juicio la magnitud de la calidad del tema que nos ocupa (más que nada, porque no soy quién); pero, fijémonos en la letra traducida al español.

 

Ayer todos mis problemas parecían tan lejos…

ahora es como si estuvieran aquí para quedarse;

oh, creo en el ayer.

 

De pronto,

no soy ni la mitad del hombre que solía ser,

hay una sombra que se cierne sobre mí;

oh, de pronto llegó el ayer.

 

¿Por qué tuvo que irse?

No lo sé, no me lo dijo.

Dije algo que no debía,

ahora anhelo el ayer.

 

Ayer el amor era un juego tan fácil…

ahora necesito un lugar donde esconderme;

oh, creo en él ayer.

 

Este hombre lo que tenía era un mal de amores de manual; probablemente, mezclado con una crisis de cambio de la cifra inicial de su edad. Y me resulta curioso porque luego viene, por ejemplo, Vanesa Martín, con una letra mucho más poética y elaborada, a la par que potente, con una música algo menos triste (cosa que no era muy difícil) y tenemos que escuchar a los puristas decir que esto es una obra de arte y todo lo nuevo es comercial y repetitivo. Excuse-me?

Opiniones progres aparte y como ya he adelantado, esta canción nos muestra un desamor de esos de los que cuesta más salir que de las drogas. Esos en los que, a ratos, te sientes injustamente tratado y otros tremendamente culpable; y vas alternando varias veces por segundo e incluso combinando alguna vez. Y, sintiéndolo mucho (en realidad, no; son cosas que se dicen), tengo que volver a mi cruzada personal de las emociones tóxicas de antaño; esas que aún los de treinta y tantos vamos arrastrando y que esperamos (vihensita, por favó) no transmitirles a nuestros hijos; esas en las que el amor se sufría como consecuencia eterna de una decisión no siempre bien fundada o, simplemente, caduca; esas en las que nos enseñan a depender y a cumplir, en lugar de a sentir; esas de las que yo, con tanto rollo moderno tan bien aprendido, doy cuenta más a menudo de lo que me gustaría. Y precisamente por eso, os hablo tanto de ello; siempre desde la igualdad de quien lo sufre y quiere que acabe ya.

Pero, para terminar, pretendo llegar a dos conclusiones muy importantes: una, que entre este tipo de amor y el pasotismo actual, a cual más tóxico, hay, como en casi todo, un precioso tono gris en el que el amor es enriquecedor y constituye un lazo fuerte en lugar de una cadena; y dos, que llorar por amor está bien y es muy sano (más que el rollo flower power y del todo artificial de estar siempre bien), pero que hay que saber parar y, sobre todo, mirar el ayer solo por el retrovisor, para aprender y no repetir patrones, pero con la vista siempre hacia delante, que es lo único que de verdad tenemos.

Buenos y emocionales días.

UNETE



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