Ciertamente, todo tiene su momento; preciso, acaso destinado y como recogida de las siembras que de manera ligera cargan las espaldas de la irresponsabilidad hasta que las circunstancias convierten el lastre en insoportable.
Ciertamente, todo tiene su momento; preciso, acaso destinado y como recogida de las siembras que de manera ligera cargan las espaldas de la irresponsabilidad hasta que las circunstancias convierten el lastre en insoportable.
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