Alberto para ganar en 2019 y Alberto para explicar la derrota de 2021

No ganó la oposición si no que perdió el oficialismo, de alguna manera en línea con todos los países donde hubo elecciones en pandemia y saliendo de ella -- quizá como respuesta de rechazo a los cierres y cuarentenas, sin evitar muertes --- y además en línea también con el ciclo permanente de voto castigo que tenemos en Argentina, que no importa quién sea el lado opositor, ese sector independiente de la grieta, se inclina al lado opuesto y lo da ganador.


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En este caso aún no hay ganadores ya que se trató de una elección paso, donde en algunos casos solo se eligieron candidatos por los frentes.

El presidente que en 2019 se lanzó a la campaña proponiendo "ayudar a la gente" del desastre económico que estaba dejando en ese  momento el frente opositor que hoy se llevó el triunfo,  anoche como único orador en la derrota, salió a "pedir la ayuda de la gente para los próximos dos años"..

De locos.

De locos lo de Alberto Fernández y de locos que la gente vuelva a confiar para castigar al gobierno,  en los que tuvieron el último fracaso.

Se puede hacer un listado de todas las fotos, todos los errores y todos los exabruptos de Fernández, desde la manipulación de la Justicia que se intentó para beneficiar a CFK, a la cuarentena brutal e innecesaria cuando comenzó (sobre todo porque la exigió la gente que votó a la oposición en principio y luego cambió a lo opuesto cuatro meses después) al vacunatorio VIP, las fiestas de los funcionarios, las vacunas, los quebrantos por cierres, la desocupación, la pobreza que aumenta y en definitiva la economía, todo se puede contar como motivo de la derrota, más la amplificación mediática por un lado y la justificación de medios oficialistas por otro.

Pero lo que realmente inclinó este voto castigo, que podría no ser definitivo, fue lo emocional.

En lo económico el gobierno no se supo vender, fue esclavo de su relato--"nacional y popular" que le impidió mostrar que desde su asunción  en 2019 --una réplica ampliada en caída de lo que fue 2001-- en 2020 por múltiples razones que todas se reducen a Guzmán su ministro de economía, se evitó una catástrofe económica-financiera en un año que a la vez fue réplica del 2002, pero con mucha más caída en todas las variables. Economía pese a la política expansiva y asistencial en la pandemia, con una razonable negociación con acreedores privados, una más razonable todavía con Club de París y una que se espera con FMI para cerrar el endeudamiento y tener acceso a nuevas colocaciones; practicó el mayor ajuste fiscal que se recuerde, vía achicamiento de gastos, jugar con la inflación y la desvalorización del peso con una tasa por debajo de la suba del IPC. 

Ni los Liberales se hubieran animado a tal ajuste, que si hizo Guzmán, que fue imprescindible, que le causó perjuicio al poder adquisitivo de la gente, pero que no se destacó, aunque de ello dependió que esto no explote, por el relato del bienestar peronista y K.

No vale la pena ahondar en razones de la derrota, son todas, son emocionales, son reales y son castigo a tanto malestar y desconexión con la vida de la gente, que no solo tuvo el gobierno cuando los encerró, si no que también tiene la oposición y anterior oficialismo, que aunque tampoco haya conectado ni conecte con los problemas de la gente, fueron el instrumento para el castigo.

Los liberales merecen un análisis aparte  aunque no tan lejos del resto de la oposición. 

Milei con una utopía liberal en su discurso, casi tan utópica como el socialismo de gobierno directo que propone Zamora en el otro extremo. O el discurso liberal pero más terrestre de Espert. O el más coherente y posible liberalismo por haber sufrido la gestión y la política de López Murphy. Los tres liberalismo apelaron a cierto grado de mayor libertad, justo cuando más ansiaba la gente libertad, aunque intelectualmente no lo tradujeran a la economía si no a sus emociones producto de tanto encierro acumulado.

Espert y López Murphy dos viejos lobos liberales que hace treinta años defienden lo mismo, sacaron un porcentaje acorde a la preferencia liberal que hay en determinadas zonas en el electorado. Lo de Milei en cambio es más riesgoso, porque logró alinear detrás de su propuesta contundente a miles de jóvenes, que de no ver un verdadero cambio con su voto, van a tener una enorme decepción. 

El cambio sería que milei ya que va a ser diputado, presente leyes realmente superadoras en cuanto a libertad económica y que además siendo que son tan pocos los Liberales en el Congreso, logre una masa crítica de legisladores que lo apoyen.

Difícil que con el temperamento de Milei logre consensos con otros bloques, más si los acusa de ser "casta y chorros"

Por otra parte muchas de las ideas, reclamos, críticas y propuestas que hace milei en su discurso liberal, en Argentina existen pero no lograron crecimiento ni sacar a nadie de la pobreza, en el mejor de los casos solo supervivencia.

Él reclama baja o quita de impuestos, cuando en el país más del 50% de la economía es informal o en negro y no paga o paga la menor cantidad de impuestos que puede. Un claro ejemplo de sectores que solo sobreviven por la informalidad, son las Saladas, las Saladitas y todas las ferias que se diseminan en los conurbanos del país, donde la gente vende, intercambia, da servicios o compra y todo se hace sin impuestos al consumo, ni impuestos jurisdiccionales, ni impuestos municipales y en algunos casos ni siquiera alquiler porque son en espacios públicos. ¿Se puede pedir más liberalismo?¿Y son superadoras o logran crecimiento?

En cambio en  muchos de esos lugares, cuando el intercambio es alto, se ve rentabilidad y alguien se puede apropiar de renta, aparecen los mafiosos, policías, brigadas, barras brava o lo que sean y gestionan los espacios, el negocio y los peajes que imponen para que alguien pueda vender. Ya no se ve tan liberal esta situación pero sucede y es uno de los problemas de la libertad y la ausencia de estado, que se impone el más fuerte.

la imposición del más fuerte pasa acá y en todo el mundo, en lo informal y en lo formal, por algo tan pocos aún en los países centrales, tienen de un 70% a un 90% de la riqueza concentrada, aunque en el primer mundo a un trabajador formal le sobre para consumir con sus ingresos y sean varias veces los nuestros en moneda  constante.

Siempre en un escenario liberal se va a imponer el que más recursos tenga, por eso es dificil ver cómo Milei propone su idea liberal con tantas asimetrías en Argentina, con 50% de pobres, 60% de niños y jóvenes pobres y más de 30% de este porcentaje con muy pocas o nulas habilidades y capacitaciones para poder competir.

Pero peor aún si se piensa desde el sector Pyme, que da entre el 80% y 90% del empleo y que tiene tantas dificultades para competir en el mercado interno y le es casi imposible con el mercado externo corporativo y hasta pymes de otros países mucho más productivas y eficientes.

Cerrando el apretado análisis liberal, quizá el voto de la gente solo convierta en políticos a Milei y Espert, López Murphy siempre lo fue, esperemos que a la vez no se conviertan en "la casta" López Murphy nunca lo fue, ya lo tenemos comprobado.

Nos esperan dos meses vertiginosos desde el oficialismo que cómo sea van a salir a la caza de recuperar votos, ¿trataran de hacer la Gran Macri de 2019 y achicar o dar vuelta la elección?, sin duda que si y lo que anuncien puede ser inesperado.

Sigue siendo la economía (estúpido) lo que más puede modificar una elección, pero también la seguridad aunque no se está mal si se compara con países vecinos e incluso el primer mundo, pero impacta mucho en el día a día de la gente y también es determinante lo emocional del sector independiente de votantes, que votaron a Alberto en 2019 contra Macri, pero también esperando un cambio en lo económico y aunque sabían que detrás estaba el kirchnerismo, también les daba seguridad el peronismo y lo hacían equidistante de Cristina como presidente. 

Alberto se kirchnerizó, defraudó esa distancia que le hizo ganar votos independientes y si bien el ajuste y las negociaciones de deudas nos salvaron de una catástrofe en 2020 peor que el 2002, la gente no lo sintió en su economía, al contrario, está pagando el ajuste.

Este gobierno debe cerrar la negociación con FMI, seguir estabilizando, resolver la deuda en pesos, las leliq, la emisión y la inflación, y le faltan dos años.

No sé si es justo pedir ayuda a la gente como lo hizo Fernández, pero de no salir bien su gobierno estos dos años, 2023 puede ser impensable.

Y no habrá ni libertario, ni socialista, ni radical y tampoco peronista, porque  casi todos están adentro del frente de gobierno, que se pueda hacer cargo del desastre. 






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