Volver a sonreír con Buyng-Chul Han y su “Filosofía del Budismo Zen” – Parte 6 - Ritual de cierre

Sonreí, morí y renací luego de leer el libro de Byung- Chul Han (2015), denominado "Filosofía del Budismo Zen". Como ritual de cierre presento a ustedes la última de las entradas. Gracias doy a la vida y a la muerte, al amor y al desamor...   

 

. Como ritual de cierre presento a ustedes la última de las entradas. Gracias doy a la vida y a la muerte, al amor y al desamor...   

Montes y ríos, tierra,

sol y luna, viento y lluvia,

hombres, animales, hierbas y árboles,

todas estas cosas multiformes

que se muestran ahora aquí y allá

son precisamente la elevación de la flor.

También vida y muerte,

 ir y venir

son las múltiples formas

y el resplandor de la flor.

-Dōgen-

La amistad resulta del amable vacío que permite la danza con el universo:

Permite desinteriorizar, sacar afuera, desaferrarse al sí mismo, habitar ningún lugar.  

Ni niega ni afirma lo propio. Rechazar la petrificación, lo estático.

Mata y a la vez da vida. Es la mismidad del nosotros. Despertar.

 

Se acaba el sufrimiento al soltar lo que nos hace felices.

Al sonreír frente al vacío, al desterrar la tristeza del deseo.

Al saberse de todos y de nadie, fundamental e insignificante.

Todo está disposición cuando no queremos poseer nada.   

 

La amistad mal lograda nos lleva a besar morbosamente nuestro propio retrato:

 Ese amigo es un segundo yo, una representación propia, un deseo de retribución.

¿Qué pasa con la piedra, la montaña, el árbol, el pájaro y la lluvia?

 Quizás solo serán amigos al tomar su forma, cuando allí se difumine el reflejo propio.

 

Se desnuda el corazón dadivoso: apertura sin barreras, olvido de retribución.

Ubuntu: afabilidad ética donde el yo y el tú se potencian y se eleva al nosotros.

Amigo el mundo en el que cohabitan miles de amigos más.

Todo nos da.

 

Sabio aquel que se desprende de la ira y del odio.

Calma su sed de venganza y se libera a sí mismo del sufrimiento,

Vence la ignorancia virtuosamente,

Y como la flor, no espera halagos.

 

Amar no es un acto consciente y dirigido desde la voluntad.

Es deshacerse en el amor y contemplar sonriente desde esa indiferencia,

La soledad y el vacío del mundo,

La muerte y la vida, que va y viene. 

Referencias

Han, B.-C. (2015). Filosofía del Budismo Zen. Herder.

Fotografías del autor.

UNETE



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