Encuestas marcan
tendencia
de la humana
preferencia
respecto de candidatos,
registrándose esos
datos.
Son sondeos,
son ensayos,
sujetos a varios
fallos,
porque son
manipulables
por seres nada
honorables.
Consulta,
simple apariencia,
jamás es exacta
ciencia,
“intenciones”
no son votos
vayan a engañar
a otros.
Con preguntas
de espejismo,
que, con el
mayor cinismo,
pretenden
condicionar,
débil cerebro
lavar.
Hay mil pesquisas
“fantasma”
que mortifican
el alma
del mortal más
confundido,
porque se
muestran seguido.
Con el deseo
displicente
de desalentar
la gente,
de ahuyentarla
de las urnas
en las
votaciones diurnas.
Encuestas
“acomodadas”
todas ellas son
pagadas,
proyectan al
candidato
aunque sea un
mentecato.
También consultas
“patito”
que se hacen en
un ratito
con cuates de
la colonia
sin ninguna
parsimonia.
Hay encuestas
arbitrarias,
sin método al
formularlas
que intentan
aleccionar,
que influyen al
sufragar.
Todas están “maquilladas”
o, al menos,
muy estiradas,
para que tal
candidato
sea “ganador”,
por un rato.
“¿Para qué diablos
votar?,
¿ya para qué
sufragar
si todo está
decidido,
si ya todo está
perdido?”.
No hay que
confiar en ninguna
se derriten
como espuma,
se desinflan
como globos,
son para entrampar
a bobos.
En todas las
elecciones,
papeletas son acciones
para elegir
candidatos,
no nos hagamos
más patos.
Las urnas son
el camino
del voto real,
genuino,
que emiten
seres humanos
no los “bots” de
redes, vanos.
Por más que
quieran, no se hagan,
ya, en serio,
no sufragan
los “acarreados
virtuales”,
solo ciudadanos
reales.
Personas de
carne y hueso,
gente pensante
con seso,
la que es libre
sin prejuicio,
por eso emito
este juicio:
El día de las
elecciones
a controlar las
pasiones,
meditar con el
cerebro,
¡la sensatez bien
celebro!
Autor: Lic.
Gonzalo Ramos Aranda
Ciudad de México,
a 25 de junio del 2018
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