El mapache… radiografía de la cultura del fraude electoral en México – Parte dos

“Actualmente estoy inmerso en el proceso electoral de este año (2018), fui contratado por el partido de los “ecologistas” de Atizapán (Estado de México) para llevar la acción electoral de su candidato quien, obviamente, no ganaría la elección, pero bien valía la pena distraer a los votantes y sus correspondientes votos, en beneficio del mero mero; todo esto que te cuento son cosas que no me platicaron sino que yo las hice, yo las viví, vaya, incluso yo las organicé; actualmente prefiero decir que ya estoy regenerado, vaya, ya no soy un delincuente pero, pues el estigma ahí queda ¿no?, y aunque tampoco puedo decir que siento algún tipo de remordimiento por todo lo que hice y por lo que seguiré haciendo, ya lo pasado… pasado, lo hecho, hecho está; no me mal entiendas, no soy un cínico ni un descarado, no me siento orgulloso de todo esto pero, finalmente es parte importante de mi vida, finalmente me dio de tragar por muchísimos años”

 

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“Nos llaman mapaches de un modo peyorativo porque no han entendido que nuestro oficio, aunque es poco loable, resulta necesario para sostener la democracia del país, cuando me inicié en las artes de la alquimia electoral, el tricolor era el partido hegemónico de la nación, simplemente no tenía una oposición sólida o significativa, el blanquiazul trataba de ponerse a su altura pero les faltaban tablas, era más un club de Toby que un partido, no dejaban entrar a cualquiera; yo trabajaba para el partido omnipotente y omnipresente, teníamos el control de todos y cada uno de los órganos y los niveles de gobierno”

 

En aquél entonces, la Comisión Federal Electoral (hoy INE), era presidida nada más y nada menos que por el mismísimo secretario de gobernación, por eso resultaba tan sencillo imponer funcionarios a diestra y a siniestra, maquillar números, deshacerse de los elementos no deseados, comprar voluntades y manejar el destino del país a voluntad.

 

“No había insaculación alguna, ni interna ni externa, elección tras elección hacíamos lo que nos viniera en gana, el partido mandaba e imponía, todas y cada una de las capacitaciones en materia operativa, jurídica, legal e incluso ilegal, todo estaba pensado y diseñado para que el aparato electoral en su totalidad, ejecutara a pie juntillas, sus exigencias, aquí cabe mencionar que, en aquellos ayeres, no se les metía mano a las elecciones para ganarlas, finalmente nadie nos podía ganar, se hacía para justificarlas, todo esto en virtud de que la gente, es decir el pueblo, se entregara de lleno a esa servidumbre y, sobre todo, al entendimiento de que, pasara lo que pasara, el tricolor, siempre ganaría” Su trabajo, por muchos años, se resumió a elevar el índice de abstencionismo, con la única finalidad de entregarle los puestos administrativos al partido, sin demasiados problemas, al contar con total impunidad ante los organismos reguladores, eran poseedores de la mejor herramienta, todo un ejercicio de poder por medio del cual, podían imponer su voluntad.

 

“Es la expresión más pura del poder, es decir, ¡yo decido por ustedes cabrones!, éramos intocables, estábamos protegidos por todas las autoridades que te puedas imaginar, desde la electoral, las municipales, las estatales, la federal, no había problema alguno, si nos agarraban haciendo de las nuestras, nos tenían que liberar de inmediato, primero porque como tal, no existía el delito electoral y por el otro lado, porque nuestra protección venía desde lo más alto del sistema; entonces nos valía madres todo y ni qué decir de la paga, nos pagaban muy bien”

 

Los laboratorios y los tres modelos de la alquimia

 

Cuando Paco se inició en las artes del fraude electoral, es decir, cuando ingresó a las filas criminales del sistema gubernamental mexicano, los laboratorios se montaban de una manera muy rupestre, no se tenía el mismo acceso a equipos de cómputo como en la actualidad, en muchas ocasiones, los inmuebles ni siquiera contaban con el espacio necesario para operar adecuadamente, pero siempre, con toda la seguridad y el cuidado requeridos.

 

“Contábamos con el mismo material con el que se contaba en las casillas, ya sabes, crayones, boletas, actas, urnas, desde muy pinche temprano e incluso días antes de la jorada electoral se comenzaban a llenar los papelitos, todos a favor del partido que nos estuviera pagando en ese momento, así, el día de las votaciones, todo estaba listo para repartirse y darle forma al fraude”

 

Desde tiempos inmemoriales, para los fraudes casilla a casilla, han existido tres modelos diferentes de operación, el del antes, el del durante y el del después…

 

El del antes: las urnas ya cargadas de votos, se dejaban en las casillas desde antes de su apertura, así, al momento de iniciar la jornada, cada una ya contaba con 50 o 100 votos a nuestro favor.

 

El del durante: esta consiste en visitar directamente a los presidentes de casilla y a los representantes a lo largo de la jornada para entregarles el material, esta es un poco más riesgosa, ya que es la que mayores desacuerdos y sospechas levanta entre los votantes.

 

El del después: este método se ponía en marcha cuando el candidato del tricolor no había alcanzado el número de votos requerido; se interceptaban los paquetes electorales durante su traslado a la oficina electoral indicada, para darle la vuelta a las votacioes.

 

“Esta última es mi favorita, porque la adrenalina es brutal, me hacía sentir como un cuatrero del viejo oeste gringo, asaltábamos el convoy, violábamos las urnas, modificábamos los resultados y listo, la alquimia quedaba completada”

 

Por difícil que nos pueda parecer, el apátrida oficio de la alquimia electoral, no es algo sencillo de ejecutar, la logística, el orden, la sangre fría y el conocimiento de la materia son tan sólo, algunas de las habilidades que todo mapache debe poseer; se debe conocer incluso, la ubicación exacta de cada una de las casas de seguridad para trazar una ruta adecuada que permita una operación más eficiente y segura entre las casillas, las comunidades y los resguardos de los paquetes.

 

“Yo anduve metido en todos estos desmadritos durante un buen rato, era el chalan de alguien más aquí y de alguien más allá, me gustaba estar inmiscuido en estas cosas, de alguna manera comencé a entender que de mi trabajo dependía la historia de país, el destino de la mexicanada, fueron varios años de besar culos y suelas municipales y estatales hasta que en 1987, llegó mi oportunidad de oro, participaría en la elección presidencial”

 

Antonio Andrade – Periodista, Escritor y Poeta mexicano

Melbourne – Australia Primavera del 2019

UNETE



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