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Catástrofe sanitaria o catástrofe social.


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01/05/2021


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Con una curva subiendo en vertical por contagios y muertes por Covid, los gobiernos centrales de  Nación, Provincia y Ciudad de Buenos Aires se apuran aunque con distinto relato político, en implementar más restricciones para frenar una catástrofe anunciada, que parece inevitable..




Y parece inevitable porque la catástrofe está a la vista, al menos en lo social, donde no hay modo de evitarla si se persiste en cierres.. El Covid o sería mejor decir,  las medidas que se impusieron por la pandemia, ya están causando y seguro van a causar más, perjuicios y hasta  muertes que la propias infecciones y patologías que causó el Coronavirus..

Los interpretes del relato oficial me van a decir que no hay datos serios sobre muertes causadas por las medidas, como que tampoco se podía hacer otra cosa. Sin embargo si solo analizaran que al menos 4 o 5 meses de cuarentena total del año pasado fueron innecesarios, sería suficiente para cuantificar la pérdida de empleos, la pobreza y la indigencia que ´produjeron con semejante error. Con solo esos tres aspectos a evaluar, es evidente que de modo directo o indirecto o por consecuencias en otros aspectos de salud, causan muertes.

Además  causaron muertes por falta de atención de otras patologías que nunca llegaron a tiempo a los  hospitales. o bien no se detectaron.

Durante más de tres meses en 2020 entre el  encierro y la no atención de enfermedades crónicas, patologías, y por poca circulación también lesiones de accidentes o inseguridad, las UTI en general tuvieron una ocupación menor al 20 por ciento. Llegando recién el último trimestre del  año  a tener mayor demanda ya que  hasta el propio Presidente decía por entonces "¿De qué cuarentena me hablan?" dado que pese a que se prorrogaban sus decretos, la gente no cumplía el encierro.  

Con las fiestas de fin de año, el relajamiento por decreto y el verano, la curva nunca dejó de subir. Todo el verano  "con protocolos" se dejaron correr los contagios, creció la curva de modo constante, pero igual no alcanzó..

Lejos de ser cuestionable dejar correr contagios", era lo único que se podía hacer el año pasado para lograr el  anticuerpo social y frenar contagios, por contagio. Sobre todo hasta finales de 2020 que no hubo seguridad de una vacuna eficaz y que llegara, el único camino a extinguir el virus era exponer  a los  sanos y jóvenes mientras personas con factores de riesgo y ancianos -- los reales afectados por el virus-- debían mantenerse aislados.

Evidentemente ningún infectologo mediático que se la pasaron  metiendo miedo para vender algún insumo médico, ni los infectólogos del gobierno que hicieron lo propio pero con el estado, iba a aceptar, mucho menos difundir y colaborar en medidas que expusieran a los grupos no afectados por el virus, para lograr en la primera ola y sin mutaciones más virulentas, un anticuerpo social que luego junto a la vacunación de vulnerables, demorara contagios y frenara el virus.

Hoy la mayoría de los infectólogos mete miedo, cuentan por TV a los "ya infectados" como el anticuerpo social junto a los vacunados. 

¿Si hoy son anticuerpo social, por qué el  año pasado y sin mutaciones más contagiosas, no los dejaron contagiarse y los encerraron? A la vez dicen que no son suficientes, ni los cerca de  10 millones de contagiados ni los vacunados para extinguir el virus.

¿Si es así, por qué impidieron su contagio en gente no vulnerable?

¿No era más fácil y rápido que se contagien los sanos y  jóvenes aislando totalmente a vulnerables y ancianos, que vacunar?

Otro tema inexplicable es el colapso de UTI al menos como novedad-

Cualquier intensivista de un hospital público cada año, entre infecciones estacionales en sus picos de invierno, patologías crónicas, accidentes cerebro y cardio vasculares y lesiones por accidentes o inseguridad, operan a más del 90 por ciento en sus terapias intensivas en algún momento del año. El sector privado de salud con más cantidad de prestaciones tiene una menor presión pero en picos de invierno también tienen alta demanda por infecciones respiratorias y cardiovasculares.

Lo más llamativo es que estas últimas enfermedades--las cardiovasculares-- son la primera causa de muertes aquí y en el mundo. Según datos del MSN de 2015 solo en ese año murieron 95 mil personas por esta causa aunque es promedio anual, 56 mil por afecciones del  aparato respiratorio incluidas crónicas e infecciones, más de 35 mil por oncologicas y  podríamos sumar más de 7000 por accidentes de tránsito,  pero que por cada una de ellas se calculan 2 personas más graves que sobreviven y cerca de estos números aunque con altibajos están las lesiones fatales por inseguridad ---7 homicidios cada 100 mil habitantes--- y otro tanto de lesionados que sobreviven. 

En suma no menos de 200 mil personas un año normal -- sin pandemia-- demandan terapias intensivas y no sobreviven, pero varias veces esa cantidad también usan las terapias intensivas y se salvan.

Es muy dificil entender cómo un sistema de salud entre público y privado, que soporta al menos 200 mil muertes año en sus terapias intensivas, el año pasado se "haya estresado" con 46 mil muertes de Covid (o con Covid pero por otra causa) y este año estén al borde del colapso con menos de 25 mil muertes estos 4 meses del 2021.

En la normalidad de Argentina en los 12 meses de cada año, pasan sin tener sobrevida por camas de UTI no menos de 200 mil personas y unas 4 o 5 veces más que sobreviven.

¿Por qué con un encierro de al menos 6 meses en 2020, con caída de infecciones estacionales y lesiones por accidentes, en el final de 2020 y comienzo de 2021 se ven colapsadas?

Todo es muy llamativo, incluso en cualquier comparación con el primer mundo, dado que en Argentina pese a  las crisis económicas y sociales eternas, hay  un sistema de salud, que puede dar más respuesta que la mayoría de los sistemas de otros países.

Otro dato llamativo y a la vez esperanzador, fue la cantidad de contagios, dado el poco encierro, los escasos protocolos y de todos modos el bajo porcentaje de muertes frente a cantidad de contagios, en villas de emergencia y zonas pobres de AMBA e incluso de otros centros urbanos. La respuesta rápida y sin sustento científico que dio por ejemplo el Gobierno de la Ciudad  comparando contagios y ,muertes con barrios de sectores medio-medios altos, fue el "envejecimiento poblacional" de algunas zonas. Nadie analizó desde los gobiernos aunque si  lo dicen algunos profesionales de la salud, que la gente más pobre está por lo general más expuesta no tiene posibilidades de aislamiento y por esos motivos cuenta con mayores anticuerpos. No murieron menos por ser más jóvenes solamente, si no por estar obligados a tener más anticuerpos.

Los niños, jóvenes y las clases presenciales, fueron el otro error fatal de 2020, dejando sin escuelas a las familias. Esto no solo hizo estragos en los chicos, condicionó a los padres, los privó por momentos de una alimentación de refuerzo en las escuelas, sino además sacó de carrera a miles en su esperanza de inclusión a futuro a través de la educacion y también los privó el año pasado con cepas menos peligrosas, de que hagan su anticuerpo.

Al día de hoy nadie pudo probar que las clases presenciales,  salvo por el tema transporte, produzcan mayores muertes, si contagios, pero que a la vez son una defensa social por el anticuerpo.

Tampoco  en las estadísticas de 2021 pese al miedo que meten con las cepas de Manaos y  Británicas, haya bajado el promedio de edad de las muertes, que se sostiene por encima de 73 años.

El hemisferio sur en  general y Argentina en particular,  pudieron ver con al menos 3 meses de anticipación los aciertos y errores de los países del norte. Si servían las cuarentenas cerradas y continuas, las alternadas o los modelos abiertos. Siempre teniendo en cuenta que desde China al norte la pandemia llegó en pleno invierno de 2020, con fuerte afectación de virus estacionales circulando e incluso a Italia, España, Francia y Reino Unido entre epidemias locales de influenzas y infecciones bacterianas. Esto debió dar un parámetro para tomar medidas en 2020,  que no fueran en espejo con el norte dado que aquí era verano  a la llegada del coronavirus, se podía especular varios meses --al menos 3 a 4-- antes de cerrar,  para evitar la combinación con estacionales que podía agravar los contagios y  que la demanda hospitalaria diera la alarma de cuando hacerlo.  

Quizá no se recuerde después de 16 meses, pero allá por agosto se implementaron testeos en grandes centros de circulación basados en anticuerpos, en la Estación de Constitución sobre 800 casos solo 8 dieron positivo y luego los PCR específicos de SAR-COV 2 solo 2 dieron positivo. Similar sobre la misma cantidad de caos fue el resultado en Retiro, positivos dieron 9 y 3 respectivamente.

Lo increíble en ese momento fue que el gobierno festejó la poca cantidad de infectados cuando los testeados eran trabajadores esenciales que se habían pasado los 6 meses de cuarentena cerrada expuestos y casi no había contagios, por lo tanto tampoco habia anticuerpos sociales.

Era evidente que la cuarentena tan anticipada, sin clases presenciales y con muchas actividades en interiores prohibidas durante tantos meses, solo había retrasado el pico máximo de contagios. Pico que  hoy se está dando con la circulación de cepas más virulentas que entraron con la apertura de vuelos de los últimos meses y que ahora están llegando a su máximo. Lo grave es que a diferencia de otros países de la región que no cerraron tanto tiempo y del norte que está superando su Segunda Ola, es probable que Argentina esté llegando recién al máximo de su Primera Ola y ahora se produzca un amesetamiento alto hasta la llegada del invierno, justamente por la apertura del verano y Semana  Santa, para dar comienzo a la verdadera Segunda Ola con un promedio muy alto de casos.

Esto que describo lo opinan muchos profesionales de la salud, incluso el Ministro de Seguridad de PBA Sergio Berni que si bien su función no es sanitaria, es médico.



Puede parecer dramático y lo es, si esta teoría de la pandemia en Argentina se da de ese modo. 

No habría modo de poder responder desde el sistema de salud,  si con cepas más contagiosas, bajo anticuerpo social por contagios y las pocas vacunas colocadas, se suma una pobre campaña de estacionales y la combinación de virus y bacterias de invierno al coronavirus,  bajan las defensas de jóvenes o sanos.

El escenario a un mes o algo más podría ser dramático.

Sin embargo si analizamos que en año y medio hubo menos de 70 mil muertes, la proyección optimista estaría cerca de 100 mil para fin de año y la pesimista habla del doble o más, estaríamos en el  nivel de las muertes normales cada año, por causas antes mencionadas. Pero para llegar al 1% de la población total del país, que seria una mortalidad baja, se debería llegar a unas 450 mil muertes hasta el fin de la circulacion del virus (3 a 4 años) 

Sé que suena terrible hablar de 450 mil muertes, que posiblemente el costo político para los gobiernos sería inlevantable y desde el lado humano  es inaceptable, sin embargo si se compara con otros datos, da para reflexionar. Por otra parte se entiende que sea tan dificil conscientizar a la gente, cuando casi 70 mil muertes no llegan al 0,2% del total de la población.

Si al final de la pandemia por extinción del virus, ya sea porque se pudo vacunar masivamente o los contagios lo dejaron sin cuerpos sanos, se llegara a 450 mil muertes como antes describí, sería el 1% del total de argentinos, mientras que el 42% es pobre, el 63% de los niños también es pobre, se calcula que no menos del 30% entre 2020 y 21 podría desertar de la escuela en distintos niveles y tenemos más de 20% de desocupación real.

¿Se puede seguir pensando en cerrar algo más?

Era una catástrofe sanitaria anunciada esta de 2021, por haber usado mal la bala de plata de la cuarentena, no haber aislado solo a vulnerables y dejar que los demás hagan anticuerpos, pero se puede producir una catástrofe social y que tardaría años en superarse --si se supera-- si no se dan clases presenciales, se abren las escuelas sobre todo a los más pobres para que no dejen la educación y se incentivan todas las actividades económicas.

Por tratar de evitar una catástrofe sanitaria inevitable--que ni el primer mundo pudo evitar-- se va a generar una catástrofe social inimaginable aún y que puede causar muchas más muertes.

Y todo se sostiene en una discusión tan falaz como la del aborto, donde los del No decían defender la vida y acusaban de asesinos a los del Si, como si,  sin una ley de aborto legal, no existiera más el aborto. 

En este caso se cree que cerrando se defiende la vida, cuando en realidad a esta altura es inevitable aún cerrando,  el colapso sanitario,  y la crisis social que genera cerrar, aunque no las cuenten, va a producir muertes y gran sufrimiento.



Etiquetas:   Economía   ·   Gobierno   ·   Coronavirus   ·   Pandemia

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