Don Carlos Reinoso


.

 

En campos de seda

se vistió de frac,

con total entrega,

verdadero crack.

 

Fue un Ocho de Diez

que dio puntapiés

al balón sagrado,

está consagrado.

 

Táctico del juego

planteó a Dios un ruego,

sudar su excelencia,

su elixir, su esencia.

 

Derramó la clase,

finura, talento,

con brillo se nace,

tremendo portento.

 

“El Gran Chaparral”,

Líder, Mariscal,

Cacique del centro,

la diestra su cetro.

 

Rey del tiro libre     

de larga distancia,

bárbaro calibre,

en red su fragancia.

 

Pirul, Pirulete,

el central ariete,

“rabona” sin mancha,

¡gol de media cancha!

 

Ombligo en estadio,

mágico el canario

voló con entrega,

no tuvo barrera.

 

Del cielo sus dones,

sus metas, pasiones,

campeón de campeones,

trofeos de ilusiones.

 

Aprendió con Roca,

discípulo y genio,

su alma con broca

pulió con ingenio.

 

Luego, el jugador

vuelto entrenador,

por el pasto verde

vida casi pierde.

 

Infarto frustrado,

corazón aliado

da al divo Reinoso

su hálito glorioso.

 

Excelente humano,

devoto cristiano,

del fut caballero

es siempre el primero.

 

Chile-Mexicano,

es nuestro paisano

de doble faceta,

atleta . . . poeta.

 

Su madre imperdible

de las manos tibias,

oda, imagen plausible,

de penas te alivias.  

 

El futbol jugando,

luego, “reír llorando”

como aquel Garrid

su amigo adalid.

 

Estando en pantalla

no sabe de falla,

su crítica es sana

retórica humana.

 

Ideas, sus conceptos,

no entienden ineptos,

dedos a la boca

que no se equivoca.

 

Nunca cerrará su gloria,

trayectoria, ni su historia,

la leyenda vuelve al nido,

¡Maestro muy bienvenido!

 

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda.

México, D. F., a 29 de abril del 2009.

Reg. SEP Indautor No. 03-2009-061613310400-14

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