Volver a sonreír con Buyng-Chul Han y su “Filosofía del Budismo Zen” – Parte 4

He vuelto a sonreír al leer el libro de Byung- Chul Han (2015), denominado "Filosofía del Budismo Zen". Por ello, también he vuelto a escribir libremente.

 

. Por ello, también he vuelto a escribir libremente.

Aquí el cuarto post. Dedicado a nadie. 

La primavera se despide:

los pájaros lloran - incluso a los peces

les saltan las lágrimas…

BASHO

Ninguna parte. Emprender un viaje a bordo de nosotros mismos. Servir de vehículo, camino y paisaje. No hay destino para el verdadero caminante.

Caducidad. Nuestros anhelos y sueños se los lleva el viento, perenne y fugaz, como las notas de la melodía que nadie recuerda; como las formas que toman las nubes en el cielo.

Aferrarse es sufrir. Hay muchas flores en el jardín, todas han de marchitarse, y lamentarlo sería necedad. Tampoco deberíamos alegrarnos de las otras nuevas que van naciendo en cuanto son los vestigios y el presente de lo sucedido.

Habitar y desear. El gran peso de la existencia finita nos lleva al desespero.

¿Quién soy? Pregunta recurrente y sin respuesta. Todo puedo serlo si hay vacío por eso resulta más serena la nada.

Despojo. No somos dueños ni de las palabras, ni del cuerpo. Palabra y cuerpo se desvanece como la imagen del aquel sueño que se pierde en el olvido.

Vivir. Amar u odiar suponen negar la vida inefable. Las huellas en la arena son el rezago de la muerte que permite habitar de forma excelsa.

Referencias

Han, B.-C. (2015). Filosofía del Budismo Zen. Herder.

Fotografía: Flores de Bacatá. Uso autorizado. 

UNETE



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