Vacunas contra COVID-19: la batalla de los ricos contra los pobres

De alguna manera era previsible y se anticipaba como la madre de todas las batallas en contra de la pandemia. La eterna lucha entre lo países ricos y su control sobre los más pobres, ahora se traslada al plano sanitario con la acumulación de las vacunas. Una nueva manera de colonización y dominación social.

 

. La eterna lucha entre lo países ricos y su control sobre los más pobres, ahora se traslada al plano sanitario con la acumulación de las vacunas. Una nueva manera de colonización y dominación social.
Así como sucede con la riqueza, solo unos cuantos tienen acceso a los fármacos en todo el mundo y esto bajo la directriz de los gobiernos en donde subrayan su estatus de potencia en detrimento de todos los demás. El yo primero, después yo y al final solo yo. 

La situación es crítica a nivel global con respecto a la producción de las vacunas por parte de los laboratorios. Tienen problemas para cumplir con los contratos estipulados y aunado a la falta de insumos e infraestructura para su empaque y distribución, la urgencia de acumular dosis se ha hecho patente a pesar de los esfuerzos de la ONU para asegurar un acceso equitativo de los fármacos.

Muchas vacunas para muy pocos

De acuerdo a António Guterres, el secretario General de las Naciones Unidas , “más de 130 países no han recibido una sola dosis de las vacunas COVID-19 y denunció que el 75% de las inmunizaciones aplicadas hasta el momento se ha concentrado en tan sólo diez naciones, todas ellas desarrolladas”.

Esto lo confirman ONG’s como Oxfam y Emergency, quienes advirtieron “que "la desigualdad entre países ricos y pobres en el acceso a las vacunas es más aguda y dramática que nunca". Además plantean un escenario crítico ya que “la gran mayoría de los países en desarrollo aún no ha podido administrar una sola dosis” aunado con “una escasez estructural de suministros de oxígeno".

Así, las diferencias son enormes tomando en cuenta los riesgos que corre la humanidad al no poder ser inmunizada de manera equitativa. De acuerdo a las cifras de Oxfam y Emergency, "en Estados Unidos cada segundo se vacunan 35 personas, en el Reino Unido 9, en Alemania, España, Francia e Italia solo 2; en Bélgica, Suecia y Dinamarca poco más de 20 personas por minuto". Mientras que algunas naciones de América Latina o África no han recibido una sola dosis.

En esta lucha se encuentran los organismos internacionales tratando de crear los canales diplomáticos y políticos para equilibrar el acceso, en algo que de acuerdo a António Guterres, “las vacunas contra el COVID-19 deben considerarse un bien público mundial”. 

Un fracaso moral

Pero nada de estos llamamientos hacen eco en las decisiones de los países ricos. Tal como lo señaló en su momento Tedros Adhanom Gebreyesus, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando aseguró que “el mundo está al borde de un fracaso moral catastrófico respecto a la distribución equitativa de las vacunas”.

¿Cuál será el costo de esto? “El precio de este fracaso se pagará con vidas y medios de subsistencia en los países más pobres del mundo”, aseguró Tedros Adhanom Gebreyesus. Pero el director de la OMS no solo culpa a los gobiernos, sino también a los laboratorios ya que apuestan todo a los grandes mercados para asegurarse millones de dólares en ingresos, en detrimento de un compromiso social mundial.

“La situación se ve agravada por el hecho de que la mayoría de los fabricantes han priorizado la aprobación regulatoria en los países ricos donde las ganancias son más altas”, señaló  Tedros Adhanom Gebreyesus.

Bajo este escenario, los esfuerzos de diversos organismos que integran la plataforma COVAX se quedan cortos, ya que en un futuro inmediato no podrán resolver la entrega equitativa de vacunas. De acuerdo a cifras de la ONU, los países latinoamericanos recibirán entre marzo y mayo, más de 26 millones de vacunas de esta iniciativa; mientras que otras naciones como la India, Ghana y Costa de Marfil, apenas recibieron sus primeras donación de vacunas. 

México levanta la voz

Algo que ha irritado al gobierno de México, uno de los primeros impulsores de esta iniciativa y que ha pedido a la ONU y demás organismos, que actúen en favor de los países más pobres para poder combatir la pandemia de manera precisa.

Así lo expresó Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, cuando en una de sus tradicionales conferencias de prensa “mañaneras”, aseguró que seguirán insistiendo “que no se acaparen las vacunas, porque 10 países tienen el 80% de las vacunas y como 110 o 120 tenemos el 20%, y hay 80 países que no tienen una sola dosis". 

Y agregó: "Es una gran injusticia y vuelvo a decir, con todo respeto, ¿dónde está la ONU? Fue pura formalidad, nuestra resolución, que se aprobó casi por unanimidad, que no iba a haber acaparamiento de vacunas. Fue nada más simulación".

Por su parte el canciller mexicano, Marcelo Ebrad Casaubon, calificó como una “injusticia” el acaparamiento de las vacunas por parte de las potencias y reconoció que los esfuerzos por establecer la plataforma COVAX para evitar el monopolio,  “ha resultado insuficiente hasta ahora y que el escenario que queríamos evitar desgraciadamente se está confirmando”. 

Joe Biden dispuesto a compartir

Por su parte el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, ha señalado que está dispuesto a compartir los excedentes de las vacunas, esto luego de que su gobierno había anunciado la compra de 100 millones de dosis de la vacuna de Johnson & Johnson, que además es de una sola dosis.

“Si tenemos excedentes, los vamos a compartir con el resto del mundo”, señaló Biden, pero a pesar de su buena voluntad también afirmó que esto será solo después de que todos los estadounidenses estén inmunizados. “Vamos a asegurar que cuidamos primero de los estadounidenses, y después vamos a intentar ayudar al resto del mundo”, añadió.

Estados Unidos es uno de esos países que han acumulado vacunas de sobra y por lo tanto ha tenido un ritmo de vacunación sorprendente, ya que según los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC), han alcanzado la “cifra récord de 2,9 millones de inoculados en un día con los inmunizantes de Pfizer/BioNTech, Moderna y Johnson & Johnson”.

A partir del 14 de diciembre de 2020 cuando comenzó su campaña de vacunación, en total han vacunado a un total de 101.128.005 personas y casi el 65% de los estadounidenses de 65 años o más se han puesto al menos su primera dosis. 

Ese país ya tiene seguras las vacunas para toda su población y espera que para finales de mayo pueda cumplir con el objetivo de que todos los ciudadanos hayan recibido el fármaco. Además, el gobierno de Biden ya planea aplicar dosis a los menores de edad, una vez que demuestren que las inoculaciones son eficaces y seguras en ese sector de la población.

Después de esto, podrán ayudar al mundo donando los excedentes de sus vacunas, pero podría pasar un tiempo considerable y letal para muchas otras sociedades del planeta. Así el tiempo corre, los contagios aumentan, las mutaciones del SARS-CoV-2 se multiplican y las vacunas siguen siendo solo una esperanza muy lejana para la mayoría de la humanidad. 

UNETE



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