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"Literatura escrita por mujeres" Isadora Aguirre Tupper


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02/02/2021


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“Literatura escrita por mujeres” por Mariángeles Salas.

Isidora Aguirre Tupper (Santiago, 22 de marzo de 1919-ib., 25 de febrero de 2011), fue una escritora chilena, autora principalmente de obras dramáticas de temas sociales que han sido representadas en numerosos países de América y Europa. Hija de Fernando Aguirre Errázuriz y la pintora doña María Tupper Huneeus, fue alumna del Colegio Jeanne D’Arc de la capital. Entre 1937 y 1939 hizo estudios de trabajo social y de literatura, piano, ballet moderno y dibujo. En 1938 publicó una recopilación de ocho cuentos infantiles.

En 1940, a los 21 años de edad, se casó con Gerardo Carmona, un refugiado de la guerra civil española. Vivió cinco años en el campo. Después se fue con su esposo a París. En la capital francesa comenzó a ganarse la vida como ilustradora, al tiempo que seguía estudios de teatro y cine. En 1948, Isidora Aguirre escribió Wai-Kii, una novela para niños.

En 1952 regresa a Chile y se inscribe en un curso de dramaturgia, dictado por Hugo Miller en la Academia Chilena del Ministerio de Educación. Aquí empieza su total entrega a la actividad teatral. La carrera de Isidora Aguirre se inició bajo el alero de los teatros universitarios que, a partir de la década de 1940, generaron un cambio tanto cualitativo como cuantitativo en la actividad teatral chilena.

En su vida personal, estuvo casada en dos oportunidades, la primera vez con Gerardo Carmona, con quien tuvo dos hijos y de quien se divorció; luego contrajo matrimonio con el inglés Peter Sinclaire, del que también se separó y con quien tuvo otros dos hijos.

En 1955, Isidora Aguirre estrenó sus primeras comedias “Carolina” y “La dama del canasta”. Pero muy pronto se dedicó al teatro comprometido, corriente a la que pertenece buena parte de su producción.

Para expresar la protesta social, experimentó con diversos estilos teatrales: comedia, comedia musical, farsa, obras históricas, obras testimoniales y teatro popular.

En 1959, estrenó su primera tragedia: “Población Esperanza”. Una obra de marcado contenido social, escrita conjuntamente con el novelista Manuel Rojas.

Fue profesora de teatro en la Universidad de Chile, en la Universidad Técnica del Estado y en la Coporación Arrau, aunque perdió sus trabajos universitarios tras la toma del poder por parte del dictador Augusto Pinochet. Durante esa época, Isidora permaneció en el país y pudo continuar ejerciendo la docencia teatral en talleres en Quito, Cali, Bogotá y México.

En 1960 escribió “La Pérgola de las Flores”. Constituyó un gran éxito. Esta obra le abrió las puertas de la fama. Ha tenido muchas puestas en escena. La obra narra la lucha que dieron las pergoleras de Santiago por no perder su tradicional lugar de trabajo -la pérgola de las flores, ubicada en la Alameda justo afuera de la Iglesia San Francisco- pero también la llegada de Carmela, una joven campesina que arribaba a la ciudad de Santiago en pleno proceso de urbanización y modernización. Así, “La pérgola” mostraba el contraste entre la cultura del campo y la capital, una aristocracia que imitaba los modos de la clase alta europea, los vicios de la clase política que dirigía las transformaciones de la ciudad y el país y los personajes populares del centro de Santiago que se resistían a ceder sus espacios de trabajo y sociabilidad; en suma, era una historia de amor, de tradiciones, pero también de negociación entre las clases bajas y las autoridades.

También escribió obras que mostraban como ninguna otra la vida de miles de personas explotadas, desplazadas, masacradas por su origen de clase o etnia. Así fue la creación “Los Papeleros” y “Los que van quedando en el camino” (sobre la masacre de Ranquil de 1934).

Durante los 80 continuó creando. Fue la década que vio nacer su drama “Lautaro. Epopeya del pueblo mapuche”, obra que convocó a gran cantidad público, con Andrés Pérez en el rol protagónico y que volvía a poner en debate el conflicto mapuche. El año 86 salió a la luz “Retablo de Yumbel”, un montaje sobre la persecución de cristianos en el siglo III, pero que hacía alusión también a la represión política de la dictadura chilena y a la ejecución de 19 personas cuyos cuerpos fueron encontrados en la localidad de Yumbel, región del Biobío.

En una línea documental similar, Isidora Aguirre compuso numerosas obras de inspiración histórica y tradicional, como es el caso de La leyenda de las tres pascualas, Diálogos de fin de siglo, Manuel -sobre la legendaria figura de Manuel Rodríguez, estrenada en octubre de 1990- y ¡Lautaro!, uno de sus más grandes éxitos de taquilla.

Los años siguientes estuvieron marcados por su trabajo en torno a adaptaciones de clásicos como “Fuente Ovejuna”, y a la escritura de obras de teatro que recuperaban personajes de la historia de Chile y Latinoamérica: los conquistadores Diego de Almagro y Pedro de Valdivia, los libertadores Francisco Miranda, Simón Bolívar y Manuel Rodríguez, el presidente de Chile José Manuel Balmaceda. Algunas de las creaciones de este periodo se estrenaron, pero otras no fueron llevadas a escena. Paralelamente, “La pérgola” seguía siendo interpretada con nuevos elencos y directores.

Hacia los 2000 Isidora Aguirre retomó una idea que hacía tiempo le rondaba: escribir sobre Lota y las consecuencias sociales del término de la explotación del carbón. Nuevamente comenzó un intenso proceso de investigación documental y con más de 80 años viajó hasta Lota para realizar trabajo de investigación. De ese proceso surgió “¡Subiendo último hombre!”, escrita entre 2003 y 2004 y estrenada por el Teatro El Rostro de Concepción.

Isidora cultivó todo tipo de estilos, desde la farsa y la comedia, hasta dramas históricos, pasando por una variedad de temas que trascienden la nostalgia costumbrista típica de las obras populares. La dramaturga fue además una importante patrocinadora de la formación de varias generaciones de grupos teatrales, no sólo como profesora, sino también como impulsora del desarrollo de la actividad teatral en provincias.

Isidora Aguirre también escribió novelas para adulto. En 1987 apareció “Doy por vivido todo lo soñado”, que es la historia novela de su madre. En 1990, publicó “Carta a Roque Dalton”, dedicada al escritor y revolucionario salvadoreño, como al amor que tuvo con él en 1969, cuando ella fue miembro del jurado del Premio Casa de las Américas y Dalton ganó el premio con su poemario ”Taberna y otros lugares”. Una cuarta novela fue “Santiago de diciembre a diciembre”, que es una historia de amor que transcurre en época del gobierno de Salvador Allende del golpe cívico-militar del 11 de septiembre de 1973.

En forma póstuma fue publicada una quinta novela suya, titulada “Guerreros del sur”, escrita en colaboración con Renato Peruggi y prologada por Andrea Jeftanovic. El libro está inspirado en Lientur, el toqui mapuche que venció a los conquistadores españoles en la batalla de Las Congrejeras, el 15 de mayo de 1629.

A pesar de su inmensa obra, su espíritu progresista, su defensa de los derechos humanos y su actividad patriótica, los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia negaron en reiteradas ocasiones el Premio Nacional a Isidora Aguirre. Este hecho fue recordado por el dramaturgo Juan Radrigán en su discurso de obtención de dicho premio en 2012.

Durante su carrera ganó muchos premios por su contribución al teatro incluyendo el premio cubano "Casa de las Américas" en 1987, por "El Retablo de Yumbel". En Chile ganó el Premio de la Crítica por "La Pérgola de las Flores", además de ser dos veces galardonada con el Premio de la Ciudad de Santiago, por "Los Papeleros" (1964) y por "Los que van quedando en el camino "(1969). Sin embargo, ella no recibió la distinción que siempre ambicionó, el Premio Nacional de Teatro, aunque fue nominada en varias oportunidades. También obtuvo el Premio Eugenio Dittborn de la Universidad Católica de Chile en 1982 por su obra “Lautaro”.

El 25 de febrero de 2011 Isidora Aguirre murió a causa de una insuficiencia pulmonar, no sin antes haber ordenado los miles de documentos relativos a su producción, y que convivieron con ella en su departamento de Ñuñoa.



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Etiquetas:   Escritores   ·   Periodismo   ·   Lectura   ·   Biografía   ·   Lectores

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