La transformación permanente de la economía, que nos ha llevado en los últimos tiempos a una visión individualista, en donde los empleos formales y a largo plazo están perdiendo terreno frente las iniciativas particulares, nos ubica en un punto en el que todos necesitamos desarrollar una cultura emprendedora que nos permita romper la dependencia de las fuentes tradicionales de empleo, que hoy soy insuficientes para cubrir las necesidades de trabajo. Cada vez resulta más complicado conseguir empleos estables, con proyección a largo plazo y con las condiciones para que se mantenga un nivel de ingresos que asegure una buena calidad de vida.



