. La productividad de las
economías se fue al carajo. El desempleo y la pobreza se dispararon. Los
hospitales se llenaron hasta no poder dar abasto. Los médicos valientemente se
enfrentaron cara a cara a la enfermedad. Muchos de ellos dejaron su vida en
combate. La desinformación y las teorías conspirativas estuvieron más que
presentes. Muchas familias se separaron. La desesperación y el hambre se
tomaron más de un hogar. El miedo fue el principal protagonista.
Parece fácil siempre criticar y resaltar lo malo en este año.
Pero yo opino todo lo contrario. Hoy en día es más fácil fingir que todo está
bien. Mediante frases con mensajes positivos lleno de colorcitos se busca
anular la tristeza, la angustia o la rabia a cambio de una falsa sensación de felicidad.
Pareciese que a la tristeza o a la rabia hay maquillarlas con sonrisas
postizas. Como si estuviese mal llorar o quejarse.
Tienes que agradecer absolutamente todo independientemente de
la mierda que comiste.
¡Qué pajaso mental! Para eso tómese un dolex cuando se
le parta una pierna y comparta una frase motivacional y verá cómo el universo
conspirará a su favor.
Una falsa sonrisa, una falsa alegría…fake it until make it…
es lo más Joseph Goebbels que he escuchado.
Llame a las cosas como son. Nada de eufemismos baratos: ¡fue
un año de mierda! Punto. Dígalo como es…ahórrese ese pajaso mental de que fue
un año positivo, pero a su manera. Que fue un año bueno. Que todo hay
que agradecerlo o si no quedas como un realista (porque parece que ser realista
es lo mismo que ser pesimista) ¡NO! Fue un año del orto y se acabó.
“No le llames fracasar. Llámalo nueva oportunidad” ¡No! ¡Coma
mierda! ¡Sí es fracaso! Muchos sueños se fueron al piso, muchas esperanzas se
esfumaron.
Llórelo o sienta rabia, por lo que no se dio. Por los que ya
no están. Pero no oculte la tristeza o amargura con un positivismo ridículo.
Si tiene que mandar a la mierda, hágalo. Si tiene que llorar
y hacer pataleta, hágala. Pero no se vaya a llevar toda esa basura al siguiente
año. Inicie ligero.
Los sentimientos simplemente son lo que son. Déjelos manifestarse.
Los sentimientos son autóctonos. No tiene por qué fingirlos. Positivismo
enfermizo del orto.
Si hay algo para agradecer de este año, que sea muy claro y
específico: Por el agua y los alimentos, por un hogar con techo y paredes, por
la familia (aunque algunos se hayan ido. Aunque algunos no estén presentes). Por
la salud. Suya y de sus seres queridos. Parece sencillo, pero este año mostró
que más de uno perdió algo esencial (si no es que todo). Lo demás, que sobre.
La sensación global es la misma: esperar a que este año del
orto llegue a su fin. Las esperanzas se concentran en el 21. Que ese sea el protagonista
de un nuevo año.
.…y hasta aquí la columna…año de mierda.