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Poca cordura


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14/12/2020

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Buena parte de los votantes de Estados Unidos debieron de vivir en cierta manera una catarsis tras el ansiado regreso de la cordura a su país, pese a que se vayan a perder una buena dosis de apelaciones caricaturescas cada vez que amanezcan cada lunes por la mañana.


Cierta cordura que poco a poco ha ido perdiendo el discurso de buena parte de los políticos de tantos países, y que sin duda los grandes políticos de la tan usada transición pondrían en cuarentena.

De todos son ya conocidos los discursos aprendidos del congreso, siendo sólo unos pocos, que cualquiera a estas alturas diría que han sido tocados por la varita del creador, los que se atreven de manera inusitada a contestar improvisando unas cuantas frases bien usadas.

Y en medio de todo esto nos acaricia una segunda ola, que ha inundado los hogares despiadadamente y sin dejar una muesca de pan sobre la mesa.

La carente sensibilidad no menos despiadada por sacar unos escaños de más, un rédito electoral que el futuro dará buena cuenta si son merecedores de tal cosa, arrasa cada mañana o tarde parlamentaria en el congreso de los diputados.

Evidentemente el lector sabrá, como cualquiera se podría imaginar, que ese es el último fin de cualquier parlamentario, pero sus discursos en buena medida son carentes de toda lógica, y la sinrazón les ha arrebatado el don de embaucar a los ciudadanos.

Por lo menos a mí, que pese que con gran interés todas las mañanas, a las 13:00 pongo al rojo vivo, ya poco o nada me sorprende. Buena parte de lo que escucho son palabras llevadas por el aire y sinsentidos que se contradicen al cabo de pocas horas con la famosa hemeroteca de cada casa de los medios de comunicación.

Y esto que dejo entrever en estas líneas, encontrar discursos vacíos, y que se dejan llevar por la flema parlamentaria, no es otra cosa que la decadencia que encontramos en nuestro día a día.

Evidentemente el parlamento es el reflejo de la sociedad, y en ellos depositamos nuestras ilusiones sobre que nos gustaría encontrarnos en un futuro en esta tan querida España, y ver la incapacidad de hacer una propuesta común, llegar a acuerdos, que es en definitiva por lo que están allí, hace perder toda esperanza que podía llegar a tener cualquiera.

Esperanza que han perdido en buena medida media España, y ya no sólo porque no se vean reflejados en los discursos de los políticos, que al final es meramente anecdótico, sino porque sus negocios, empresas, restaurantes, se han ido por la borda sin tan siquiera mirar atrás.

Hemos pasado de que algunos partidos utilizasen la palabra Venezuela cada dos segundos a denostar la actuación del gobierno, pese que reconozco que seguramente algunos hicieron tripas para dentro por no mal hablar de los ministros y del presidente del gobierno.

El oportunismo de VOX se ha topado con la contradicción más absoluta de intentar batallar en una guerra en la que ganase quien ganase iba a salir humillado por haber medido tan mal los tiempos y no haber dado un tiempo de cortesía, que hubiese servido a toda España para aceptar la nueva normalidad y dar luto a los muertos, y a los que quedan por venir.

Esperemos que a poco tiempo las orquestas copen los auditorios, y las salas de cine sean el espectáculo de parajes que nos hagan olvidar de este tan aciago sentimiento de impotencia.

Seguro que al final nos acaba sorprendiendo alguna otra cosa más antes de que acabe todo esto, pero lo que no me gustaría que me sorprendiera sería otro inesperado giro parlamentario en el que denostasen a cualquiera que se ponga por delante, al final las palabras es lo único que perdura, y que otras generaciones vean lo que hemos construido y no puedan mirar atrás con orgullo y satisfacción creo que debería ser una cosa que nos preocupase a todos.

Pese que algunos se creen que viven en películas de grandes directores de cine emulando grandes actuaciones, aunque puedan parecer bien fundadas no parecen que tengan el decoro parlamentario que debería consolarnos a todos.

Aún queda mucho por recorrer, pero ansío ese día en el que todos nos podamos sentar a escuchar las grandes y no menos tristes historias que han vivido nuestros vecinos y como han podido superarlas.



Etiquetas:   Política   ·   España

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