. He indagado y es admirable su
labor, como lo será la de otras asociaciones que sigo menos. Es importante que
existan en momentos como éste. Igual de importante es poder acudir a la memoria
de la futura LOMLOE para conocer el impacto económico y presupuestario. Ya sé
que se habla estos días sobre la desaparición de la educación especial; lo
cierto es que no es así, pero sí parece que se la puede asfixiar con el cambio hacia
un modelo ya fracasado. El alivio es que este Gobierno ‘azufre’ no aguantará la
transitoriedad de los diez años que establece la “Ley Celaá”.
Es precisamente
la Disposición Adicional Cuarta de la LOMLOE la que contempla la incorporación del alumnado de
educación especial a los centros ordinarios: el Gobierno va a desarrollar un plan
para que, en el plazo de diez años, siguiendo el artículo 24.2.e) de la Convención
sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas y en
cumplimiento del cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030,
los centros ordinarios cuenten con los recursos precisos para
poder atender lo mejor posible al alumnado con discapacidad. ¿Se irán
desmontando los centros de educación especial? ¿Es fiable un Gobierno como el
actual tras hacer de la educación un trasiego mercantilista para los
Presupuestos Generales del Estado? Si en
Europa ya han constatado que no es fiable, no creo que lo sea para los españoles.
¿Será capaz de dotar de recursos necesarios y suficientes para los “acnees”
dentro los centros ordinarios o se traspasará a ellos el presupuesto de los
centros de educación especial?
De momento la
Administración educativa no se pondrá de lado sino que está obligada a seguir prestando
el apoyo necesario a los centros especiales de forma que --además de escolarizar
al alumnado que requiera especializada
atención-- se constituyan en centros de
referencia y apoyo para los centros ordinarios. Eso sí, sin incremento de gasto.
¿Deberán adaptarse los centros ordinarios con su presupuesto de cada ejercicio
económico? En pocas palabras: los primeros irán desapareciendo y los ordinarios
se irán ahogando paulatinamente.
Resultado final: haremos un pan como unas tortas.
Actualmente el
alumnado de educación especial en los centros específicos ronda los 36.000, sin
contar los que precisan atención muy especializada. El Gobierno pretende que
vayan siendo trasladados a los centros ordinarios pero sin presupuesto. Esto
último es inentendible y va contra los derechos de la comunidad educativa. El
alumnado especial precisa de medios materiales y humanos para ser atendido y,
además, tiene grandes necesidades de tipo técnico.
Eso último significa que los centros
ordinarios van a tener mayores dificultades de las que ya tienen, que son
muchas, para atender a los “acnees” y muchos de los centros específicos de
educación especial se verán obligados a dejar de prestar los servicios que
ahora prestan, pues el alumnado dejará ese tipo de centros para incorporarse a
los ordinarios. Y la Administración decidiendo por las familias. ¡Hasta dónde
hemos llegado! ¡Qué insensibles gaznápiros nos gobiernan¡ ¿Y el personal
docente y sanitario de estos centros irá al paro? Hablamos de fisioterapeutas,
maestros de audición y lenguaje, orientadores de centros… Con la LOMLOE en la
mano, presumiblemente se incorporarán a
los centros ordinarios, salvo los
destinados en centros de educación especial muy especializados.
El legislador tiene
la rara habilidad de adoptar siempre los
peores ejemplos de otros países y en este caso no va a ser menos. Ahora han
tomado como referencia a Portugal cuyo modelo es contestado casi a diario por familias,
asociaciones y profesorado. Me hace recordar el momento en que se implantó la
LOGSE: España implantó un modelo falsamente igualitario cuando en Europa ya se
había desechado ese modelo y no precisamente por bueno o acertado. ¿Me
entienden ahora?
Los hechos son tozudos y demuestran que
casi nadie cree en el modelo que se avecina. Como docente de la pública, no me sorprenden
las críticas que he escuchado estos días procedentes de las familias. Parece
que hay unanimidad entre quienes tienen hijos en los centros específicos de
educación especial. He hecho acopio de información oral y documental al
respecto.
La contrariedad
y el miedo de los padres es que la administración educativa adopte las
decisiones por ellos y potencie un modelo integrador del alumnado con
discapacidades en centros ordinarios, sin saber que ese modelo no vale para
todos y se aleja de la equidad real. Ese tipo de actuación tan solo conduce a
vaciar los centros de educación especial con un resultado final: su cierre
completo. Me opongo a que sea la Administración quien decida por los padres;
por cierto, casi todo ellos conocen los dos modelos y se inclinan por la
educación especial.
Es fundamental
que convivan los dos modelos y que exista una verdadera inclusión, pero
teniendo presente las necesidades del alumnado y la opinión de las familias. Hay
niños que tal vez puedan llevar a cabo esa integración, pero otros precisan de
un apoyo específico. No veo esa integración en un aula con otros 25 o más
alumnos, salvo que se pretenda crear aulas de especial dentro de los centros
ordinarios. Eso no es equidad. No faltan padres cuyo pensamiento es que si
acudieran a un centro ordinario carecerían de los cuidados que sí tienen en un
centro especial. Incluso van más allá: “supondría un abandono y no tendrían una
atención igualitaria”.
Señora Celaá,
ministra del ramo educativo no universitario: la igualdad entre dos alumnos no
es dar lo mismo a los dos sino dar a cada uno lo que necesita. Atenta a la exposición
gráfica que le pongo como deber para el fin de semana: dos niños fueron a ver
entrenar a su equipo favorito de fútbol pero, debido a la valla existente, el
más alto veía un poco y el más bajito nada. No hubiera sido igualitario dejar
un cajón a cada uno porque el pequeño seguiría sin verlo. Un cajón para cada
uno no es igualdad para desiguales. Pero
si el alto necesita uno para subirse y el más bajo precisa dos, repartámoslo
así. ¿Entiende ahora lo que es esa equidad con la que ustedes juegan en la
LOMLOE aunque no la entiendan?