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La Argentina blue


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05/10/2020


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Desde la Política a la Economía,  las minorías --intensas-- y lo minoritario --como referencia real-- definen la vida de las mayorías y las variables económicas de un modo destructivo.




En la Política Kirchnerismo y Macrismo, que lograron alinear otros frentes por detrás de ellos,  definen  todo---o mejor sería decir  no definen nada al menos por consenso-- metiendo cada tema en la grieta sea importante o no. Así desde salud, economía o instituciones, todo tiene dos posiciones, dos relatos que omiten y no se  logran acuerdos indispensables para dar confianza. Con lo que se necesita de la confianza, en este momento. 

Ambos grupos políticos --y de negocios en la política-- no dejan de ser minoritarios, pero sostienen el relato de grieta y hacen que los demás frentes sean invisibles detrás de sus contradicciones.

El Dólar Blue que efectivamente son transacciones en negro,  mueve un volumen minúsculo a nivel país,  y sin embargo marca la verdadera tendencia del tipo de cambio. 

Los exportadores cobran sus pesos a Dólar Oficial, los importadores --que los consiguen--  pagan sus pesos a Dólar Oficial para importar. Las transacciones bancarias, de deudas y giros de utilidades, también se rigen por el Dólar Oficial. Sin embargo buena parte de la formación de precios, transacciones fuera del sistema, compra de billetes sin registrar  y sin autorización de AFIP y en parte la inflación, están en sintonía con el Dólar Blue. O bien podríamos verlo, que el Dólar Blue es un reflejo real del nivel inflacionario, que a la vez está relacionado con la emisión monetaria y esta con el déficit que tiene el Estado.

Muchos economistas solo se quedan con esto último y dan como causa de la inflación al déficit del Estado, que lo obliga a emitir y que de este modo, a mayor cantidad de pesos--frente a menor cantidad de dólares de reservas además-- cada vez valen menos.

Como cada vez valen menos los pesos, los productos, bienes y servicios cuestan más pesos para sostener algún valor constante y la gente no ahorra en pesos, justamente por no poder acrecentar y ni siquiera mantener el valor de su ahorro pese a las tasas de interés, que van por debajo de la inflación (y su desvalorización frente al blue).

Todo el tiempo y en cada ciclo se vuelve a círculos viciosos,  y no importa cuánta devaluación haga cada gobierno de la moneda nacional, el déficit fuerza emisión-- en algunos casos endeudamiento también, sobre todo en dólares para pagar pesos--- la emisión desvalorización de la moneda y la desvalorización inflación.

Además por supuesto juega un papel la concentración del mercado de consumo, la oferta de unos pocos grupos en general multinacionales, a los que no les sirve contabilizar su renta en pesos y luego también la dolarizan para giros a casas matrices. Esto genera un modelo de grupos económicos internacionales, que se instalan en el país, para vender los productos que se producen en el país --productos básicos y masivos sobre todo-- los pagan en pesos, los venden a mayoristas o consumidor final en pesos y  a su renta la convierten a dólares. Este es el caso de la mayoría del supermercadismo multinacional en Argentina, como también de algunos del sector mayorista. Más grave aún son los grupos que no solo comercializan productos, bienes durables o servicios que se producen en el país--en pesos-- si no que venden productos importados, porque además de demandar dólares para convertir su renta, antes demandan dólares para importar esos productos o bienes y no solo para insumos para producirlos como pasa con productos nacionales.

Que el 69% según la Secretaria de Comercio de los consumos masivos, la gente los haga en multinacionales y menos de 30% en empresas de nacionales ---que no dolarizan su renta para girar al exterior-- agrava aún más el escenario de carencia de dólares permanente, más cuando nuestro PBI está compuesto en más de 70% de consumo interno. En Brasil por ejemplo, el promedio histórico de consumo masivo en multinacionales, está entre 24% y 30%, el resto los brasileños los gastan en empresas nacionales.

 A Argentina le falta una verdadera burguesía empresaria y comercial, pero aunque la tuviera, si el peso año a año y gobierno a gobierno cada vez se desvaloriza más, también los jugadores nacionales dolarizarían su renta y quizá más ---de hecho lo hacen--- para mantener valor  de sus excedentes. Utilidades que pocas veces se traducen en nuevas inversiones o mayor crecimiento, porque justamente la inflación y las permanentes expectativas devaluatorias, hacen que las acciones se repriman esperando siempre un escenario de estabilidad que nunca llega.

Es real que el déficit fiscal es el comienzo, sin embargo,   otros países con déficit fiscal, lo cubren colocando deuda en general en su propia moneda y no generando alta emisión, por lo que no estimulan su inflación.

Hoy pandemia de por medio, más de 4 millones de puestos de trabajo perdidos entre registrados y no registrados y decenas de miles de empresas y comercios que cerraron, es dificil por no decir imposible pedir más recaudación.  Así la inflación que impacta sobre los que están en pie produciendo y comercializando y la gente que está obligada a consumir al menos por supervivencia, se convirtió en el único recurso para sostener alguna recaudación al Estado.

La caída en la actividad, y la caída en la recaudación si descontamos la inflación, es dramática.

Los índices de pobreza reales, que no son ni siquiera los que publica el INDEC y el Observatorio de la UCA que lo sigue desde hace años,  no solo indignan por lo humano --más de 60% de niños están debajo de la línea de la pobreza-- si no que anticipan mayor caída a futuro en el consumo, salvo que el Estado sostenga más a mayor cantidad de pobres, lo que anticiparía a la vez: mayor déficit  fiscal y mayor emisión (o endeudamiento si alguien prestara dinero)

El déficit fiscal alto ya es un hecho, achicarlo  sería recortar el Estado. Y cuando hablamos de recortar gastos del Estado, la pobreza es intocable si se quiere paz social.  Entonces solo quedaría la Política y la administración estatal. En este aspecto los 7 meses de  cuarentena hubo una enorme injusticia. Los privados que aún pueden sostener a su personal con ayudas o no del Estado, en la mayoría de los casos esos trabajadores están cobrando menos de los ingresos normales, incluso en muchos casos menos de la mitad. La administración pública, la Justicia y otros sectores que  ni siquiera trabajaron por meses, cobran sus ingresos totales.(no incluyo a trabajadores de Salud y Seguridad, que deberían cobrar más por exceso de tareas).

Privados que ya venían destruidos por la crisis del Macrismo y que se les sumó el impacto de la cuarentena, más consumidores que también tienen pérdidas parciales o totales de ingresos, deben pagar todos los impuestos al consumo e incluso los demás impuestos, para que los empleados  públicos que en muchos casos ni trabajaron, cobren el total de sus ingresos.

Tenemos un modelo muy injusto y que en el peor momento exhibe sin pudor sus injusticias.

El déficit de todos modos está jugado y el gobierno más allá de injusticias obscenas debería reconocerlo y tratar de achicarlo.

Pero si no lo hace y puede soportar un -4,5% de déficit  en su presupuesto ( dado que el tema importante es el déficit, pero el urgente es la escasez de dólares), podría haber tomado medidas más drásticas en cuanto a impuestos, aunque sea con el fin de hacerse de dólares para las reservas.

Por ejemplo,  podría haber directamente quitado todo impuesto a exportaciones por 90 días. Esto sin duda le hubiera significado 0% de recaudación en Retenciones, Regalías o Tributos a  la venta al exterior, pero le hubiera dinamizado enormemente el flujo de divisas, que es lo que en este momento le urge a las Reservas del BCRA.

No soy economista solo opino desde el sentido común, quizá los números podrían cerrar con medidas menos extremas también. Y dado que esta crisis tiene tantas similitudes en variables con la de 2002 --aunque hoy los números son peores-- quizá se pudo reeditar aquel nivel de Retenciones al agro que no superaba el 10% y con esa recaudación, movilizando todo lo que hay por vender al exterior, más los productos y manufacturas que se podrían producir con semejante incentivo, no solo devolvería el flujo de divisas, aumentaría las reservas, sino que impactaría positivamente en la recaudación.

A veces hay que saber perder para ganar.

Es mejor el  10% de mucho, que el 30%  de poco o lo mínimo que vendan los productores y las empresas para seguir sobreviviendo, mientras esperan mayor devaluación.

Pero cada gobierno metódicamente, se aferra a sus conceptos, no busca consensos, no ofrece confianza y hace todo a destiempo, cuando no de modo contradictorio.

La realidad siempre es paralela a la gestión y pocas veces por no decir casi nunca, la gestión, la politica y las medidas, coinciden o se hacen al mismo tiempo que la realidad sucede. En todo tenemos una Argentina Blue:

Hay cuarentena por decreto, pero no hay cuarentena.

Se paralizó todo por la vida, pero perdemos tantas vidas como los que no se paralizaron y como el promedio anual de muertes por infecciones respiratorias de años anteriores.

Tenemos un presupuesto para 2021, que ya  no encaja ni en 2020.

Quieren cobrar casi los mismos impuestos a exportaciones, que nadie con expectativas de devaluación va a exportar.

Tenemos un dólar oficial que casi nadie puede comprar ni con 77% de impuestos y un dólar blue que compran muy pocos, pero marca el nivel cambiario.

Tenemos una Argentina real que está peor que nunca en la historia, por el agravante de la pandemia, pero se niega y una Argentina Blue que reconoce esa realidad y trata de salir indemne de otro gobierno con otra actitud y discurso, pero que no sale del mismo modelo perverso y destructivo de siempre.







Etiquetas:   Crisis Económica   ·   Devaluación   ·   Crisis Social   ·   Dólar   ·   Kirchnerismo

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