En un programa radial al que asistí en estos días para analizar el fenómeno de los “indignados”, sostenía que el país se encontraba tan terriblemente polarizado que esa situación nos impedía comprender cualquier otra realidad que no fuera la nuestra; la cual, dicho sea de paso, tampoco comprendemos en su totalidad impedidos por esa misma polarización. Así, si nos situamos en el bando de los rabiosos opositores, parece que estamos condenados a elogiar la llamada “primavera árabe” y criticar las acampadas supuestamente anti sistema de los “indignados”; pero si, por el contrario, somos fervientes y fervorosos partidarios del gobierno, seguramente celebraremos las ocupaciones de Wall Street y la Puerta del sol y condenaremos las revueltas en los países como Libia y Siria.



