Las preocupaciones del ahora son como gotas de lluvias inextinguibles. Un vacío tan profundo como el mar, pretende ahogarnos y es que nuestras culpas parecen una alergia inexorable en nuestra piel. Aquella personalidad definida suele vestirse de armadura para cada ocasión, aquel sentimiento de culpabilidad pretende asfixiarnos lentamente.



