Uno de los principales problemas de un modelo de sociedad intermediado esencialmente por la economía es que a todo pone precio. Lo que antes habría sido imposible valorizar monetariamente hoy es parte de transacciones aceptadas como normales. El caso más extremo es poder compensar por vulnerar derechos, símbolo del nivel de mercantilización al que puede llegar el mundo, un país, una comunidad.



