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La tecnología digital, un arma inesperada para combatir al coronavirus


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02/06/2020


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El escenario sigue siendo complicado para el futuro inmediato en todo el mundo de frente a la pandemia. La posibilidad de que haya una vacuna es baja y por lo tanto, los contagios continúan y las muertes por COVID-19 se acumulan, ante la incertidumbre de que una vez relajadas las medidas sociales se presenten nuevos brotes.


La alta conectividad que tiene el mundo ha sido clave para paliar las consecuencias económicas y sociales del confinamiento mundial. Por un lado, ha permitido realizar trabajo desde casa, en un cambio de modelo que apunta a ser permanente en muchos ámbitos productivos.

En cuanto a relaciones sociales, las aplicaciones de mensajería y voz, así como las videollamadas fueron clave para mantener el contacto con los seres queridos a distancia, lo que aligeró en cierta medida los difíciles días de aislamiento, que sin estas herramientas las sociedades hubieran quedado totalmente aisladas del mundo exterior.

Pero también las redes sociales y las plataformas de streaming han jugado un papel importante en estos tiempos –incluyendo una perspectiva de información y desinformación como nunca antes vista- abriendo espacios para el entretenimiento y para que algunas manifestaciones culturales, pudieran estar disponibles desde la comodidad de las casas.

Esto es solo lo visible y lo que tenemos disponible literalmente en la palma de la mano, pero en el plano de intervenciones sociales para reducir los riesgos de contagio, algunos gobiernos ya trabajan y perfeccionan aplicaciones móviles que les permitan detectar a posibles enfermos, sus contactos y sus movimientos; todo para evitar una nueva propagación masiva del coronavirus SARS-COV2.

Código de salud en China

China, que fue el origen de la pandemia, ya desarrolló un código QR de salud con la ayuda de Alibaba y la aplicación de mensajería Tencent, con quienes ha creado una especie de semáforo sanitario en donde asignan a las personas un color (verde, naranja o rojo) luego de hacerles un test digital donde ponen datos personales, información de viajes, contacto con personas sospechosas además de contestar a preguntas relacionadas a síntomas de la enfermedad COVID-19.

Si el ciudadano no ha tenido síntomas ni ha viajado o tenido contacto con enfermos, tendrá un código verde que utilizará en todos los sitios públicos para poder entrar. En cambio, si el color asignado es naranja o ambar, serán puestos en cuarentena durante siete días; pero en el caso del rojo, la cuarentena se extenderá a 14 días; además de rastrear a todos con los que ha tenido contacto en los lugares donde se movilizó.

De acuerdo a la agencia de noticias Xinhua, “se está desplegando una red digital de prevención de epidemias a gran escala con la velocidad china”. Además tiene de carácter obligatoria y de esta manera, las autoridades tienen toda la información necesaria para tratar de ubicar a los enfermos, sus contactos y evitar más contagios.



Otros países con medidas tecnológicas

En Estados Unidos la plataforma Apple-Google ha creado una aplicación diseñada con Bluetooth que busca facilitar el rastreo de contactos digitales de las personas, creando una base de datos de sus movimientos y de los otros dispositivos con lo que interactuó en determinado momento, esto para ser usado sobre todo si se confirma que la persona dueña del celular es portador del virus.

Mientras que a nivel estatal, la empresa Infosys desarrolló la aplicación "Crush Covid" para Rhode Island, que utiliza la detección de localización basada en GPS, mapas y notificaciones automáticas; en tanto que la aplicación Healthy Together de Utah, usa un sistema similar y promete eliminar la ubicación y datos tras 30 días.

En tanto que en México, las autoridades sanitarias han utilizado los datos recabados por Twitter, Google y Facebook, para determinar los niveles de movilidad de los ciudadanos. En Rusia y particularmente en Moscú, ya cuenta con un sistema de código QR para rastrear movimientos y en caso de ser necesario, obligar a las personas a guardar cuarentena.

En Singapur, uno de los países que mejores resultados ha tenido con la pandemia, también utiliza una aplicación para smartphones, cuya función principal es el rastreo de contactos y con lo cual las  autoridades pueden identificar a las personas que han estado con enfermos de COVID-19.

Confiar en la tecnología

Ante el avance en el uso oficial de estas herramientas digitales, la polémica es si esto es seguro para la privacidad de las personas y de su información personal, algo que ya está en la discusión pública, ya que como lo señala Xian-Sheng Hua, un experto en inteligencia artificial de la salud de Alibaba, “la tecnología ahora juega un papel crítico para contener la pandemia”.

Pero con lo rápido que ha evolucionado la epidemia en ciertas regiones y la falta de medicamentos o vacuna, esto ha obligado a echar mano de todos los medios disponibles -como es el caso de las Apps- pensando solo en enfrentar la crisis sanitaria, pero a mediano plazo puede tener efectos contraproducentes en los derechos y la privacidad de las personas.

Tal como lo señala Neema Singh Guliani, de la Unión Americana de Libertades Civiles, quien asegura: "No sabemos todavía si alguna de estas tecnologías funcionará, pero sí sabemos que actualmente carecemos de muchas de las protecciones necesarias para evitar el abuso o extralimitación".

Peligro latente

Sin embargo, las condiciones obligan a confiar por el momento en que las autoridades y las empresas tecnológicas darán buen uso a todos los datos recabados. "Confiar en estas aplicaciones es una medida de seguridad suplementaria potencialmente útil y que llena un vacio creado por los desafíos actuales", afirma Jules Polonetsky, experta del Foro sobre el Futuro de la Privacidad.

Pero un descuido o un error pueden ser fatales. “Cualquier cambio afectará a los usuarios en todos los países del mundo, creando riesgos de que los gobiernos puedan hace un mal uso de la API (interfaz) para aplicar leyes o abusos a los derechos humanos", declaró Polonetsky a AFP.

De esta manera, el coronavirus ha sido tan devastador que no solo ha derrotado las políticas oficiales, ha colapsado los sistemas de salud de todos los países y ha colocado a la economía mundial en un estado de gravedad inesperado; sino que también puede ser el motivo por el cual la seguridad de los datos personales y la privacidad de las personas estén más vulnerables que nunca.



Etiquetas:   Tecnología   ·   Estados Unidos   ·   China   ·   Coronavirus   ·   Pandemia

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